Botellas de PET dejarán de ser basura para convertirse en arquitectura

Desechos de todo tipo son acumulados a diario y por toneladas prácticamente en todo el planeta y principalmente en las grandes ciudades.

El problema no es fácil de resolver, considerando que las formas de vida características de nuestro tiempo dan lugar a la producción y acumulación de basura.

El incremento de la población y el consumo exagerado de objetos fútiles -los cuales se presentan por lo regular envueltos en papel, plástico o cartón-, la chatarra tecnológica y de electrodomésticos, la publicidad impresa en papel y los tan comunes envases de refrescos, agua y comida, se desechan por toneladas.

Lo alarmante de esta situación es que a medida que va pasando el tiempo, la cantidad de chatarra y desechos crecen cada vez más rápido. Es a partir de la acumulación cuando comienzan los problemas ecológicos, ya que los basureros se convierten en focos permanentes de contaminación.

La contaminación ambiental y la falta de espacios para depositar la basura, ha generado que en muchos lugares del mundo la basura y los desechos orgánicos estén pasando de ser “desechos” para convertirse en materia prima para la creación de nuevos materiales, aplicables en muchos ámbitos, incluyendo la construcción.

El reciclaje de desechos, tanto orgánicos como inorgánicos ha permitido crear nuevos materiales de construcción, que por lo regular suelen ser sumamente resistentes y económicos.

Uno de los materiales que tiene mayores posibilidades en la industria de la construcción es el plástico denominado PET, ya que por sus características y resistencia puede ser utilizado -ya sea en forma de botellas, o procesado y transformado en tabiques o piezas modulares- tanto para la construcción de elementos divisorios como muros, celosías y losas, como para construir edificaciones completas.

El proyecto denominado como Eco Ark, es un notable ejemplo de cómo un material de desecho como el PET puede ser transformado en un eficiente material de construcción que permite construir estructuras habitables.

Este proyecto, creado por Far Eastern y un grupo de jóvenes arquitectos taiwaneses, incluye la transformación del plástico de las botellas de refrescos y agua mediante un proceso en el que se trituran, funden y posteriormente se convierten en piezas modulares traslúcidas o “tabiques huecos” que tienen la capacidad de resistir fenómenos naturales como tifones, huracanes o terremotos.

Otro proyecto orientado al reciclaje de botellas PET, es Byfusion del ingeniero Peter Lewis, quien creó una máquina con la que transforma las botellas de plástico en bloques o tabiques.

El proceso de elaboración de los bloques es similar al del proyecto Eco Ark, pues las botellas de plástico, una vez dentro de la máquina, se lavan y son presionados en forma de tabiques.

Estos bloques son también altamente resistentes, por lo cual pueden ser utilizados de manera estructural tanto en muros de carga y de contención.

Otro uso de botellas de PET para crear materiales nuevos se encuentra en la ciudad de Praga. El grupo de investigación PETMAT nació el 1 de julio de 2014 en el estudio experimental FA CTU Prague, con una larga tradición de usar basura como material de construcción desde 2010.

PETMAT ha realizado varios proyectos reciclando plásticos y luego usándolos como material de impresión 3D. El primero consistió en desarrollar una botella de ladrillo llamada “PET(b)rick”, que se produce mediante un método industrial de moldeo por soplado de plástico.

El resultado es un ladrillo de estireno que se une con otros gracias a una especie de machimbrado.

En Latinoamérica también se están tomando cartas en materia del reciclaje de plásticos de desecho.

Un ejemplo es el proyecto denominado “Tabiques de botellas”, desarrollado al interior de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires y gestionado por empresas sociales integradas a la Red Global del Trueque.

En este caso el PET molido reemplaza a la piedra y un 60 por ciento de la arena que se utiliza en la elaboración de tabiques, tejas, losas y paneles.

Para la elaboración de estos tabiques primero se clasifican las botellas por color, después las botellas son prensadas y compactadas para posteriormente llevarlas a un molino, que las transforma en un polvo similar a la harina.

El paso siguiente es mezclar este polvo con cemento, arena y un producto químico que favorece la combinación, al fraguar, la mezcla se convierte en viguetas o bloques con los que se pueden levantar paredes, techos o pisos.

Las ventajas de este material es que permite tener piezas 50 por ciento más ligeros que los que se construyen con materiales tradicionales y además es más económico, ya que, por ser un desecho, las botellas se consiguen de forma gratuita.

En la Universidad Autónoma de Querétaro, en México, también se ha desarrollado un tabique ecológico hecho a base de botellas de PET, en este caso su creador, Gerardo Soto Ramírez, alumno de la Facultad de Ingeniería utilizó la fibra de las botellas de plástico para mejorar las propiedades mecánicas del tabique tradicional.

La idea de Soto Ramírez responde a dos cuestiones importantes en México: el reciclaje de residuos sólidos y la necesidad de materiales de construcción resistentes a terremotos.

Además de durable, la construcción de una casa de tamaño mediano con este material resultaría en el reciclaje de hasta 4 mil botellas de plástico PET.

Estos tabiques pueden elaborarse en tres distintos tamaños y diseños, para la edificación de viviendas o para la realización de obras de mayores dimensiones, con un impacto ecológico significativo, porque se pueden utilizar hasta cuatro mil botellas por construcción.

En junio de 2016, el Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE) de Argentina, capacitó a un grupo de personas a fin de utilizar botellas de PET como tabiques de construcción.

El resultado es una casa que pertenece a la cooperativa El Vivero, inaugurada el 25 de febrero de 2017. Mide 56 metros cuadrados y cuenta con un comedor, dos dormitorios, un baño, un calentador de agua solar, luz eléctrica y agua potable.

Esta cooperativa está formada por cincuenta familias rurales y actualmente está trabajando para construir más viviendas con ladrillos PET, que sean adaptables a la geografía, el clima y la sismología locales.

Vale la pena mencionar que estos ladrillos son más ecológicos, además del hecho de que tienen más aislamiento térmico. Además, son más ligeros que los tradicionales.
Todos los proyectos antes mencionados nos permiten ver de otra manera la basura, que más allá de un desecho puede ser una importante materia prima para la elaboración de nuevos materiales, que además de resolver la contaminación ambiental, podrían ayudar a resolver el problema de vivienda en lugares de escasos recursos.

La fabricación de los materiales antes mencionados es mucho más barata que la de los materiales tradicionales.

Con información de: noticias.arq.com.mx

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