Entreplanosseptiembre 5, 2019
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Mucho se ha escrito sobre la construcción sustentable y sus potencialidades, todas ellas ampliamente verificadas. Las mismas se incrementan incorporadas en un diseño acorde para explotar sus vitales características. Por caso, un sistema eficaz de barrera contra la humedad mantiene libre los marcos de madera y el interior del espacio. Para garantizar dicha barrera, se deberá drenar el agua lejos de los cimientos, instalar intervalos capilares y alinear cuidadosamente los detalles del techo, alrededor de las ventanas, puertas y cualquier otro tipo de abertura ubicada en la cubierta o pared, a través de las cuales, pueda ingresar la lluvia impulsada por el viento.

Sistemas de Calefacción y enfriamiento

Los sistemas de calefacción y enfriamiento eficientes en energía utilizan equipos de alta prestación diseñados para el clima local. Esos sistemas serán apropiadamente adaptados por tamaño e instalados correctamente, para ello, localizar el equipo en espacios acondicionados e instalar los dispositivos sellados de combustión para eliminar el potencial reingreso del gas al interior. En cuanto a los sistemas de barrera de aire elimina el escape o fuga entre los espacios acondicionados y no acondicionados. Allí debemos sellar todas las aberturas entre las áreas habitables y los espacios de arrastre, los sótanos, áticos y garajes sin calefacción.

El sistema de aislamiento

Un sistema continuo del aislamiento crea una capa lo más sellada posible entre los espacios acondicionados y no acondicionados, por ejemplo, las paredes de los cimientos, los muros con marcos exteriores, los pisos sobre los espacios exteriores o no acondicionados, los cielorrasos debajo de los espacios exteriores o no acondicionados (incluyendo las cubiertas); áreas de la pared adyacentes a espacios del sótano, tales como paredes bajas y paredes interiores altas lindantes al exterior; detrás de áreas de la pared entre los espacios acondicionados y no acondicionados, tales como viguetas, paredes del garaje, escaleras al sótano y paredes a cuartos los cuales albergan aparatos mecánicos.

Recomendamos instalar un sistema pasivo de radón a efectos de reducir al mínimo los costos de un posible problema. Recordemos que el radón conforma un gas carcinógeno y radioactivo. El costo de convertir un sistema pasivo en un sistema activo es mucho menor respecto de instalar un sistema completo de eliminación del radón.

Uso de ventanas y puertas eficientes

Las ventanas y puertas eficientes deben ser instaladas correctamente, para ello, diseñar la casa con un área de vidrio mínima hacia las orientaciones más desfavorables; disponer la superficie vidriada adicional del lado conveniente a efectos de lograr una calefacción pasiva en los meses de invierno; considerar los diseños solares pasivos para reducir la necesidad de calefacción; diseñar las ventanas con DVH y otras características de alto rendimiento (Factores “K” menores a 0,35) de baja transferencia de calor; sombrear las ventanas en el verano con proyecciones o persianas.

Finalmente, una canalización eficiente en energía suministra una circulación de aire apropiada si el tamaño y disposición de la misma resultan correctos. El diseño preverá medir la circulación de aire para garantizar equilibrio y confort; ubicar la canalización en espacios acondicionados; sellar todos los escapes del conducto -excepto aquellos componentes desprendibles- con masilla o masilla más acoplamiento de fibra; obturar los escapes alrededor de los componentes desprendibles con cintas especiales y llevar a cabo una prueba de tensión de la canalización para determinar la tirantez.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS

 


Entreplanosagosto 20, 2019
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En aquellos proyectos de construcción donde se dispongan subcontratistas, el contrato establecerá claramente las responsabilidades, deberes y medidas de seguridad demandadas a su fuerza de trabajo. La organización de la seguridad en una obra en construcción dependerá del tamaño de la misma, del sistema de empleo y de la manera en la cual se organiza el proyecto. Es preciso llevar adecuados registros de la seguridad y sanidad, acciones las cuales facilitan la identificación y resolución de los problemas de esa índole. Los citados aspectos podrán incluir el suministro y uso de determinados equipos de seguridad, métodos para la ejecución de tareas específicas en forma segura y la inspección y manejo adecuado de herramientas.

El encargado de la obra deberá, en paralelo, verificar que los materiales, equipos y herramientas incluidos en la misma cumplan con las normas mínimas de seguridad y que sus trabajadores cuenten con una ART. En el presente contexto ”supervisor” se refiere al primer nivel de verificación, conocido en las obras a partir de diversos nombres, tales como “Capataz”, “Puntero” o “Encargado”. La buena organización y planificación de los trabajos, más la adjudicación de responsabilidades concretas y claramente delimitadas, resultan fundamentales para la seguridad durante la construcción. En este sentido, cada supervisor requiere el apoyo de la dirección de la obra, y dentro de su área de competencia, deberá asegurarse que las condiciones de trabajo y los equipos sean los correctos; se efectúen regularmente inspecciones de seguridad de los sitios de trabajo; se cumplan las medidas de seguridad en los diversos puestos laborales, se haya capacitado a los obreros sobre la tarea a realizar; y se adopten las mejores soluciones utilizando los recursos y destrezas disponibles.

En aquellos casos donde el empleador no disponga de los recursos de seguridad, el trabajador podrá efectuar el correspondiente reclamo. Generalmente, las denuncias son por inspecciones realizadas por un agente externo a la obra y no por los trabajadores. Podemos mencionar diferentes casos donde se clausura la obra por incumplimiento de seguridad tales como: Protección de aberturas de pisos con cubiertas o barandas de 1 m x 0,50 m y zócalo; protección de montacargas con puertas de acceso; programa de seguridad e higiene; ausencia de líneas de vida, en caso de trabajar en altura sin protección; falta de capacitación en la actividad a desarrollada; carencia del certificado de cobertura de la ART con norma actualizado; falta de provisión de arneses; ausencia de una adecuada señalización y protección de zanjas y excavaciones.

La seguridad en la obra la hacemos todos, pero ello no va en detrimento de las responsabilidades concretas que los profesionales y autoridades debemos desempeñar, en tiempo y forma, ante cada uno de los trabajadores.

Será para el bien de nuestra industria.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosagosto 12, 2019
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… si no les gustan tengo otros! La frase, atribuida al célebre Groucho Marx, sirve como humorada inicial para hablar -seriamente- acerca de los principios de la arquitectura sustentable. El desarrollo de las sociedades conlleva a un mayor empleo de los recursos naturales y la consecuente generación de residuos, para finalmente, sumar importantes valores en la producción de dióxido de carbono. Nuestros edificios, fundamentales para la vida y el consumo, podrían reducir sus efectos ecológicos adversos a través de un mejor diseño. Allí irrumpe en escena la denominada “Arquitectura sustentable”, concepto el cual implica brindar un giro a los sistemas convencionales aplicados actualmente. Para ello, es indispensable la innovación tecnológica, el desarrollo técnico-científico, la creatividad y los cambios culturales. Una construcción sustentable implica producir con calidad. Agregar a nuestros proyectos estudios más profundos, analizar la obra desde todos los puntos de vista: Social, económico y ambiental para superar el desmedido crecimiento insostenible. Detallaremos algunos puntos aplicables al Principio Ambiental: Optar por materiales locales, ello evitará la producción de dióxido de carbono generada por el transporte e incrementará la producción y mano de obra local; preferir materiales y tecnologías con menor cantidad de CO2 en el ciclo de vida completo del edificio, considerando sus diferentes etapas; proyectar circuitos cerrados de aguas y residuos, con el objetivo de ser lo más eficientes posibles internamente para generar la menor cantidad de emisiones al entorno; proyectar con energías renovables, preservar los recursos no renovables y la biodiversidad; y prever la utilización de materiales reciclados o reutilizados.

En cuanto a los Principios Sociales consideraremos particularmente: Garantizar un seguro laboral; cumplir con las normas impositivas, beneficiando indirectamente a los sectores sociales más carenciados; preferir materiales locales, a efectos de favorecer el desarrollo de la industria del lugar; ponderar los programas de higiene y seguridad en la obra y en cualquier ambiente local; y evitar y prevenir los compuestos orgánicos volátiles.

Desde el Principio Económico, otro de los rectores sustanciales, valoraremos: Escoger materiales durables, con mantenimiento escaso o nulo; alcanzar una aceptable eficiencia energética gracias a la elección y combinación de materiales y elementos, empleando equipos capaces de demandar la menor cantidad de energía ofreciendo el mismo servicio; acotar la demanda energética a través de las denominadas estrategias pasivas: Diseño, orientación, uso de aislantes; reutilizar y/o reciclar materiales, en la misma obra o para otras construcciones; y desarrollar modelos de simulación para obtener la solución más adecuada; rediseñar los sistemas constructivos pensando en la mayor eficiencia de los materiales y tecnologías, modularlos para que en la puesta en obra generen la menor cantidad de desperdicios.

Luego de formalizar un recorrido por los aspectos más generales de los conceptos que conforman la arquitectura sustentable, debemos materializar las citadas ideas en modos y maneras de construir, las cuales logren conferir a nuestros edificios estabilidad, confort y durabilidad. Es fundamental crear obras a partir de la innovación y la creatividad. En paralelo, es de suma importancia que los consumidores promuevan la utilización de esta nueva manera de construir.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosjulio 29, 2019
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Los recursos de producción de todo emprendimiento de la industria de la construcción agrupan a los materiales, la mano de obra, los equipos y herramientas y los subcontratos -si los hubiera- En términos de productividad, su adecuada disposición genera la posibilidad de garantizar proyectos seguros y rentables. La estructura de una Empresa Constructora (EC) dependerá del capital disponible y de ese capital van a supeditarse los recursos humanos, maquinaria y equipos, efectivamente disponibles. Es por ello que la administración de cada uno de los recursos se definirá adecuadamente. Nuestro objetivo como EC es lograr seguridad, máxima productividad, calidad, cumplimiento del contrato, beneficio, satisfacción del equipo humano y satisfacción del cliente. Para lograr los citados objetivos, debemos optimizar la mano de obra, materiales, maquinaria, tecnología y gastos generales de la EC.

Entonces, para perfeccionar dichos recursos, se llevará a cabo una planificación previa de la obra. Debido al mayor número de empresas en el sector y al aumento constante de precios, existe una mayor competencia, entonces, crearemos una estrategia comercial original la cual nos diferencie de los demás. Quien dirija los destinos de una EC será el responsable total de cara al exterior, siendo sus mayores aspectos a observar: Objetivos de la empresa, capacidades, volumen de obra previsible, beneficios previstos, estudio de mercado, estudio de política financiera y fiscal, análisis de la política de recursos humanos y salarios dentro de la empresa, evolución organizativa y técnica. La dirección técnica asume la máxima autoridad y responsabilidad de todas las funciones de organización, planificación, ejecución y control de la obra. Es el lazo de unión entre la obra y la empresa constructora, elige al personal, se reúne periódicamente con los jefes de obra, analiza sus resultados en la liquidación a corto plazo, prepara y redacta los contratos de obra.

El Director Técnico

En una pequeña EC, el director técnico también puede cumplir el rol de Jefe de obra, si así lo amerita. Dicho rol profesional asume la responsabilidad para una ejecución técnica correcta de la obra, sin accidentes, económicamente lo más acotada posible y dentro del plazo estipulado. Depende funcionalmente del Director técnico o Director de obra, contando con la colaboración del departamento de planificación, presupuesto, compras, personal, contabilidad, etc. El sector de gestión de administración se encargará de la recepción de materiales, almacenamiento, control del consumo, inventarios de obra, listas de personal, combustible y electricidad, aclaración sobre pedidos, compras urgentes, maquinarias.

El Encargado de Obra

El encargado de obra dirige y controla al personal, junto con el capataz de obra pertenece al personal no técnico, constituye el enlace entre los obreros y el personal directivo, es responsable del control y rendimiento del obrero, debe conocer los convenios laborales y condiciones técnicas para evitar accidentes, atiende al suministro de los materiales y vigila el ingreso y acopio de los mismos, controla que los capataces dirijan adecuadamente a su personal, propone la contratación y despido, es responsable de las herramientas y la puntualidad de los obreros y sustituye al jefe de obra en su ausencia, entre otros aspectos.

El Capataz

El capataz se encarga de dirigir las cuadrillas de obreros. Si la misma no se encuentra especializada en el trabajo encomendado, deberá contenerlos hasta que adquieran el conocimiento necesario, redacta los partes diarios de los obreros y el material a su cargo, propone a la dirección los cambios y modificaciones convenientes. El sector administrativo tendrá relación con todos los temas legales asociados con el personal, el registro de operaciones contables, la realización de cobros y pagos, la correspondencia, el correo electrónico y los archivos.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosjulio 5, 2019
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La creciente crisis energética y el énfasis otorgado a políticas ambientalistas, determinan la necesidad de evaluar el desarrollo sustentable y la eficiencia energética para lograr, por un lado, la reducción en el uso de energía, y por otro, la disminución del impacto sobre el ambiente. Esto también debe conseguirse en el ámbito de la construcción, dado que conforma una de las principales consumidoras de materias primas no renovables.

Resulta importante diferenciar los términos de absorción acústica respecto del de aislación. La primera tiene por objetivo sacar provecho de ciertas propiedades de algunos materiales, de forma tal que transformen parte de la energía sonora generada en un determinado lugar en otra forma no acústica de energía.

¿Que es la aislación acústica?

Se define a la aislación acústica como la resistencia al paso de un sonido de un espacio a otro, con el objetivo final de controlar el ruido. Podemos decir, entonces, que el aislamiento acústico es la diferencia de niveles sonoros, medida en decibeles (DB), entre el exterior y el interior del recinto. A mayor valor, mayor capacidad aislante.

Características de la aislación acústica

El aislamiento acústico de un elemento de construcción se rige fundamentalmente por la ley de masa. La ley de masas y frecuencias dice que el aislamiento acústico de un tabique es mayor cuanto mayor sea su masa superficial (Kg/m2), y también, es mayor para frecuencias altas.

Por ello la primera variable a considerar para predecir la aislación sonora de un tabique es medir la masa por unidad de superficie (Kg/m2), dado que a mayor masa será́ más denso el panel, y por lo tanto, será más difícil de mover y atravesar por la acción de la presión del aire.

En general, puede decirse que un material posee un buen comportamiento acústico cuando es pesado e impermeable al paso del aire. En esta característica radica una de las principales diferencias entre absorción versus aislación, siendo que los materiales absorbentes se caracterizan por poseer una gran cantidad de intersticios y poros vinculados entre sí, los cuales dejan pasar el sonido incidente fácilmente a través de ellos.

Eficiencia Acústica

Un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha planteado la posibilidad de mejorar la eficiencia acústica de las paredes construidas con Bloques Cerámicos Huecos (BCH) modificando su geometría interna. Diferentes estudios realizados permitieron confirmar que los hexágonos no regulares incrementan el recorrido y la amortiguación acústica. De esta manera, la propuesta se orienta a modificar la forma de las celdas del Bloque sustituyendo los tradicionales rectángulos por hexágonos, dado que con este nuevo diseño interno se produce mayor recorrido, y ende, se logra mayor atenuación del sonido.

Los Bloques Cerámicos Huecos

Se distingue entre los Bloques Cerámicos Huecos que se comercializan en los siguientes formatos: Bloque Portante de 12 con una aislación acústica de 44 dB y Bloque Portante de 18 con una aislación de 46 dB. En relación a los Bloques Cerámicos No Portantes, podemos encontrar el Bloque Hueco de 8 (35 dB), de 12 (37 dB), y finalmente, de 18 con una aislación acústica de 40 dB.

Una mampostería de Bloques Macizos, según el espesor, tiene un aislamiento acústico (RW) aproximadamente de 44 a 50 dB. Si esos muros se reemplazaran por distintos tipos de bloques cerámicos huecos resultaría un aislamiento acústico aproximado de entre 40 y 42 dB.

El aislamiento por masa

Los muros funcionan como aislamiento por masa. El aislamiento por masa se incrementa con el peso o el espesor. Se estima que al duplicar el peso o el espesor, el aislamiento acústico aumenta entre 3 y 4 dB. Por esa razón, se necesita duplicar varias veces el espesor para conseguir una reducción de 9 DB. Ello implica una atenuación del ruido a la mitad.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosjunio 21, 2019
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Cuando pensamos en una edificación imaginamos cómo sería terminada, espacios, ventanas, luces, texturas, etc. Pero al comenzar a reflexionar más integralmente, una pregunta se presenta como primer disparador, una decisión que luego traerá consecuencias aparejadas más o menos convenientes: ¿Qué sistema constructivo voy a elegir para mi proyecto?

Ya sea por cuestiones económicas que no fueron bien consideradas o por el desconocimiento técnico de cada uno de los distintos sistemas, reiteradas veces en nuestras construcciones no consideramos el valor real de estos puntos a tener en cuenta, tan importantes en cuanto a habitabilidad de espacios y costos, como la sustentabilidad y el ahorro energético, transformado en un punto muy relevante. Todo tiende a demostrar que, en los próximos años, será una de las cuestiones más importantes a tener en cuenta.

Incluso, dependiendo de estas consideraciones, la oferta de materiales disponibles es muy extensa y en cada caso en particular deberán llevarse  a cabo las evaluaciones pertinentes, dependiendo, en buena medida, de las condiciones a las cuales vemos expuestos a los distintos paramentos que envuelven una edificación.

Es por ello que una correcta elección de la configuración de estos materiales comienza en el mismo momento cuando decidimos evaluar cuál va a ser el proyecto que realizaremos y dónde lo vamos a construir.

Eligiendo el Bloque Cerámico Hueco garantizaremos determinadas características y posibilidades generales, formas de construcción, y será factible estimar en qué medida responde a todas estas preguntas y problemáticas, sin olvidar la revisión de una actualidad en materia tecnológica que avanza todos los días a pasos agigantados.

Los ladrillos más antiguos que se han encontrado fueron fechados antes del 7.500 a.C. en la zona que actualmente conocemos como Siria y Turquía, en Tell Aswad y Diyarbakir, respectivamente, y en otras zonas próximas, con una antigüedad similar como en Jericó, Mehrgarh o Catal Huyuk. Aun así, se cree que su utilización data de mucho antes, aproximadamente, del año 9.500 a.C. Para entonces, ya se fabricaban con barro, arcilla o adobe (mezcla de arena y arcilla) dejándola secar al sol para permitir el endurecimiento de la mezcla.

Actualmente, se fabrican Bloques Cerámicos Huecos para muros, paredes y tabiques, los cuales se clasifican en dos grupos, según si su utilización es de forma horizontal o verticalmente, también los BCH se manufacturan para muros portantes o para tabiques de cerramiento no portantes.

Una de sus características, es que los BCH presentan en sus caras estrías las cuales sirven para lograr una mejor adherencia del mortero, ya sea para revoque o como mortero de asiento.

Otra de sus características, ya sean de cerramiento o portantes, es que se fabrican en diferentes medidas y con distinta cantidad de agujeros, los cuales varían en número según el uso que se le otorgara al BCH a la hora de construir.

Ello permite que una gran variedad de modelos sirvan para adaptarse a cualquier proyecto y modulación.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosjunio 10, 2019
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Todas las tareas necesarias para llevar a cabo un buen control de calidad como planificación, prevención, inspección, ensayos, entre otros, implican un costo económico. Ese costo se verá reflejado en el programa que normalmente realiza el profesional a cargo del proyecto. Los citados costos se definen como los “Costos de Calidad”, resultando los mismos en función de la tipología de la obra (dimensiones, uso, particularidad del cliente). Los parámetros se definen desde la etapa de proyecto y deben plasmarse en la documentación técnica. La exigencia de un óptimo control de calidad debería implementarse como norma general, a fin de evitar no solo la insatisfacción del usuario, sino riesgos y pérdidas debido al poco o inexistente control efectivo durante el desarrollo de las tareas de materialización.

La gran complejidad de una obra multiplica los puntos críticos en los cuales la Calidad se puede ver afectada. El control sistemático de dichos puntos requiere el compromiso y la dedicación del personal, pudiendo convertirse en un riesgo para la planificación y programación de los trabajos. Sin embargo, no se debe subestimar su importancia, ya que los defectos no detectados pueden causar daños mayores en el futuro. El control de calidad, además de un requerimiento legal, constituye una garantía respecto de la ejecución de una obra, los materiales y componentes utilizados y los equipos instalados, respecto del cumplimiento de los estándares previstos y las normas de aplicación.

La verificación de dicho cumplimiento conforma una verdadera garantía para la disminución de la existencia de defectos no detectados y la utilización de materiales con prestaciones inferiores a los demandados. Desarrollar una cultura de la Calidad, en nuestra industria y en los quehaceres, constituirá el camino para lograr los desafíos presentados.

En tal sentido, el Arq. Ruy Varalla, especialista en temas de gestión y administración de obras, reflexiona: “…Confiados en las particulares características de la industria, nuestras empresas de construcción, en lugar de aplicar y afianzar conceptos gerenciales capaces de asegurar la obtención de las metas deseadas, han preferido aplicar un manejo empresarial basado en la “intuición y el coraje”. Ya de por sí, en cualquier actividad, dichos componentes no resultan ser suficientes para asumir un compromiso productivo. Agreguemos las peculiaridades propias de la construcción y veremos que el logro de resultados acordes con las expectativas deseadas es “puro milagro”. Sólo el milagro nos puede salvar de “no haber dicho no” en el momento preciso. Y si es puro milagro, ¿cuál es la confianza que les podemos brindar a nuestros Comitentes sobre el producto final que les entregamos? Hemos intentado “delegar” al transferir la responsabilidad que, sobre el producto y la producción tenemos, entregándosela a operarios “por producción”. Ante esto nos preguntamos: ¿Cuál es la función que los profesionales tenemos dentro de la industria? ¿De qué manera podremos brindarles confianza a nuestros Comitentes, si nosotros nos desligamos de las responsabilidades que implica el gerenciamiento de la producción y el manejo de la calidad del producto?…”

Lo afirmado implica sumar a nuestra industria la macro visión de la Calidad, con un enfoque amplio e integrador, alcanzando ya no solo a los Controles de Calidad, sino articulando la Gestión para el Control de Calidad. Esos procesos deben ser logrados a través de claras políticas empresarias, una ajustada planificación y las verificaciones de las ejecuciones como una práctica habitual cíclica de mejora continua.

De esta manera, resulta fundamental contar con la documentación desarrollada a la medida y con especificaciones precisas para cada obra, plasmadas tanto en un Manual de la Calidad, como así también, en el Manual de Procedimientos, los Planes Operativos, Instructivos, Registros y toda otra documentación necesaria para un correcto desarrollo y control de los trabajos. Resulta clave en nuestra industria de la construcción planear la ejecución de los procesos, ya que de ellos dependerán los logros en cuanto a eficacia y eficiencia, y por ende, los resultados operativos de Calidad en las obras materializadas.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosmayo 20, 2019
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5min230

Actualmente se desarrollan valiosas ideas y conceptos en relación con la denominada arquitectura “sostenible”, “verde” y “amigable con el medio ambiente”. Dicha terminología ha sido monopolizada por parte del discurso de muchos profesionales de la construcción, corriéndose el peligroso riesgo de que los mismos no sean valorados en su verdadera magnitud. Nuestra industria de la construcción, al ser responsable de un consumo energético desmedido, es una de las más estigmatizadas, provocando que la bandera verde sea enarbolada con fruición por parte de una gran cantidad de actores, tanto empresarios como profesionales. Evidentemente, las problemáticas planteadas por el medio ambiente no pertenecen al nuevo siglo. Cierto es que se ha revertido la visión de los actores sociales en cuanto a la importancia que reviste el tema, dadas las contundentes pruebas que, bajo la forma de desastres naturales, el ambiente nos brinda.

Iniciativas en relación con la minimización de la denominada “huella ecológica”, gracias a la optimización energética de los procesos constructivos, son bienvenidas y explicitadas como importantes aportes para la arquitectura. Aunque cierto es que muchos de los mencionados aportes conforman el primer paso dado a efectos de provocar un cambio de mentalidad a la hora de diseñar. La transfiguración de la técnica, dentro de la cual la industrialización adquiere un papel fundamental, resulta inminente. Pero por eso mismo, las problemáticas ambientales deben ser cabalmente estudiadas, lejos de las modas y los discursos “políticamente correctos” desde el punto de vista del marketing más ortodoxo, pero vacíos de aplicabilidad en relación con nuestros contextos económicos, legales, técnicos y sociales.

Las iniciativas proyectadas no deben agotarse únicamente respecto de la labor de los profesionales de la construcción, ni de las empresas fabricantes de insumos, sino que deben trascender hacia los consumidores finales. Son ellos, como parte de la sociedad, quienes verdaderamente pueden determinar el éxito de los emprendimientos, y así también, la prosperidad de una arquitectura sostenible. No podemos, ni debemos, hacer del marketing ambiental una moda pasajera, sin conllevar un positivo beneficio para toda la posteridad.

Todos los actores de la llamada “cadena de valor” deben mostrarse cabalmente comprometidos en la producción de materias primas, transformación, logística, comercialización, disposición final y recuperación, una vez que la vida útil de la obra haya concluido. Los valores de las conductividades térmicas de cada material se obtendrán según la Norma IRAM 11.601. Los materiales no incluidos dentro de la lista enunciada en dicha norma, deberán ser ensayados en organismos certificados, de acuerdo a las Normas IRAM de métodos de ensayo; la 11.559 (“Determinación de la resistencia térmica y propiedades conexas en régimen estacionario. Método de la placa caliente con guarda”), y la 1.860 (“Método de ensayo de las propiedades de transmisión térmica en régimen estacionario, mediante el aparato de medición del flujo de calor).

Los agentes climáticos (lluvia, radiación, temperatura del aire, etc.), se ven modificados por la envolvente de la obra antes de afectar sus condiciones interiores. Una adecuada aislación térmica de los cerramientos contribuirá al logro de un “microclima capaz de asegurar condiciones de confort” con ventajas económicas en cuanto al consumo de energía necesario para alcanzar óptimas condiciones.

Resulta importante conocer las cualidades de los elementos constructivos empleados como cerramiento, de manera que puedan aprovecharse, mediante una elección racional, para el control climático de los ambientes. Estudiaremos entonces las nociones teóricas necesarias sobre el calor y su propagación y analizaremos un cuadro comparativo de los distintos tipos de muros comúnmente utilizados en la construcción, donde se destaca la mayor o menor facilidad demostrada por parte del calor para atravesarlos en la unidad de tiempo y superficie.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosmayo 9, 2019
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6min246

La voluntad de los ciudadanos de los países desarrollados, y en desarrollo, de pensar y vivir de manera sostenible existe y aumenta. El interés por el tema no se limita a pequeños grupos de activistas. Permanentemente, se suman un gran número de publicaciones y sitios de Internet que presentan posibilidades y productos los cuales ayudan a poner en práctica la filosofía de la sustentabilidad en la vida cotidiana.

La industria de la construcción muestra sus propuestas al respecto.

No se trata de un nuevo estilo arquitectónico, ni de una moda alternativa, sino de aplicar una serie de criterios, como la correcta orientación de los ambientes, la elección de los sistemas adecuados, el tamaño de las aberturas y su protección ante el sol. Dichos criterios se relacionan con el consumo de energía, el uso de fuentes de energía renovables, materiales y productos de construcción más amigables con el ambiente, la gestión de los residuos y el agua, así como otros aspectos capaces de influir en los impactos ambientales de la construcción.

El origen y manufactura técnica de los sistemas constructivos, su impacto ambiental y desmantelamiento futuro, conforman aspectos cada vez más decisivos a la hora de seleccionar un producto vigente en el mercado. Ante ese escenario, los técnicos han reaccionado ofreciéndoles a los profesionales sistemas constructivos lo más inocuos posibles para el medio ambiente, los cuales son desarrollados aplicando una severa responsabilidad socioambiental.

El tema de la sustentabilidad está ocupando y preocupando especialmente a los profesionales de nuestra industria. Los analistas e inversores ya no miran exclusivamente las cifras de negocio o los beneficios monetarios, sino también, si una empresa presenta un sistema constructivo el cual garantiza un desarrollo sostenible, o sea, ecológico y socialmente responsable, o no.

En los Estados Unidos y Gran Bretaña, por sólo citar dos ejemplos, la preocupación por el efecto invernadero permanece muy presente en la sociedad y, junto con otros criterios, condiciona los procesos de la producción industrial, incluidos los de la construcción de obras de arquitectura e ingeniería de distintas escalas. Estudios revelan que la sustentabilidad ha crecido exponencialmente en cuanto al grado de relevancia que la sociedad le brinda. Ello se repite en los dos mencionados países, hasta el punto de convertirse en un valor comercial añadido.

El concepto “de la Cuna a la Cuna” (“Cradle to Cradle”, o “C2C”), se basa en el principio de diseñar aquello que producimos de tal forma que sea o completamente biodegradable, o absolutamente reciclable. Este principio encuentra su origen en la naturaleza misma, donde no existe problema alguno con los “residuos”, puesto que “residuo” es igual a “nutriente”. El modelo “de la Cuna a la Cuna” se opone de hecho a “de la Cuna a la Tumba” (“Cradle to Grave”), en el cual los flujos de material asociados a un producto a menudo no fluyen teniendo en cuenta la conservación de los recursos naturales, vale decir que, al final de su vida, los materiales y productos terminan para siempre en basurales, incinerados o amontonados en ecosistemas. El concepto de “sustentabilidad”, no se relaciona solamente con las condiciones de habitabilidad y uso ulterior de una obra determinada de arquitectura, sino con una forma de concebir, proyectar y materializar dicha obra. En este sentido, los sistemas constructivos industrializados y sustentables aportan sus particulares características para satisfacer y cumplir los requisitos que, en cuanto a confort higrotérmico las nuevas construcciones requieren, como forma válida de garantizar una disposición acorde de los recursos de producción.

Los profesionales no conciben un mejor homenaje a la naturaleza y la prosecución de un entorno ambiental sano en el cual el hombre desarrolla y crea su vida. Negar estos conceptos, o lo que resulta peor, ignorarlos por completo, supondrá una traición a uno de los axiomas más elementales: “La arquitectura surge de la interacción de la inteligencia del hombre con los recursos naturales, aplicando a nuevas formas del habitar lo aprendido a partir de la experiencia acumulada a lo largo de los siglos”.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosabril 17, 2019
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6min250

  En promedio, más de la mitad del gasto energético de una vivienda proviene de la climatización. De esta forma, con un buen diseño y el uso de materiales capaces de optimizar la aislación térmica, se podrá reducir considerablemente el uso de energía y lograr espacios confortables para sus habitantes.

  El 58% del consumo energético medio de una vivienda proviene de la calefacción y la refrigeración, lo cual convierte a la aislación térmica en la variable clave de la construcción. Un adecuado aislamiento térmico en envolventes, es decir, paredes y techos, permite ahorros de hasta el 40% en la tarifa de gas y electricidad, al disminuir los consumos en calefacción y aire acondicionado. Al momento de construir, la inversión en aislación térmica es sólo de entre un 2 a 3% mayor. Dicho costo adicional en el presupuesto se amortiza directamente por el menor gasto desembolsado en la compra de equipos de climatización, muchas veces sobredimensionados. En este contexto, resulta importante tener conciencia no sólo de los aspectos económicos, sino también, de los ambientales, ya que aislar convenientemente habilita a un uso racional y eficiente de recursos cada vez más escasos y no renovables.

  La energía más limpia es aquella que no se consume, y la más económica la que no se pierde. Utilizar materiales y elementos sustentables deriva en una inteligente inversión, que retorna en ahorro energético, por ende, en dinero y en calidad ambiental.

  Para lograr una buena aislación térmica es importante analizar las solicitaciones a las cuales se verá sometido cada muro, su asoleamiento y orientación, para luego, utilizar el bloque adecuado. Adicionalmente, los morteros y revoques serán correctamente dosificados y ejecutados, aplicando los agregados necesarios para garantizar una buena aislación térmica e hidrófuga.

  Teniendo en cuenta que la pérdida de calor por transferencia en las envolventes externas representa entre el 60% y el 80% de la pérdida total de calor en un edificio, se debe poner especial foco en la mejora de su rendimiento térmico. Para ello se deberá, además, proponer soluciones que no encarezcan significativamente el proyecto, que no retrasen el tiempo de construcción y no sacrifiquen metros construibles.

  La necesidad de aislar térmicamente un edificio se encuentra justificada por cuatro razones: a) Economizar energía, al reducir las pérdidas térmicas por los cerramientos; b) Mejorar el confort térmico, al acotar la diferencia de temperatura de las superficies interiores de las paredes y el ambiente interior; c) Eliminar los fenómenos de condensación, y con ello, evitar humedades y pérdida de aislamiento en los cerramientos; y finalmente d) Mejorar el entorno medioambiental, al minimizar la emisión de contaminantes asociada a la generación de energía.

  Un cerramiento vertical, correctamente dimensionado y aislado, garantiza el confort térmico y acústico, también la salud interior y la vida útil de sus componentes. Una adecuada aislación permite el uso racional y eficiente de recursos energéticos fósiles cada vez más escasos y no renovables. La tendencia del siglo XXI radica en desarrollar cerramientos con mayor capacidad aislante. Las variables fundamentales de diseño son el espesor y la densidad de los materiales empleados. Para un determinado espesor, un material de baja densidad puede aportar un buen aislamiento térmico. Por el contrario, al utilizar materiales de alta densidad puede que no se alcance el adecuado aislamiento térmico, ya que se caracterizan por su alta conductividad térmica, aunque también pueden aportar inercia térmica por su alta capacidad de acumulación.

  La utilización de sistemas constructivos termoeficientes implica una inversión adicional de entre el 12% y el 42%, con un retorno de, aproximadamente, un 60% de ahorro en energía destinada a la climatización. La incidencia promedio analizada en una obra, dependiendo de las particularidades del proyecto, es de entre el 3 al 5% en edificios en altura y entre el 8 al 11% en viviendas unifamiliares.



Auspician Entreplanos




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