Entreplanosoctubre 23, 2019
riesgos-laborales.jpg

5min7

Resulta imprescindible prestar especial atención a aquellos trabajadores quienes desarrollan sus tareas en puestos de trabajo claves, debido a que sus errores pueden ser especialmente peligrosos para ellos y sus compañeros. La organización de la seguridad en una obra en construcción dependerá del tamaño de la misma, del sistema aplicado y de la forma inteligente en la cual se organiza el proyecto. Es preciso llevar registros de seguridad y sanidad responsables de facilitar la identificación y resolución de las problemáticas detectadas. Los operarios en obra se encuentran en constante riesgo. Mejorar los estándares de seguridad, salud y las condiciones laborales, depende de la colaboración de personas que trabajan mancomunadamente. Todo trabajador ostenta el deber moral de ejercer el máximo cuidado respecto de su propia seguridad y la de sus colegas. Existen varias maneras de lograr la participación directa de los operarios en el diseño seguro de la obra, como por ejemplo; efectuar reuniones de cinco a diez minutos con los supervisores antes de comenzar una tarea, brindando la oportunidad de considerar específicamente los problemas de seguridad que pueden plantearse y su posible solución. Se trata de una sencilla actividad, capaz de evitar accidentes graves.

La gestión de la seguridad comprende las funciones de planificación, identificación de áreas problemáticas, coordinación, control y dirección de las actividades de seguridad en la obra, todas ellas con el fin de prevenir accidentes y enfermedades. Las condiciones de trabajo seguras y saludables no se dan por casualidad. Es necesario que los empleadores dispongan de una política escrita capaz de establecer las normas responsables de brindar puestos de trabajo sanos y seguros.

Cada supervisor requiere del apoyo directo de la Dirección de Obra, y dentro de su área de competencia, se asegurará de llevar a cabo inspecciones regulares. Las mismas determinarán, fehacientemente, las condiciones de trabajo en cuanto a normas de seguridad; que se haya capacitado adecuadamente a los obreros para el trabajo a realizar; el cumplimiento de las medidas de seguridad en los puestos; la adopción de las mejores soluciones aplicando los recursos y destrezas disponibles; la existencia y empleo del equipo de protección personal necesario.

En aquellos proyectos de construcción con empresas subcontratistas, el contrato deberá establecer las responsabilidades, deberes y medidas de seguridad demandadas a la fuerza de trabajo. Dichas medidas podrán incluir el suministro y uso de determinados equipos de seguridad, métodos para la ejecución de tareas específicas en forma segura, más la inspección y manejo adecuado de las herramientas. El encargado de la obra, en forma paralela, verificará que los materiales, equipos y herramientas empleados cumplan con las normas de seguridad. La buena organización y planificación de la obra, sumado a la adjudicación de responsabilidades claramente definidas, resultan fundamentales para establecer una adecuada “Política de Seguridad”.

Entonces, entendemos que la seguridad de la obra requerirá inspecciones estipuladas en los planes de seguridad e higiene, más el suministro de los medios para adoptar todas las medidas correctivas. La capacitación de los obreros les permitirá reconocer los riesgos y entender cómo superarlos.

Un último punto a considerar radica en el control de la seguridad, prueba que deberían llevar a cabo los trabajadores para cuantificar y cualificar los riesgos que depara el ambiente laboral antes de comenzar una operación, y les permita aplicar la sumatoria de medidas preventivas capaces de corregir aquellas situaciones de riesgo, las cuales luego, puedan ponerlos en peligro.

Re-conocer (volver a conocer) los riesgos implica prevenir para no curar.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosoctubre 7, 2019
inspector1.jpg

6min68

Cuando estudiamos los roles profesionales desarrollados dentro de la industria de la construcción, aparecen dos de gran importancia: El Inspector de Obra y el Representante Técnico. Del primero de ellos podemos decir que esa designación es utilizada por el Estado en sus diferentes niveles para identificar a la persona idónea, que a éste lo representa, en el control de la ejecución, cuantificación y pago de las obras y provisión e instalación de equipos que el mismo realice. Su rol es casi exactamente el mismo al del “Director de Obra” en la actividad privada, lo cual se encuentra claramente definido en diversas normas que regulan su actividad, por lo tanto, el Inspector de Obra representa al propio Estado en las obras llevadas a cabo por parte de la Administración Pública, y el Director de Obra a su comitente, quien lo contrató para una tarea profesional específica.

El Inspector de Obra es el profesional universitario representante del ente oficial contratante y ejecutor directo de la tarea de inspección de obras, que con la debida incumbencia dada por su título, se responsabiliza en controlar que todas las construcciones a su cargo se realicen cumpliendo cada uno de los requerimientos establecidos en los planos de proyectos, especificaciones técnicas y demás documentos del contrato de obra. De ahí que es imprescindible dominar dos aspectos fundamentales: El aspecto técnico, vale decir, el “Conjunto de normas y especificaciones para la construcción y las pruebas, sistemas de muestras, ensayos y verificaciones de los materiales a utilizar”; y el aspecto tecnológico, “Constituido por la forma y sistema de realizar el trabajo de inspección, con la debida eficacia desde el punto de vista económico, administrativo e informativo”.

Por su parte, la función del Representante Técnico consiste, básicamente, en asumir la responsabilidad que implica una construcción, una instalación o la provisión de equipos y/o materiales para construcciones o industrias. Se vincula con la empresa constructora a través de un contrato de obra intelectual, de servicios o un contrato de trabajo. En la esfera pública, los contratos de concesión, suministro o de obras o de servicios con el Estado, cuyo cumplimiento suponga la realización de actividades reglamentadas por el Decreto Ley 6070/58, deben incluir la condición de que las empresas contratistas tengan como Representante Técnico responsable a un profesional quien reúna las condiciones establecidas en dicho cuerpo legal. En la esfera privada y en la Ciudad de Buenos Aires, el Código de Edificación dispone que una empresa de edificación, de estructura o de instalación, para ejecutar obras correspondientes a constructores o instaladores, contará con un Representante Técnico inscripto en el Registro Municipal. La documentación debe llevar la firma conjunta de la empresa y su Representante Técnico, pudiendo representar a una empresa todo constructor o instalador registrado en la Municipalidad. La funcionalidad de la encomienda es sumamente amplia. El Representante Técnico debe preparar los planes de trabajo, supervisar asiduamente la marcha de los mismos, responsabilizarse por los planos, cálculos, planillas, etc. de estructuras e instalaciones y preparar toda documentación técnica necesaria, tal como especificaciones, confección de subcontratos y coordinación de los distintos subcontratistas y proveedores.

Por exclusión, el Representante Técnico no realiza proyectos, y en cuanto a la Dirección de Obra, le caben funciones restringidas perfectamente enumeradas en el Art. 93 del Decreto Ley 7887/55. Ello no impide, según lo ha interpretado el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU), que un mismo profesional que asuma el carácter de representante técnico pueda ser el autor del proyecto, ni tampoco que el mismo representante técnico dirija la obra (Doctrina sobre el Art. 93 CPAU A-4/86). En la provincia de Buenos Aires, y más allá de las disposiciones contenidas en los Códigos de Edificación, la ley determina que toda empresa dedicada a la ejecución de trabajos públicos o privados atinentes a cualquiera de las profesiones reglamentadas por la Ley 4048, deberá tener como Representante Técnico a un profesional habilitado.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosseptiembre 16, 2019
baño1.jpg

5min117

A lo largo de los siglos, el ritual del baño significó mucho más que unos pocos minutos dedicados al aseo personal. Para las civilizaciones antiguas de Egipto, Grecia y Roma, el baño adquiría connotaciones religiosas, entrelazadas con el placer, la ostentación de la riqueza, y también, con la incorporación de aceites y esencias aromáticas. El hábito del baño no sólo estaba ligado a la religión, sino también, a la medicina.

En los baños egipcios, las jóvenes doncellas esperaban su aseo arrodilladas sobre juncos, mientras las esclavas vertían sobre sus cabezas agua perfumada con mirra, azafrán o canela. Otra esclava cubría sus cuerpos con ungüentos y aceites, y luego, les acercaba ramilletes de flores, para que el perfume completara los efectos revitalizadores del baño. Pese a las diferencias de clase, ningún egipcio se privaba de un baño diario. Los menos adinerados humectaban su piel con aceite de ricino, mezclado con menta y orégano.

Los hebreos, al igual que los egipcios, desconocían el jabón. Lo reemplazaban mediante una arcilla jabonosa con un alto contenido de potasio. El problema era que dicha sustancia irritaba sensiblemente la piel; por ende, preferían también los aceites y ungüentos compuestos con aloe, canela, nardo, azafrán o mirra.

Parte de la sociedad griega odiaba los baños, pues los entendían como un símbolo de debilidad y consideraban que este tipo de hábito disimulaba el fuerte olor del atleta. Sin embargo, no todos los griegos compartían dicha opinión. Los más pudientes contaban en sus casas con recipientes repletos de agua para bañarse. Además, en todos los cruces de caminos, había una pila de mármol con agua para que los más humildes también pudieran bañarse.

Los romanos acudían a imponentes baños públicos, verdaderos palacios donde podían bañarse hasta 2.500 personas. Los bañistas que ingresaban a estos “templos del aseo” confiaban sus túnicas al guardarropas o capsarii. Luego, pasaban al “frigidarium”, donde se bañaban con agua fría, y después al “tepidarium” de agua tibia. Seguidamente, los esperaba el “caldarium”, una especie de sauna que provocaba abundante transpiración. Más tarde, unos servidores, los “strigile”, se dedicaban a limpiar a los concurrentes el sudor y depilarlos. Acto seguido, los “tractatores” -masajistas-, distendían los músculos de sus clientes para dar paso a los “unctores”, quienes los untaban con aceites perfumados.

La estética y el aseo personal han tenido una gran importancia en los usos y costumbres de diversas sociedades a través de las épocas.

Sin dudas, el gran cambio en el cuarto de baño se verificó con la incorporación, en el siglo pasado, de este local en el interior de la vivienda. La aparición del inodoro y su sifón crearían un baño más accesible, lejos del formato de aquel ambiente sanitario confinado a un destierro localizable “al fondo a la derecha”. Ese sencillo sistema, el cual emplea elementales principios físicos de la hidrodinámica, reescribió la historia, dado que la particularidad del inodoro consiste en su desagüe acodado, de modo de retener el agua en su interior, formando un cierre hidráulico o sifón, el cual impide el ingreso de olores desagradables en el local sanitario. El recientemente aprobado Código de Edificación de la ciudad de Buenos Aires ha decretado la “no obligatoriedad” de la instalación del bidet a efectos de acotar la superficie de los locales sanitarios en las “viviendas mínimas”.

En la actualidad, modernos sistemas que economizan el agua se mezclan con revestimientos de gran factura y belleza estética.

Novedosos materiales y sistemas encargados de continuar escribiendo la historia del baño a través de los tiempos.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosseptiembre 5, 2019
construir-sustentablemente-e1567697818669.jpg

5min113

Mucho se ha escrito sobre la construcción sustentable y sus potencialidades, todas ellas ampliamente verificadas. Las mismas se incrementan incorporadas en un diseño acorde para explotar sus vitales características. Por caso, un sistema eficaz de barrera contra la humedad mantiene libre los marcos de madera y el interior del espacio. Para garantizar dicha barrera, se deberá drenar el agua lejos de los cimientos, instalar intervalos capilares y alinear cuidadosamente los detalles del techo, alrededor de las ventanas, puertas y cualquier otro tipo de abertura ubicada en la cubierta o pared, a través de las cuales, pueda ingresar la lluvia impulsada por el viento.

Sistemas de Calefacción y enfriamiento

Los sistemas de calefacción y enfriamiento eficientes en energía utilizan equipos de alta prestación diseñados para el clima local. Esos sistemas serán apropiadamente adaptados por tamaño e instalados correctamente, para ello, localizar el equipo en espacios acondicionados e instalar los dispositivos sellados de combustión para eliminar el potencial reingreso del gas al interior. En cuanto a los sistemas de barrera de aire elimina el escape o fuga entre los espacios acondicionados y no acondicionados. Allí debemos sellar todas las aberturas entre las áreas habitables y los espacios de arrastre, los sótanos, áticos y garajes sin calefacción.

El sistema de aislamiento

Un sistema continuo del aislamiento crea una capa lo más sellada posible entre los espacios acondicionados y no acondicionados, por ejemplo, las paredes de los cimientos, los muros con marcos exteriores, los pisos sobre los espacios exteriores o no acondicionados, los cielorrasos debajo de los espacios exteriores o no acondicionados (incluyendo las cubiertas); áreas de la pared adyacentes a espacios del sótano, tales como paredes bajas y paredes interiores altas lindantes al exterior; detrás de áreas de la pared entre los espacios acondicionados y no acondicionados, tales como viguetas, paredes del garaje, escaleras al sótano y paredes a cuartos los cuales albergan aparatos mecánicos.

Recomendamos instalar un sistema pasivo de radón a efectos de reducir al mínimo los costos de un posible problema. Recordemos que el radón conforma un gas carcinógeno y radioactivo. El costo de convertir un sistema pasivo en un sistema activo es mucho menor respecto de instalar un sistema completo de eliminación del radón.

Uso de ventanas y puertas eficientes

Las ventanas y puertas eficientes deben ser instaladas correctamente, para ello, diseñar la casa con un área de vidrio mínima hacia las orientaciones más desfavorables; disponer la superficie vidriada adicional del lado conveniente a efectos de lograr una calefacción pasiva en los meses de invierno; considerar los diseños solares pasivos para reducir la necesidad de calefacción; diseñar las ventanas con DVH y otras características de alto rendimiento (Factores “K” menores a 0,35) de baja transferencia de calor; sombrear las ventanas en el verano con proyecciones o persianas.

Finalmente, una canalización eficiente en energía suministra una circulación de aire apropiada si el tamaño y disposición de la misma resultan correctos. El diseño preverá medir la circulación de aire para garantizar equilibrio y confort; ubicar la canalización en espacios acondicionados; sellar todos los escapes del conducto -excepto aquellos componentes desprendibles- con masilla o masilla más acoplamiento de fibra; obturar los escapes alrededor de los componentes desprendibles con cintas especiales y llevar a cabo una prueba de tensión de la canalización para determinar la tirantez.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS

 


Entreplanosagosto 20, 2019
seguridad3.jpg

4min272

En aquellos proyectos de construcción donde se dispongan subcontratistas, el contrato establecerá claramente las responsabilidades, deberes y medidas de seguridad demandadas a su fuerza de trabajo. La organización de la seguridad en una obra en construcción dependerá del tamaño de la misma, del sistema de empleo y de la manera en la cual se organiza el proyecto. Es preciso llevar adecuados registros de la seguridad y sanidad, acciones las cuales facilitan la identificación y resolución de los problemas de esa índole. Los citados aspectos podrán incluir el suministro y uso de determinados equipos de seguridad, métodos para la ejecución de tareas específicas en forma segura y la inspección y manejo adecuado de herramientas.

El encargado de la obra deberá, en paralelo, verificar que los materiales, equipos y herramientas incluidos en la misma cumplan con las normas mínimas de seguridad y que sus trabajadores cuenten con una ART. En el presente contexto ”supervisor” se refiere al primer nivel de verificación, conocido en las obras a partir de diversos nombres, tales como “Capataz”, “Puntero” o “Encargado”. La buena organización y planificación de los trabajos, más la adjudicación de responsabilidades concretas y claramente delimitadas, resultan fundamentales para la seguridad durante la construcción. En este sentido, cada supervisor requiere el apoyo de la dirección de la obra, y dentro de su área de competencia, deberá asegurarse que las condiciones de trabajo y los equipos sean los correctos; se efectúen regularmente inspecciones de seguridad de los sitios de trabajo; se cumplan las medidas de seguridad en los diversos puestos laborales, se haya capacitado a los obreros sobre la tarea a realizar; y se adopten las mejores soluciones utilizando los recursos y destrezas disponibles.

En aquellos casos donde el empleador no disponga de los recursos de seguridad, el trabajador podrá efectuar el correspondiente reclamo. Generalmente, las denuncias son por inspecciones realizadas por un agente externo a la obra y no por los trabajadores. Podemos mencionar diferentes casos donde se clausura la obra por incumplimiento de seguridad tales como: Protección de aberturas de pisos con cubiertas o barandas de 1 m x 0,50 m y zócalo; protección de montacargas con puertas de acceso; programa de seguridad e higiene; ausencia de líneas de vida, en caso de trabajar en altura sin protección; falta de capacitación en la actividad a desarrollada; carencia del certificado de cobertura de la ART con norma actualizado; falta de provisión de arneses; ausencia de una adecuada señalización y protección de zanjas y excavaciones.

La seguridad en la obra la hacemos todos, pero ello no va en detrimento de las responsabilidades concretas que los profesionales y autoridades debemos desempeñar, en tiempo y forma, ante cada uno de los trabajadores.

Será para el bien de nuestra industria.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosagosto 12, 2019
sustentable2-1280x853.jpg

5min187

… si no les gustan tengo otros! La frase, atribuida al célebre Groucho Marx, sirve como humorada inicial para hablar -seriamente- acerca de los principios de la arquitectura sustentable. El desarrollo de las sociedades conlleva a un mayor empleo de los recursos naturales y la consecuente generación de residuos, para finalmente, sumar importantes valores en la producción de dióxido de carbono. Nuestros edificios, fundamentales para la vida y el consumo, podrían reducir sus efectos ecológicos adversos a través de un mejor diseño. Allí irrumpe en escena la denominada “Arquitectura sustentable”, concepto el cual implica brindar un giro a los sistemas convencionales aplicados actualmente. Para ello, es indispensable la innovación tecnológica, el desarrollo técnico-científico, la creatividad y los cambios culturales. Una construcción sustentable implica producir con calidad. Agregar a nuestros proyectos estudios más profundos, analizar la obra desde todos los puntos de vista: Social, económico y ambiental para superar el desmedido crecimiento insostenible. Detallaremos algunos puntos aplicables al Principio Ambiental: Optar por materiales locales, ello evitará la producción de dióxido de carbono generada por el transporte e incrementará la producción y mano de obra local; preferir materiales y tecnologías con menor cantidad de CO2 en el ciclo de vida completo del edificio, considerando sus diferentes etapas; proyectar circuitos cerrados de aguas y residuos, con el objetivo de ser lo más eficientes posibles internamente para generar la menor cantidad de emisiones al entorno; proyectar con energías renovables, preservar los recursos no renovables y la biodiversidad; y prever la utilización de materiales reciclados o reutilizados.

En cuanto a los Principios Sociales consideraremos particularmente: Garantizar un seguro laboral; cumplir con las normas impositivas, beneficiando indirectamente a los sectores sociales más carenciados; preferir materiales locales, a efectos de favorecer el desarrollo de la industria del lugar; ponderar los programas de higiene y seguridad en la obra y en cualquier ambiente local; y evitar y prevenir los compuestos orgánicos volátiles.

Desde el Principio Económico, otro de los rectores sustanciales, valoraremos: Escoger materiales durables, con mantenimiento escaso o nulo; alcanzar una aceptable eficiencia energética gracias a la elección y combinación de materiales y elementos, empleando equipos capaces de demandar la menor cantidad de energía ofreciendo el mismo servicio; acotar la demanda energética a través de las denominadas estrategias pasivas: Diseño, orientación, uso de aislantes; reutilizar y/o reciclar materiales, en la misma obra o para otras construcciones; y desarrollar modelos de simulación para obtener la solución más adecuada; rediseñar los sistemas constructivos pensando en la mayor eficiencia de los materiales y tecnologías, modularlos para que en la puesta en obra generen la menor cantidad de desperdicios.

Luego de formalizar un recorrido por los aspectos más generales de los conceptos que conforman la arquitectura sustentable, debemos materializar las citadas ideas en modos y maneras de construir, las cuales logren conferir a nuestros edificios estabilidad, confort y durabilidad. Es fundamental crear obras a partir de la innovación y la creatividad. En paralelo, es de suma importancia que los consumidores promuevan la utilización de esta nueva manera de construir.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosjulio 29, 2019
obreros.jpg

5min242

Los recursos de producción de todo emprendimiento de la industria de la construcción agrupan a los materiales, la mano de obra, los equipos y herramientas y los subcontratos -si los hubiera- En términos de productividad, su adecuada disposición genera la posibilidad de garantizar proyectos seguros y rentables. La estructura de una Empresa Constructora (EC) dependerá del capital disponible y de ese capital van a supeditarse los recursos humanos, maquinaria y equipos, efectivamente disponibles. Es por ello que la administración de cada uno de los recursos se definirá adecuadamente. Nuestro objetivo como EC es lograr seguridad, máxima productividad, calidad, cumplimiento del contrato, beneficio, satisfacción del equipo humano y satisfacción del cliente. Para lograr los citados objetivos, debemos optimizar la mano de obra, materiales, maquinaria, tecnología y gastos generales de la EC.

Entonces, para perfeccionar dichos recursos, se llevará a cabo una planificación previa de la obra. Debido al mayor número de empresas en el sector y al aumento constante de precios, existe una mayor competencia, entonces, crearemos una estrategia comercial original la cual nos diferencie de los demás. Quien dirija los destinos de una EC será el responsable total de cara al exterior, siendo sus mayores aspectos a observar: Objetivos de la empresa, capacidades, volumen de obra previsible, beneficios previstos, estudio de mercado, estudio de política financiera y fiscal, análisis de la política de recursos humanos y salarios dentro de la empresa, evolución organizativa y técnica. La dirección técnica asume la máxima autoridad y responsabilidad de todas las funciones de organización, planificación, ejecución y control de la obra. Es el lazo de unión entre la obra y la empresa constructora, elige al personal, se reúne periódicamente con los jefes de obra, analiza sus resultados en la liquidación a corto plazo, prepara y redacta los contratos de obra.

El Director Técnico

En una pequeña EC, el director técnico también puede cumplir el rol de Jefe de obra, si así lo amerita. Dicho rol profesional asume la responsabilidad para una ejecución técnica correcta de la obra, sin accidentes, económicamente lo más acotada posible y dentro del plazo estipulado. Depende funcionalmente del Director técnico o Director de obra, contando con la colaboración del departamento de planificación, presupuesto, compras, personal, contabilidad, etc. El sector de gestión de administración se encargará de la recepción de materiales, almacenamiento, control del consumo, inventarios de obra, listas de personal, combustible y electricidad, aclaración sobre pedidos, compras urgentes, maquinarias.

El Encargado de Obra

El encargado de obra dirige y controla al personal, junto con el capataz de obra pertenece al personal no técnico, constituye el enlace entre los obreros y el personal directivo, es responsable del control y rendimiento del obrero, debe conocer los convenios laborales y condiciones técnicas para evitar accidentes, atiende al suministro de los materiales y vigila el ingreso y acopio de los mismos, controla que los capataces dirijan adecuadamente a su personal, propone la contratación y despido, es responsable de las herramientas y la puntualidad de los obreros y sustituye al jefe de obra en su ausencia, entre otros aspectos.

El Capataz

El capataz se encarga de dirigir las cuadrillas de obreros. Si la misma no se encuentra especializada en el trabajo encomendado, deberá contenerlos hasta que adquieran el conocimiento necesario, redacta los partes diarios de los obreros y el material a su cargo, propone a la dirección los cambios y modificaciones convenientes. El sector administrativo tendrá relación con todos los temas legales asociados con el personal, el registro de operaciones contables, la realización de cobros y pagos, la correspondencia, el correo electrónico y los archivos.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosjulio 5, 2019
aislacion-acustica.jpg

6min197

La creciente crisis energética y el énfasis otorgado a políticas ambientalistas, determinan la necesidad de evaluar el desarrollo sustentable y la eficiencia energética para lograr, por un lado, la reducción en el uso de energía, y por otro, la disminución del impacto sobre el ambiente. Esto también debe conseguirse en el ámbito de la construcción, dado que conforma una de las principales consumidoras de materias primas no renovables.

Resulta importante diferenciar los términos de absorción acústica respecto del de aislación. La primera tiene por objetivo sacar provecho de ciertas propiedades de algunos materiales, de forma tal que transformen parte de la energía sonora generada en un determinado lugar en otra forma no acústica de energía.

¿Que es la aislación acústica?

Se define a la aislación acústica como la resistencia al paso de un sonido de un espacio a otro, con el objetivo final de controlar el ruido. Podemos decir, entonces, que el aislamiento acústico es la diferencia de niveles sonoros, medida en decibeles (DB), entre el exterior y el interior del recinto. A mayor valor, mayor capacidad aislante.

Características de la aislación acústica

El aislamiento acústico de un elemento de construcción se rige fundamentalmente por la ley de masa. La ley de masas y frecuencias dice que el aislamiento acústico de un tabique es mayor cuanto mayor sea su masa superficial (Kg/m2), y también, es mayor para frecuencias altas.

Por ello la primera variable a considerar para predecir la aislación sonora de un tabique es medir la masa por unidad de superficie (Kg/m2), dado que a mayor masa será́ más denso el panel, y por lo tanto, será más difícil de mover y atravesar por la acción de la presión del aire.

En general, puede decirse que un material posee un buen comportamiento acústico cuando es pesado e impermeable al paso del aire. En esta característica radica una de las principales diferencias entre absorción versus aislación, siendo que los materiales absorbentes se caracterizan por poseer una gran cantidad de intersticios y poros vinculados entre sí, los cuales dejan pasar el sonido incidente fácilmente a través de ellos.

Eficiencia Acústica

Un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha planteado la posibilidad de mejorar la eficiencia acústica de las paredes construidas con Bloques Cerámicos Huecos (BCH) modificando su geometría interna. Diferentes estudios realizados permitieron confirmar que los hexágonos no regulares incrementan el recorrido y la amortiguación acústica. De esta manera, la propuesta se orienta a modificar la forma de las celdas del Bloque sustituyendo los tradicionales rectángulos por hexágonos, dado que con este nuevo diseño interno se produce mayor recorrido, y ende, se logra mayor atenuación del sonido.

Los Bloques Cerámicos Huecos

Se distingue entre los Bloques Cerámicos Huecos que se comercializan en los siguientes formatos: Bloque Portante de 12 con una aislación acústica de 44 dB y Bloque Portante de 18 con una aislación de 46 dB. En relación a los Bloques Cerámicos No Portantes, podemos encontrar el Bloque Hueco de 8 (35 dB), de 12 (37 dB), y finalmente, de 18 con una aislación acústica de 40 dB.

Una mampostería de Bloques Macizos, según el espesor, tiene un aislamiento acústico (RW) aproximadamente de 44 a 50 dB. Si esos muros se reemplazaran por distintos tipos de bloques cerámicos huecos resultaría un aislamiento acústico aproximado de entre 40 y 42 dB.

El aislamiento por masa

Los muros funcionan como aislamiento por masa. El aislamiento por masa se incrementa con el peso o el espesor. Se estima que al duplicar el peso o el espesor, el aislamiento acústico aumenta entre 3 y 4 dB. Por esa razón, se necesita duplicar varias veces el espesor para conseguir una reducción de 9 DB. Ello implica una atenuación del ruido a la mitad.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosjunio 21, 2019
ladrillos1.jpg

4min296

Cuando pensamos en una edificación imaginamos cómo sería terminada, espacios, ventanas, luces, texturas, etc. Pero al comenzar a reflexionar más integralmente, una pregunta se presenta como primer disparador, una decisión que luego traerá consecuencias aparejadas más o menos convenientes: ¿Qué sistema constructivo voy a elegir para mi proyecto?

Ya sea por cuestiones económicas que no fueron bien consideradas o por el desconocimiento técnico de cada uno de los distintos sistemas, reiteradas veces en nuestras construcciones no consideramos el valor real de estos puntos a tener en cuenta, tan importantes en cuanto a habitabilidad de espacios y costos, como la sustentabilidad y el ahorro energético, transformado en un punto muy relevante. Todo tiende a demostrar que, en los próximos años, será una de las cuestiones más importantes a tener en cuenta.

Incluso, dependiendo de estas consideraciones, la oferta de materiales disponibles es muy extensa y en cada caso en particular deberán llevarse  a cabo las evaluaciones pertinentes, dependiendo, en buena medida, de las condiciones a las cuales vemos expuestos a los distintos paramentos que envuelven una edificación.

Es por ello que una correcta elección de la configuración de estos materiales comienza en el mismo momento cuando decidimos evaluar cuál va a ser el proyecto que realizaremos y dónde lo vamos a construir.

Eligiendo el Bloque Cerámico Hueco garantizaremos determinadas características y posibilidades generales, formas de construcción, y será factible estimar en qué medida responde a todas estas preguntas y problemáticas, sin olvidar la revisión de una actualidad en materia tecnológica que avanza todos los días a pasos agigantados.

Los ladrillos más antiguos que se han encontrado fueron fechados antes del 7.500 a.C. en la zona que actualmente conocemos como Siria y Turquía, en Tell Aswad y Diyarbakir, respectivamente, y en otras zonas próximas, con una antigüedad similar como en Jericó, Mehrgarh o Catal Huyuk. Aun así, se cree que su utilización data de mucho antes, aproximadamente, del año 9.500 a.C. Para entonces, ya se fabricaban con barro, arcilla o adobe (mezcla de arena y arcilla) dejándola secar al sol para permitir el endurecimiento de la mezcla.

Actualmente, se fabrican Bloques Cerámicos Huecos para muros, paredes y tabiques, los cuales se clasifican en dos grupos, según si su utilización es de forma horizontal o verticalmente, también los BCH se manufacturan para muros portantes o para tabiques de cerramiento no portantes.

Una de sus características, es que los BCH presentan en sus caras estrías las cuales sirven para lograr una mejor adherencia del mortero, ya sea para revoque o como mortero de asiento.

Otra de sus características, ya sean de cerramiento o portantes, es que se fabrican en diferentes medidas y con distinta cantidad de agujeros, los cuales varían en número según el uso que se le otorgara al BCH a la hora de construir.

Ello permite que una gran variedad de modelos sirvan para adaptarse a cualquier proyecto y modulación.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosjunio 10, 2019
calidadconstruccion.jpg

6min236

Todas las tareas necesarias para llevar a cabo un buen control de calidad como planificación, prevención, inspección, ensayos, entre otros, implican un costo económico. Ese costo se verá reflejado en el programa que normalmente realiza el profesional a cargo del proyecto. Los citados costos se definen como los “Costos de Calidad”, resultando los mismos en función de la tipología de la obra (dimensiones, uso, particularidad del cliente). Los parámetros se definen desde la etapa de proyecto y deben plasmarse en la documentación técnica. La exigencia de un óptimo control de calidad debería implementarse como norma general, a fin de evitar no solo la insatisfacción del usuario, sino riesgos y pérdidas debido al poco o inexistente control efectivo durante el desarrollo de las tareas de materialización.

La gran complejidad de una obra multiplica los puntos críticos en los cuales la Calidad se puede ver afectada. El control sistemático de dichos puntos requiere el compromiso y la dedicación del personal, pudiendo convertirse en un riesgo para la planificación y programación de los trabajos. Sin embargo, no se debe subestimar su importancia, ya que los defectos no detectados pueden causar daños mayores en el futuro. El control de calidad, además de un requerimiento legal, constituye una garantía respecto de la ejecución de una obra, los materiales y componentes utilizados y los equipos instalados, respecto del cumplimiento de los estándares previstos y las normas de aplicación.

La verificación de dicho cumplimiento conforma una verdadera garantía para la disminución de la existencia de defectos no detectados y la utilización de materiales con prestaciones inferiores a los demandados. Desarrollar una cultura de la Calidad, en nuestra industria y en los quehaceres, constituirá el camino para lograr los desafíos presentados.

En tal sentido, el Arq. Ruy Varalla, especialista en temas de gestión y administración de obras, reflexiona: “…Confiados en las particulares características de la industria, nuestras empresas de construcción, en lugar de aplicar y afianzar conceptos gerenciales capaces de asegurar la obtención de las metas deseadas, han preferido aplicar un manejo empresarial basado en la “intuición y el coraje”. Ya de por sí, en cualquier actividad, dichos componentes no resultan ser suficientes para asumir un compromiso productivo. Agreguemos las peculiaridades propias de la construcción y veremos que el logro de resultados acordes con las expectativas deseadas es “puro milagro”. Sólo el milagro nos puede salvar de “no haber dicho no” en el momento preciso. Y si es puro milagro, ¿cuál es la confianza que les podemos brindar a nuestros Comitentes sobre el producto final que les entregamos? Hemos intentado “delegar” al transferir la responsabilidad que, sobre el producto y la producción tenemos, entregándosela a operarios “por producción”. Ante esto nos preguntamos: ¿Cuál es la función que los profesionales tenemos dentro de la industria? ¿De qué manera podremos brindarles confianza a nuestros Comitentes, si nosotros nos desligamos de las responsabilidades que implica el gerenciamiento de la producción y el manejo de la calidad del producto?…”

Lo afirmado implica sumar a nuestra industria la macro visión de la Calidad, con un enfoque amplio e integrador, alcanzando ya no solo a los Controles de Calidad, sino articulando la Gestión para el Control de Calidad. Esos procesos deben ser logrados a través de claras políticas empresarias, una ajustada planificación y las verificaciones de las ejecuciones como una práctica habitual cíclica de mejora continua.

De esta manera, resulta fundamental contar con la documentación desarrollada a la medida y con especificaciones precisas para cada obra, plasmadas tanto en un Manual de la Calidad, como así también, en el Manual de Procedimientos, los Planes Operativos, Instructivos, Registros y toda otra documentación necesaria para un correcto desarrollo y control de los trabajos. Resulta clave en nuestra industria de la construcción planear la ejecución de los procesos, ya que de ellos dependerán los logros en cuanto a eficacia y eficiencia, y por ende, los resultados operativos de Calidad en las obras materializadas.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS



Auspician Entreplanos




Newsletter