Entreplanosenero 13, 2020
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Hace tres semanas comenzó a operar la tercera planta para tratamiento de recuperación de residuos secos que se construyó en la ciudad. Identificado en su exterior como Centro Verde Saavedra, funciona en el barrio homónimo, a pocos metros de la avenida General Paz. El complejo es gestionado en conjunto por operarios de una cooperativa de recicladores y personal dependiente de la Ciudad.

Mediante la implementación de una máquina semiautomática con tecnología MRF (del inglés material recovery facility), que permite el procesamiento de materiales secos factibles de ser reciclados, se pueden discriminar los desechos según sus características para luego ser reutilizados o comercializados. Unos 140 recuperadores trabajan por turnos desde las 8 hasta la medianoche para darle vida al lugar.

Los residuos llegan a la planta en camiones tras haber sido separados con anterioridad por los vecinos de las comunas 12 (Coghlan, Saavedra, Villa Urquiza y Villa Pueyrredón) y 13 (Núñez, Belgrano y Colegiales), que los depositan en campanas y puntos verdes. También, aunque en menor medida, se reciben desechos de los barrios de Palermo, Agronomía, Chacarita, La Paternal, Parque Chas, Villa Crespo y Villa Ortúzar.

Como primer paso, los materiales reciclables son descargados en la tolva de alimentación. Allí se inicia una travesía que no se extiende por más de tres minutos hasta llegar al extremo final de la línea de trabajo. Parte de la operación es mecánica y la otra, manual. La primera intervención está a cargo de los recuperadores: seleccionan y quitan de la cinta los desechos con mayor volumen, que podrían entorpecer la labor. Los elementos restantes ingresan a una separadora automática de cartones, vidrios y metales no ferrosos. En las siguientes instancias se discriminan papeles y envases PET (el plástico utilizado comúnmente en botellas).

Luego, los recicladores se encargan de apartar en distintos compartimientos los elementos de aluminio, tetrabrik y otros plásticos. Por último, se clasifican los metales a través de un separador automático. La materia prima que no puede ser clasificada (una proporción menor de todo lo que ingresa a la planta) queda compactada y terminará en un relleno sanitario.

Según las estimaciones de funcionarios del Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño, esta planta clasifica entre ocho y 10 toneladas de basura cada hora. Las fuentes afirmaron que el acopio de este tipo de materiales, al tratarse de residuos secos, es limpio y no genera ni emanación de olores desagradables ni líquidos lixiviados, algo que inquietaba a algunos vecinos de la zona. El objetivo principal de este sistema es aumentar la capacidad de procesamiento de los reciclables para reducir el entierro.

Por: Valeria Musse


Entreplanosdiciembre 26, 2019
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Los hospitales tienen la responsabilidad de responder tanto a las necesidades de sus pacientes, como a las de la comunidad a la que sirven y el entorno que los rodea.

La construcción sostenible tiene como objetivo crear edificios utilizando un diseño innovador, materiales renovables, tecnología ecológica y eficiencia energética. Al usar estos, se puede minimizar el impacto dañino sobre el medio ambiente al reducir el desperdicio y la emisión de materiales tóxicos.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, las zonas urbanas son responsables de los 70% del consumo global de energía y del mismo porcentaje de las emisiones globales de CO2, producidas principalmente por edificios climáticamente ineficientes. A esto hay que añadir el crecimiento imparable de las urbes, y es que de todas las actividades de construcción que se prevén para las próximas dos décadas, el 60% tendrá lugar en ciudades.

Los principios de estas construcciones se constituyen sobre los cimientos de las tres R: reducir, reutilizar y reciclar. Reducir el impacto ambiental, reutilizar los recursos naturales y reciclar a la hora de emplear suministros energéticos.

De acuerdo con Pamela Castellán, CEO del Guatemala Green Building Council, el construir hospitales de forma sostenible, lleva a nivel de operación y mantenimiento, un impacto directamente en la reducción de costos, sobre todo por la demanda energética y de agua que tiene esta tipología de proyectos, son dos rubros en que el retorno de la inversión es muy evidente.

Al iniciar un proyecto hospitalario se debe conservar y reutilizar los recursos. Además, es importante gestionar de forma correcta la materia prima que se emplea y de esta manera no desperdiciar y al mismo tiempo, evitar que se generen residuos y emisiones innecesarias.

La tecnología también es un gran aliado para la construcción sostenible. Gracias al uso de las herramientas de construcción más modernas y profesionales, como las hormigoneras, los polipastos, elevadores eléctricos, los generadores y otros tipos de herramientas de mantenimiento y corte, se aprovechan mucho más los materiales y se generan menos desechos, ya que estas son sumamente eficaces, utilizan menos energía y no contaminan el medio ambiente, incluso de manera sónica, porque producen menos ruido.

El impacto en los pacientes

Por otro lado, en cuanto a los usuarios hay estudios del World Green Building Council que demuestran que espacios diseñados de esta manera, reportan estadías más cortas de pacientes hospitalizados, recuperación más rápida, con el simple hecho de tener vistas al exterior.

Por ejemplo, la ventilación natural puede constituir una estrategia efectiva para ahorrar energía, así como también una medida eficaz para controlar las infecciones. El Carnegie Mellon University Center for Building Performance and Diagnostics (Centro para el Desempeño y Diagnóstico de Edificios de la Universidad de Carnegie Mellon), identificó 17 estudios internacionales que documentan la relación entre la calidad optimizada del aire en los espacios internos con el impacto sanitario positivo sobre las enfermedades.

Por otro lado, Castellón resalta que entre las tendencias constructivas se destacan el uso de la biofilia. “Se han visto casos de éxito de espacios que han incorporado biofilia en su diseño como estrategias tanto de sostenibilidad como de salud de los pacientes”, afirma.

La biofilia, se plantea como una relación en términos positivos entre la naturaleza y el hombre. Se desarrolla a partir de una forma de construir desde la ética para mejorar la relación dañada por la contaminación y por el uso indebido y en exceso de los recursos.

Hospitales con certificaciones

En México, ya existen 77 hospitales y centros de salud que se comprometieron oficialmente a cuidar no solo la salud de sus pacientes sino también el ambiente. Son instituciones públicas y privadas que decidieron formar parte de la Red Global de Hospitales Verdes y Saludables y llevan a cabo diferentes acciones, como reducir la cantidad de residuos o el gasto de energía, reutilizar el agua después de tratarla, plantar árboles o abrir una “farmacia viviente” que implica un mayor uso de productos derivados de plantas.

La iniciativa de la Red empezó en 2011, fue impulsada y organizada por la organización sin fines de lucro Salud sin Daño. “Las instituciones de salud tienen el mandato de prevenir y curar las enfermedades, pero la prestación de los servicios también tiene un impacto sobre el ambiente, a través de los recursos naturales y los productos que consumen, así como de los residuos que generan”, explicó a una revista tecnológica Antonella Risso, coordinadora técnica de proyectos de Salud sin Daño para América Latina.

Por: María Calero / www.revistaconstruir.com


Entreplanosdiciembre 5, 2019
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El Building Information Modeling (BIM) es un método de trabajo que se creó con la idea de minimizar los errores de los arquitectos previos a la construcción de un proyecto. Busca facilitar la forma de trabajar colaborativamente a la hora de desarrollar un proyecto.

En una entrevista, el Arq. Johnny Mora, director de la Academia BIM en Costa Rica y Managing Partner de Blue AEC Studio, dio su opinión con respecto a esta metodología y su implementación.

¿Por qué el BIM es el aliado ideal para el diseño de proyectos?

“BIM es la metodología ideal para el trabajo en construcción y el desarrollo de proyecto, tanto en diseño como en su fase de ejecución, porque ayuda de forma proactiva a coordinar mejor los proyectos, a generar información más fiable y fidedigna, a reducir los sobre-costos por imprevistos y a mejorar la coordinación tanto entre diseñadores y el proceso de construcción como internamente entre la construcción, los subcontratistas y los dueños del proyecto.”

¿Es frecuente el uso de esta metodología? 

“En el mundo se habla el BIM desde hace ya 15 años, sin embargo, es en los últimos 5 años que ha tomado relevancia, lastimosamente aún no se ha logrado su magnificación. Al ser una metodología de trabajo necesita estandarizar procesos, reglamentos y recursos para poder ejecutar estos procesos en los proyectos públicos y privados.

En el sector privado, el  uso es más frecuente con beneficios directos para el proyecto pero sin estándares de trabajo claros. Cada vez se le indica más a los profesionales el uso del BIM en diseño y el seguimiento de una  construcción utilizando esta metodología.

¿Qué beneficios aporta esta metodología en los diseños de proyectos? ¿Cuáles son las desventajas?

El desarrollo de modelos BIM se aprovecha en la coordinación  entre diseñadores, la visualización en una fase de pre-construcción. Esta tecnología permite construir virtualmente lo que se planea hacer en campo, permitiendo visualizar las posibles interferencia y colisiones entre sistemas y  falta de información que los planos no logran contemplar al 100%.

Con esta metodología, los imprevistos en la pre-construcción, los cuales son sumamente costosos, se pueden solucionar de una manera educativa y colaborativa. 

Las desventajas son la poca estandarización, la gran cantidad de diferentes normativas o intenciones de generar estándares que han confundido al mercado, generando disconformidad y poca satisfacción de los proyectos hechos con esta metodología, ya que al no tener una metodología trazable.

La academia se ha quedado rezagada para que los empleadores puedan tener a los trabajadores idóneos en sus proyectos. Se encuentra un baja capital humano para el uso y el entendimiento de esta tecnología, que está compuesto por softwares y capital humano.”

¿Cree usted que esta es el futuro para los desarrolladores de proyectos?

“Si, es de suma importancia debido a la necesidad de más data, su mismo nombre en inglés lo dice Building Information Modeling, la información es lo más relevante en el proceso. Es vital tener data que le permita a todos los involucrados poder desarrollar un proyecto de ejecución en metodología BIM.”

¿Cuál es su opinión personal sobre esta metodología?

“Creo que el BIM realmente va a permitir que el diseñador, contratista, presupuestista y el cliente tenga información educada y efectiva durante todas las etapas. Más que el futuro BIM es el presente de un proceso de trabajo en el que cada vez se necesitan muchos más datos para poder ejecutar los proyectos, y al necesitar estos datos va a ser mucho más relevante el uso de esta metodología.

No solo aplica para el proceso de construcción sino que también en el proceso de diseño. Creo que BIM va a ser tan relevante en la industria como la educación  de los profesionales, esta va a ser innovadora y actualizada.” 

Por: Malka Mekler / www.revistaconstruir.com


Entreplanosdiciembre 2, 2019
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Así, los principales objetivos de este modelo de construcción son evitar el agotamiento de recursos como el agua, la energía, la tierra; favorecer el cuidado del planeta, y crear entornos que sean habitables y amigables con los nuevos estilos de vida de la población de cada lugar.
Por todo esto, la construcción sustentable tiene ciertos principios que le dan estructura:

Ubicación en el entorno: Será de suma importancia el emplazamiento de la nueva construcción para aprovechar al máximo su eficiencia energética, como ser el ingreso de luz y ventilación natural. También se considera un punto muy importante la cercanía a los transportes públicos para que los residentes puedan viajar desde y hacia su trabajo sin necesidad de usar un vehículo personal.

Energías renovables y eficientes: Utilización de fuentes solares, geotérmicas ó aerotérmicas para reducir al mínimo las necesidades de climatización, además del uso de sistemas certificados, iluminación eficiente y materiales aislantes en losas, muros medianeros y aventanamientos.

De esta forma se busca reducir las emisiones de dióxido de carbono que cada construcción pueda generar a la atmosfera.

Consumo responsable del agua: Todas las instalaciones deben apuntar a utilizar este recurso de un modo eficiente. Será fundamental minimizar su consumo e incluso reciclarla y reutilizarla a través de sistemas de recolección de agua de lluvia, atomizadores de grifos e inodoros de doble descarga.

Calidad de vida: Un edificio “verde” cuenta con muchos beneficios que tienen que ver con la salud y el bienestar de sus habitantes no sólo desde el punto de vista del confort sino también a través de la buena calidad de aire interior que se genera en sus espacios.

Correcto funcionamiento por parte de los usuarios: Es fundamental la predisposición de las personas que habiten estos edificios a hacer correcto uso de los mismos ya que en muchos casos obliga a un cambio en sus hábitos y a cierta flexibilidad en cuanto a su empleo.

Todo esto y mas conforman la construcción sustentable, un modelo que busca darnos un hogar sin descuidar el mas preciado bien que tenemos: el planeta Tierra.

Por Hugo Torres / Director de QE2 Construcciones SRL

FUENTE: www.baenegocios.com


Entreplanosseptiembre 11, 2019
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Unos investigadores estudian la durabilidad y resistencia de la madera de sauce como material para la construcción, apoyándose entre otras razones en que este árbol posee ciertas ventajas como su rápido y fácil modo de reproducción. El trabajo se realiza en la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA) en Argentina.

Ana Clara Cobas es doctora en Ciencias Forestales y dirige el proyecto desde el Laboratorio de Ensayos de Materiales y Estructuras de la UNNOBA, ubicado en la ciudad de Junín. “A partir de una rama, lo que se llama una estaca, podés hacer un árbol nuevo. Esto implica que a los dos años tenés un nuevo ejemplar de tamaño considerable y a los quince lo podés cortar, frente a un roble o quebracho que tardan cuarenta años en crecer. Entonces, es mucho más rápido el proceso”, comenta Cobas. Esta forma de reproducción (por estaca) se denomina clonación, a diferencia de la que tiene lugar a partir del cruzamiento sexual.

El proceso de clonación, a la vez, permite reproducir las características genéticas del árbol original. Sin embargo, el árbol podrá sufrir variaciones de acuerdo al ambiente. “Sus propiedades van a variar dependiendo del lugar donde esté. Además, dentro del mismo árbol tenés variaciones de las propiedades, que van desde la base al ápice, y desde la médula hacia la corteza”, plantea.

Si esas variaciones en la calidad de madera fueran muy grandes, el material podría presentar dificultades para su uso industrial. Por eso, uno de los objetivos del proyecto es estudiar la significancia de esas variaciones. Cobas puntualiza: “Nos interesa conocer cuán importantes son esas variaciones, si resultan significativas y si las propiedades de resistencia mecánica permitiría su uso en construcción”.

La docente e investigadora aclara que, como el material de un árbol es de origen biológico, nunca es homogéneo: “No se produce de la misma forma que el acero y el hormigón. Podés elegir la especie, el clon, pero luego va a variar el material de acuerdo al lugar donde esté plantado (calidad de sitio), la cuestión genética y la interacción entre ambos factores. La idea es estudiarlo bien para saber para qué puede servir”.

¿Por qué sería importante estudiar la madera de un árbol? Cobas señala: “En la actualidad, hay una tendencia a la construcción de viviendas sustentables, económicas, sociales, ya que el hormigón y los ladrillos generan contaminación ambiental, además de que su empleo en construcción resulta más caro”.

Sin embargo, en la decisión de construir con madera o con ladrillos, las personas tienen en cuenta no solamente factores ideológicos (apoyo a la ecología), o económicos (nivel de ingreso). También cobran peso las costumbres y las creencias de una sociedad. “Acá, en Argentina no es muy común el empleo de la madera en construcción, a diferencia de lo que sucede en otros países, como Estados Unidos”, plantea Cobas en relación al primero de los dos aspectos.

Respecto de las creencias, Cobas reconoce que la madera “tiene mala prensa en construcción”. Así fundamenta, entonces, la importancia de la investigación: “Construir en madera no tiene por qué implicar construir en mala calidad. Hay que desmitificar eso. Se puede construir en madera si se hacen las cosas bien. Y para hacer las cosas bien, primero hay que conocer”.

Además de la variación que presenta el sauce, el proyecto de investigación tiene previsto estudiar su durabilidad y resistencia: “El estudio podría determinar si es apto para construcción o en qué sector se podría utilizar. Por ejemplo, podría determinarse que es poco durable pero muy resistente; entonces, en ese caso, se podría usar en tirantes, previa preservación de la madera. O, que es durable pero poco resistente, entonces, se podría usar para la fabricación de muebles”.

Los hallazgos, hasta el momento, determinaron que la madera del sauce es semidensa. “Encontramos que tiene una densidad media de 400 kilogramos/metros cúbicos. O sea, no está tan mal en cuanto a la densidad”, especifica Cobas. Y en relación a la variación de esa densidad informa: “De médula a corteza hallamos que hay una variación poco significativa. Pero sí encontramos una diferencia respecto de lo que es la base y los dos metros. Eso es bueno tenerlo en cuenta para clasificar la primer troza (de la base a los 2 metros de altura) como de mayor calidad, y la segunda troza (superior a los 2 metros) como de calidad inferior”.

El otro aspecto que estudian es la durabilidad. “Nos estaría faltando culminar los ensayos mecánicos”, aclara la investigadora y añade: “Una cosa es estudiar la durabilidad natural de la madera, sin añadirle ningún producto, y otra es estudiar cuánto extienden esos productos la vida útil de la madera”.

Los principales enemigos de la salud de la madera son los hongos. Para atacarlos y así aumentar la durabilidad de la madera, existen distintas alternativas que no son tan amigables con el medioambiente. “Algunos postes, por ejemplo, pueden tener un producto de cromo-cobre-arsénico (CCA) en su interior, que evita que la madera sea atacada. O biocidas, que son sustancias químicas que impiden la proliferación de organismos nocivos”. Sin embargo, aunque esos productos estén en el interior y, por tanto, no generen un daño inmediato, Cobas reflexiona que “la madera alguna disposición final tiene que tener”. “Por ejemplo, quemarse, y cuando eso sucede se liberan tóxicos al medioambiente. Lo mismo si los enterrás: la madera termina degradándose y se liberan”.

En coherencia con un proyecto que podrá tener como aplicación futura la construcción de viviendas sustentables, la investigadora defiende el uso de métodos alternativos para preservar la madera. Puntualmente, a partir de métodos químicos y térmicos se puede modificar la estructura interna de la madera, para que ella “no sea apetecible para los hongos e insectos”. “De esta manera, nos evitamos añadir productos como los biocidas, que en Europa ya están prohibidos”, subraya. Debido a que cada especie particular de árbol reacciona de manera diferente frente a esos tratamientos, el proyecto de investigación también apunta a encontrar un modo alternativo para preservar la madera del sauce.

La investigadora espera poder determinar con exactitud, una vez que culminen todos los ensayos mecánicos, si la madera de sauce es útil para la construcción en estructuras. “Si logramos determinar que no sirve estructuralmente, podríamos establecer qué otras aplicaciones podría tener”, finaliza.

El proyecto de investigación dirigido por Ana Clara Cobas está integrado también por los ingenieros Miguel Tortoriello, María Victoria Doblari y Renso Cichero, y el técnico Luis Seewald. Participan, además, los siguientes alumnos: Lautaro Zorrilla, Paula Aragón, Jacqueline Gallo, Francisco Carboni. Por parte del Laboratorio de Entrenamiento Multidisciplinario para la Investigación Tecnológica de la UNLP participan la doctora María Verónica Correa y el ingeniero Gustavo Veloso.

(Fuente: UNNOBA / Argentina Investiga / www.noticiasdelaciencia.com)


Entreplanosagosto 2, 2019
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El Gobierno de la Ciudad lanzó la licitación para contratar a una consultora que será la encargada de desarrollar el proyecto y los pliegos técnicos para el diseño de la traza y las obras complementarias de la línea F, que unirá Barracas con Palermo. El presupuesto es de 5 millones de dólares y el valor del pliego es gratuito.

En una primera etapa, de aproximadamente tres meses, deberá validar y ajustar, a través de modelos analíticos, el anteproyecto conceptual elaborado por Sbase -incluye traza, accesibilidad, circulación y evacuación de los pasajeros, locales técnicos, etcétera- y presentar eventuales alternativas. Luego, tendrá seis meses para desarrollar la documentación para la licitación de la construcción de la línea, que incluirá pliegos, memorias y planes de trabajo, entre otros.

La línea F (naranja) tendrá 13 estaciones

En ese sentido, abarcará también todas las especialidades complementarias como potencia, señalamiento, comunicaciones, medios de elevación y material rodante. “Es un paso muy importante el que estamos dando. Construir una línea de subte requiere de un trabajo previo muy minucioso, que lleva mucho tiempo. Por eso lanzamos esta licitación”, señaló Eduardo de Montmollin, presidente de Subterráneos de Buenos Aires.

La Línea F tendrá un rol central en la conectividad e intermodalidad de los viajes en la ciudad, ya que 8 de las 13 estaciones serán de combinación y tendrá 2 centros de trasbordo en Constitución y Palermo. Será una línea moderna, construida y equipada con la última tecnología en materia de construcción y operación.

Las estaciones serán California, Súarez, Constitución (combinación con Línea C), Entre Ríos (combinación con Línea E), Independencia, Congreso (combinación con Línea A), Corrientes (combinación con Línea B), Córdoba (combinación con Línea E), Las Heras, Hospital Rivadavia, Salguero, Plaza Italia (combinación con Línea D) y Palermo.

El ramal partiría soterrado desde Barracas bajo la Autopista Frondizi (conocida como 9 de Julio sur) hasta Constitución. Luego continuaría por la avenida Juan de Garay hasta su intersección con la calle Solís y allí comenzaría una curva hasta alinearse con la avenida Entre Ríos. Continuaría por Callao hasta la intersección con la calle Pacheco de Melo y, en ese punto, empezaría a orientarse hacia el eje de la avenida Las Heras hasta Plaza Italia y luego bajo Santa Fe hasta Puente Pacífico, en el centro de transbordo de Palermo.

Por primera vez en Argentina, se utilizará la tecnología TBM (Tunnel Boring Machine) para la construcción de una línea de subte. Se trata del empleo de una máquina tuneladora que, hasta el momento, se utilizó únicamente en proyectos hidráulicos.

Asimismo, la línea tendrá una operación completamente automática, con puertas de andén. En cuanto al diseño, se apunta a la racionalización, tipificación e industrialización de las estaciones.

Asimismo, la línea tendrá una operación completamente automática, con puertas de andén, lo que significa que no tendrá conductores ni guardas. En Latinoamérica, existen experiencias similares en la línea 4 de San Pablo y en las líneas 3 y 6 del metro de Santiago de Chile. También hay ejemplos de esta tecnología en París y Beijing. Consultados sobre el tema, voceros de los metrodelegados no quisieron dar definiciones sobre el tema, debido a lo prematuro del proyecto.

La línea F tendrá una extensión de 12 km, desde Barracas a Palermo. Contará con 13 estaciones – 11 serán subterráneas y 2 en viaducto- y permitirá transportar, aproximadamente, a 600 mil pasajeros diarios. Su construcción está estimada en unos 2 mil millones de dólares y actualmente se evalúan diferentes fuentes de financiamiento. “Apostamos a que el país seguirá estabilizándose y continuaremos con acceso a crédito accesible para obras de esta magnitud”, aseguró Franco Moccia, Ministro de Desarrollo Urbano y Transporte.

Por: Víctor Pombinho Soares

Entreplanosjulio 18, 2019
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Por Arq. Florencia Kihara

En la actualidad, los alumnos de arquitectura comienzan sus estudios con un paradigma de arquitecto diseñador que dista mucho de lo que sucede dentro de los claustros universitarios, donde la formación es más amplia, donde se aprende a diseñar y materializar diversas escalas y tipos de edificios. Este nuevo enfoque profesional, lejos del arquitecto diseñador, responde a lo que el mercado actual requiere.

Nuestro mercado demandaba que el arquitecto hiciese todo sin contar con las herramientas para cumplir los objetivos, a diferencia del modelo más generalizado en Latinoamérica que se dedicaba fundamentalmente al diseño; y todo lo demás que requiere el proceso del desarrollo de una obra en sí, lo complementaban equipos interdisciplinarios formados para dicho fin.

El desarrollo actual de la arquitectura como negocio inmobiliario, más conocido como real estate, parece contraponerse con el preconcepto del arquitecto diseñador que imponía su proyecto y donde se tenía un comitente dócil que lo aceptaba y pagaba. El mercado solicita productos que a veces distan de los que se desea diseñar. Hoy el comitente manda y demanda. Se afirma la tendencia del trabajo interdisciplinario, el requerimiento del manejo de nuevas herramientas para el desarrollo, control y posterior administración de los hechos de arquitectura.

El mercado argentino, desde hace unos años, requiere del modelo del arquitecto desarrollador y/o gerenciador, implementado especialmente en grandes obras o en el mercado corporativo, importado de modelos globales, utilizados por las casas matrices. El modelo del arquitecto diseñador no contaba con las capacidades para responder los requerimientos de economía, análisis del cliente, de valor diferencial, de riesgo, de mercado, de manejo de equipos de trabajo, de estándares de calidad internacionales y la implementación de nuevas y/o mejores tecnologías.

No era viable considerar un hecho arquitectónico como un posible producto dentro de una marca, ni mucho menos importar modelos preexistentes y adaptarlos al país. Muchas casas de estudio se vieron forzadas a brindar posgrados y cursos de especialización a profesionales que pudieran complementar la formación universitaria tradicional. Hoy en día, los planes de estudio universitarios más actualizados incluyen estas temáticas en sus currículas, permitiendo un conocimiento más integral, generando prácticas pedagógicas continuas y permitiendo una inserción laboral más inmediata en un mercado que demanda, cada día más, estar a la altura de los estándares internacionales, adaptados a los requerimientos regionales.

Como sucedió hace unos años con la temática de la sustentabilidad en el diseño y la construcción, y las nuevas normativas para lograr la obtención de nuevas certificaciones (como por ejemplo, las normas Leed, o las más actuales, las normas Edge), el arquitecto debió capacitarse y adaptarse a las nuevas prácticas, no sólo del mercado nacional sino internacional. Ya no es aceptable un diseño sin que se contemplen temas como uso racional de los recursos energéticos, orientación, materialidad, puesta en funcionamiento y mantenimiento de los componentes del proyecto; ni mucho menos, que no considere su entorno. Conocer acerca de nuevas técnicas, materiales y tecnologías, permite brindar soluciones y desarrollos con mayor vida útil y eficiencia. Estos temas ya no son vistos como valores diferenciales de un proyecto sino como soluciones estándares aceptadas y requeridas por el mercado actual.

El proceso de cambio del Código de Planeamiento Urbano y de Edificación de la Ciudad -como puntapié inicial para el análisis de todos los códigos del área metropolitana- junto al auge del desarrollo de los espacios urbanos, han dado a conocer al público la importancia de la correcta planificación del urbanismo. Se necesita una arquitectura pensada para el nuevo ser urbano, con sus nuevas necesidades; pero no sólo para el momento actual sino con la posibilidad de adaptarse a medida que el usuario evolucione.

El fomento del uso de transportes públicos (tren, colectivo o la bicicleta), para mejorar la ecología urbana (no sólo entendida como cuestión medioambiental sino también económica), ha derivado en una nueva configuración de los espacios públicos. El urbanismo era considerado un tema menor dentro de las prácticas del diseño que, por suerte, se han reconsiderado poniéndolo en un lugar preponderante tanto en los programas de estudio como en mesas y discusiones profesionales y políticas.

Siempre escuché decir en ámbitos informales que el arquitecto debía tener una formación en psicología, ya que debía interpretar a las personas y brindarles soluciones adecuadas a sus deseos. Hoy en día, el profesional no sólo escucha a su comitente sino que tiene que estar atento a cambios sociales, económicos y políticos para poder proponer diseños de nuevos espacios para los nuevos deseos y necesidades del nuevo ser urbano. Entender su posible evolución y anticipar probables cambios. La creación de nuevas formas de connivencia debe ir acompañada de nuevos ámbitos que permitan un adecuado desarrollo de las actividades por venir.

El arquitecto 3.0 debe tener visión integral, manejo de equipos de trabajo y sed de nuevos conocimientos. Se requiere de una formación constante pero no necesariamente dentro de las temáticas de la carrera inicial. La diversidad de saberes dará mayor flexibilidad y adaptabilidad a los nuevos requerimientos del mercado.

Como profesionales de la construcción y el diseño, debemos brindar nuevas estrategias de convivencia e intercambio. La creatividad y la curiosidad, motores de casi todos los que abrazamos esta profesión, deben estar agudizadas y acompañadas de conocimiento de gestión para adecuarnos a las nuevas demandas, generar nuevas necesidades y brindar mayor tecnología que facilite la vida de quienes habitan nuestros proyectos. Como en muchas disciplinas, el devenir de nuevas tecnologías y nuevas demandas del mercado requieren de equipos interdisciplinarios actualizados y con amplitud de pensamiento.


Entreplanosjunio 14, 2019
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La aislación juega un papel vital en la conservación de energía, la eficiencia térmica y acústica y la lucha contra la escasez de combustibles y representa un factor clave. El mercado de aislación termal facturó más de US$23.890 millones en 2016 y se proyecta que ascenderá a unos US$29.620 millones para 2022, según la firma de investigación Markets and Markets.

Entre algunos de los materiales más comunes usados en aislación se encuentran las placas de yeso laminadas y las lanas minerales. Pero también hay soluciones alternativas de alto desempeño que se pueden encontrar ya sea en un campo o en su propio armario.

Opciones

La lana de ovejas, por ejemplo, se puede utilizar tanto en muros como en techos, y se ha popularizado en el Reino Unido y Nueva Zelanda, con marcas como Thermafleece, Black Mountain e Insulwool.

Generalmente el material se compone de entre 75% y 100% de fibras naturales, con el resto de contenido reciclado. De fácil manejo, se lo promociona por su alta eficiencia termal, es decir, evita la transferencia de temperatura desde el exterior al interior de una vivienda con una huella de carbono muy baja, ya que absorbe carbono naturalmente y su fabricación requiere alrededor del 15% de la energía necesaria para fabricar productos más tradicionales.

Una segunda solución proviene de los familiares jeans. Generalmente en un 80% reciclado de algodón y fibras, la aislación de la mezclilla iguala la de la lana de oveja y excede el desempeño de productos convencionales, además de que son respaldados por estándares para resistencia al fuego, hongos y plagas.

Además del ahorro de energía, la aislación de mezclilla reciclada ayuda a desviar desechos textiles de vertederos y es completamente reciclable. En Estados Unidos, por ejemplo, el programa Blue Jeans Go Green recoge jeans a lo largo del país para reciclarlo en UltraTouch Denim Insulation, fabricado por Bonded Logic.

Si la lana de oveja y la mezclilla son aislantes inusuales, la opción de Brighton Waste House, en el Reino Unido, es radical. El proyecto investiga estrategias para construir un edificio con bajo uso de energía utilizando materiales de desechos. Como resultado, algunos muros han sido llenados con materiales aislantes como pilas de viejos videocasetes y cerca de 20.000 cepillos de dientes.

“Es cada vez más importante considerar la fuente de materiales aislantes (de qué están hechos y cómo fueron hechos), ya que muchos de ellos generan contaminación y consumen mucha energía durante su fabricación. La buena noticia es que hay muchas opciones no tóxicas que también son fáciles de disponer al final de su vida útil”, señala Duncan Baker-Brown, diseñador de Waste House, arquitecto de BBM y académico de la Universidad de Brighton. “La aislación es apasionante, porque puede ser una ‘victoria’ fácil si le preocupa el medio ambiente”, agrega.

Un buen ejemplo de esta tendencia es el proyecto conjunto de Knauf Insulation y la compañía de gestión de recursos Veolia, que anualmente evita que el equivalente a 350 millones de botellas sea enviado a vertederos al tiempo que maximiza el uso de vidrio reciclado en vez de usar materiales vírgenes. “Esta innovadora nueva instalación representa una gran inversión en la economía verde del Reino Unido, lo que es bueno para empleos, bueno para la comunidad y bueno para el planeta; Knauf Insulation está estableciendo el estándar para que otros fabricantes sigan el mismo camino”, dice Estelle Brachlianoff, vicepresidenta ejecutiva sénior de Veolia UK & Ireland.

 

Por Cristián Peters


Entreplanosmayo 27, 2019
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Durante la ejecución de la obra, suelen ocurrir sobrecostos al presupuesto establecido. Existen herramientas y estrategias para poder prevenir y controlar estas desviaciones, evitando así pérdidas significativas en los beneficios.

Es inevitable que un proyecto no se desvíe, pero sí se puede controlar e incluso minimizar las posibles modificaciones y así, su sobrecosto.

El primer paso es identificar las causas de las desviaciones.

¿Por qué se desvían los presupuestos?

Las desviaciones de los presupuestos en las obras pueden tener orígenes variados:

  • Técnicos:

Incorrecta elaboración del cómputo de ítems y relevamiento del proyecto.

Mala o incompleta ejecución de las tareas por parte del jefe de obra.

Falta de definición de detalles del proyecto. No haber completado con la etapa de pre-construcción.

  • Comitente:

Las excesivas modificaciones a lo largo de la ejecución del proyecto ocasionan sobrecostos y retrasos en la ejecución.

  • Imprevistos:

Son factores difíciles de prever anticipadamente. Se los incluye en el presupuesto con partidas especiales determinadas como un porcentaje del monto total de la obra. En el caso de corresponder a un edificio el valor de referencia es 0.5% a 1,5%.

  • Análisis de precios unitarios

Es imprescindible contar con una correcta base de datos de los análisis de precios unitarios, que se ajusten a cada realidad de obra.

  • Costos indirectos:

Generales del tipo administrativo o financiero. Costos derivados de las tareas internas y externas de la empresa para realizar el trabajo.

  • Inflación:

El aumento generalizado y sostenido del nivel de precios existentes en el mercado durante un período de tiempo.

  • Indices de actualización del presupuesto:

Utilizar un índice de actualización del presupuesto que no acompañan de forma directa el aumento de materiales y mano de obra.

¿Cómo evitar los sobrecostos en obras?

Se pueden tomar medidas sobre las principales causas de estas desviaciones, con el fin de tratar de controlarlas al máximo.

Es necesario definir perfectamente el proyecto, para poder proceder a realizar un cómputo métrico, un análisis de precios unitarios y un presupuesto detallado.

Lo primero necesario es tener los cómputos muy bien definidos y desglosados en, rubros e items valorados con precios unitarios, es decir, el coste por cada unidad de ítem.

Es recomendable utilizar programas de gestión de costos, que permitan una correcta carga de datos y actualización de precios. Posibilitando las advertencias tempranas sobre los desvíos.

Con esta estructura de cómputos y precios se puede contabilizar mes a mes los ítems/tareas que han sido efectivamente ejecutados, sumar su medición, aplicarles el precio por unidad y hacer la certificación de obra mes a mes.

Cabe mencionar que definir los proyectos en un entorno BIM ayuda bastante a evitar errores que afecten a los precios en la fase de obra.

Acompañado de una correcta programación de la obra, que monitoree el avance de obra y la compra de los insumos.

Como se puede apreciar, es difícil terminar una obra sin que se realicen modificaciones ya que cada obra es diferente. Por lo que es tan importante evitar las modificaciones en obra como tenerlas controladas, con el fin de que no aparezcan sobresaltos durante la ejecución de la misma.

 

Por: Msc. Arq. José Ignacio Nieva Toppa

Red Arquitectos

www.redarquitectos.com.ar


Entreplanosmayo 17, 2019
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Entre los protagonistas principales de esta historia hay ladrillos de plástico y tejas de caucho, pero lejos de ser una cuestión de chicos se trata, definitivamente, de algo de grandes.

Y el calificativo no guarda relación con cosas de la edad sino con el tamaño de la iniciativa: solucionar el déficit habitacional y hacerlo mediante el desarrollo de tecnologías y materiales que aprovechan los residuos urbanos e industriales para construir casas.

Desde Córdoba, en el Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE), un grupo interdisciplinario integrado por arquitectos, ingenieros, químicos y diseñadores industriales entre otras profesiones, investiga, experimenta, desarrolla y transfiere tecnologías de construcción y nuevos materiales destinados al hábitat popular desde una óptica sustentable.

Bajo costo x 2

Rosana Gaggino, directora de CEVE, contó que el Instituto de investigación fundado en 1967, depende del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y de la Asociación de Vivienda Económica (AVE), y que uno de sus principales objetivos es “proveer soluciones de bajo costo y que atiendan las necesidades de hábitat que hay en el país”, pero cuidando el impacto ambiental.

“Buscamos desarrollar tecnologías amigables con el medioambiente utilizando el reciclado de residuos. Así desarrollamos distintas soluciones tecnológicas como ladrillos y bloques hechos con envases descartables de gaseosa, tejas elaboradas con caucho de neumáticos en desuso y plástico reciclado, placas divisorias o de mobiliario hechas con embalajes de alimentos o cáscaras de maní ligadas con resina”, describe.

Y luego, entusiasmada, cuenta sobre la iniciativa más nueva.

“Actualmente estamos desarrollando un proyecto para crear componentes constructivos con residuos de aparatos eléctricos y electrónicos -como impresoras y computadoras- que son materiales de difícil reciclado”, explica la arquitecta, investigadora independiente del Conicet.

Torres de basura electrónica

El dato no es menor teniendo en cuenta que la basura electrónica es la que registra el crecimiento más rápido del flujo de residuos domésticos en todo el mundo.

Para darse una idea, de acuerdo con el relevamiento hecho por una organización internacional, en 2016 este tipo de desperdicios llegó a 44,7 millones de toneladas, 8% más que en 2014. O, si se quiere graficar el tema, con esa cantidad de basura electrónica se podrían levantar 4500 torres Eiffel.

Lo más preocupante es que según las proyecciones de los expertos, la cifra no parará de crecer en los próximos años.

Igual de urgente y preocupante es la situación medioambiental y el déficit habitacional en un mundo cuya población tampoco deja de incrementarse.

Y todo eso no hace más que revalorizar la tarea que se realiza en el CEVE desde hace más de 50 años.

Actualizar la agenda

Gaggino aclara que aunque el objetivo de fondo siempre fue el mismo, con el paso del tiempo (especialmente en las últimas dos décadas) se incorporaron la investigación, el desarrollo y la innovación en tecnologías sustentables, así como la Investigación y análisis de las políticas públicas vinculadas a la temática.

En la actualidad, CEVE tiene las siguientes líneas de investigación:

*Sistemas Constructivos. Es de las áreas más antiguas de trabajo y experimentación. En ella se desarrollan sistemas constructivos, componentes y materiales de construcción para la vivienda y el hábitat.

*Nuevos materiales y componentes. El objetivo es desarrollar elementos constructivos tradicionales elaborados con materiales no tradicionales provenientes de la recuperación y reutilización de residuos industriales y domésticos.

*Gestión Integral del hábitat y circuitos interactorales. Promover acciones directas e indirectas que contribuyan a mejorar el hábitat y fortalecer el desarrollo local, en articulación con otros actores sociales. “Hacemos diagnósticos a pedido de municipios, por ejemplo, sobre situaciones habitacionales y a partir de eso ofrecemos soluciones”, explica Gaggino.

*Políticas públicas, desarrollo socio productivo y hábitat. Se investigan y analizan las políticas públicas vinculadas a la temática con el objetivo de aportar insumos y evidencias para mejorar la calidad de las mismas y atender a los sectores en condiciones de pobreza y/o en riesgo.

Interconexión

¿Cómo canalizan todo lo que hacen y quiénes pueden aprovecharlo?

Gaggino dice que desde CEVE brindan servicios tanto a municipios como a cooperativas, fundaciones y grupos de personas particulares.

“Hacemos el licenciamiento de las tecnologías y damos los cursos de capacitación para que puedan hacerse emprendimientos en distintos puntos del país. También supervisamos y damos seguimiento a los proyectos para hacer control de calidad y asesorar en el caso de que haya que hacer algunos ajustes”, agrega la directora de CEVE.

Luego, cuenta que en diferentes puntos del país existen muchas soluciones habitacionales gracias a la utilización de algunos de los sistemas más antiguos desarrollados en el Instituto, como el sistema Semilla o la estructura UMA.

“Con estos materiales nuevos no tenemos barrios completos pero si algunas experiencias, como en Junín, provincia de Mendoza, donde se construyó una casa y está planificado un barrio de 50 viviendas”, comenta.

CEVE tiene firmados convenios de licenciamiento de la tecnología del ladrillo de PET con la provincia de Chubut y con la Fundación EcoInclusión, de Alta Gracia (Córdoba).

“Quieren reciclar el PET de la ciudad de Córdoba y la Municipalidad les donó un predio para que construyan la planta de producción. Hay perspectivas de un gran impulso para esta tecnología a corto plazo”, se entusiasma Rosana quien desde hace 21 años, cuando ingresó como becaria en CEVE, trabaja para mejorar la vida de los argentinos por vía doble: solucionar la problemática habitacional protegiendo el medioambiente.

Nuevos materiales

El Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE) cuenta con 14 componentes y sistemas constructivos registrados.

Entre los nuevos materiales, se destacan:

*Ladrillos de PET. Se trata de componentes para muros exteriores e interiores elaborados con una mezcla de partículas de plástico PET procedente de envases descartables de bebidas, ligadas con cemento Portland y aditivos, que se moldea con una máquina manual rodante.

Es un ladrillo más ecológico que los tradicionales porque la materia prima principal está constituida por residuos plásticos reciclados. Además, la producción del ladrillo macizo de tierra cocida, utilizado habitualmente en mamposterías, a partir de la extracción de la capa de tierra superficial fértil (humus), y su posterior cocción en grandes hornos a cielo abierto, produce desertificación del suelo, contaminación atmosférica (por el humo generado), y tala de árboles para obtener la leña necesaria para el funcionamiento del horno, dicen en CEVE.

Desde el punto de vista técnico el ladrillo de PET se destaca también en lo que respecta a liviandad y aislamiento térmico.

*Paneles de cáscara de maní. Constituyen un componente de aislación térmica para aplicar en cielorrasos, sobre estructura de soporte de perfilería metálica. Representan una alternativa a los cielorrasos de madera industrializada o placas de polietileno expandido, entre otros.

La placa está elaborada con cáscaras de maní aglomeradas con resina polimérica y conformada por compresión en prensa hidráulica. Además, tiene un atractivo aspecto estético, y sus principales cualidades técnicas son aportar aislación térmica y acústica a los espacios interiores.

*Tejas de caucho. Es un componente que se desarrolla junto con la Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Córdoba.

Se aplica en cubiertas inclinadas, sobre estructura de madera. Está elaborado íntegramente con materiales reciclados procedentes de desechos industriales plásticos y de neumáticos fuera de uso. Para hacerla se trituran y extrusan los materiales, y luego se moldea todo en una prensa.

Entre las ventajas de este tipo de teja, citan el hecho de que es más resistente a la flexión, las heladas y el granizo que las tradicionales, de cerámica u hormigón, además de ser más liviana.

Por: Florencia Carbone

 

 

 



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