Entreplanosjunio 21, 2019
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Cuando pensamos en una edificación imaginamos cómo sería terminada, espacios, ventanas, luces, texturas, etc. Pero al comenzar a reflexionar más integralmente, una pregunta se presenta como primer disparador, una decisión que luego traerá consecuencias aparejadas más o menos convenientes: ¿Qué sistema constructivo voy a elegir para mi proyecto?

Ya sea por cuestiones económicas que no fueron bien consideradas o por el desconocimiento técnico de cada uno de los distintos sistemas, reiteradas veces en nuestras construcciones no consideramos el valor real de estos puntos a tener en cuenta, tan importantes en cuanto a habitabilidad de espacios y costos, como la sustentabilidad y el ahorro energético, transformado en un punto muy relevante. Todo tiende a demostrar que, en los próximos años, será una de las cuestiones más importantes a tener en cuenta.

Incluso, dependiendo de estas consideraciones, la oferta de materiales disponibles es muy extensa y en cada caso en particular deberán llevarse  a cabo las evaluaciones pertinentes, dependiendo, en buena medida, de las condiciones a las cuales vemos expuestos a los distintos paramentos que envuelven una edificación.

Es por ello que una correcta elección de la configuración de estos materiales comienza en el mismo momento cuando decidimos evaluar cuál va a ser el proyecto que realizaremos y dónde lo vamos a construir.

Eligiendo el Bloque Cerámico Hueco garantizaremos determinadas características y posibilidades generales, formas de construcción, y será factible estimar en qué medida responde a todas estas preguntas y problemáticas, sin olvidar la revisión de una actualidad en materia tecnológica que avanza todos los días a pasos agigantados.

Los ladrillos más antiguos que se han encontrado fueron fechados antes del 7.500 a.C. en la zona que actualmente conocemos como Siria y Turquía, en Tell Aswad y Diyarbakir, respectivamente, y en otras zonas próximas, con una antigüedad similar como en Jericó, Mehrgarh o Catal Huyuk. Aun así, se cree que su utilización data de mucho antes, aproximadamente, del año 9.500 a.C. Para entonces, ya se fabricaban con barro, arcilla o adobe (mezcla de arena y arcilla) dejándola secar al sol para permitir el endurecimiento de la mezcla.

Actualmente, se fabrican Bloques Cerámicos Huecos para muros, paredes y tabiques, los cuales se clasifican en dos grupos, según si su utilización es de forma horizontal o verticalmente, también los BCH se manufacturan para muros portantes o para tabiques de cerramiento no portantes.

Una de sus características, es que los BCH presentan en sus caras estrías las cuales sirven para lograr una mejor adherencia del mortero, ya sea para revoque o como mortero de asiento.

Otra de sus características, ya sean de cerramiento o portantes, es que se fabrican en diferentes medidas y con distinta cantidad de agujeros, los cuales varían en número según el uso que se le otorgara al BCH a la hora de construir.

Ello permite que una gran variedad de modelos sirvan para adaptarse a cualquier proyecto y modulación.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosmarzo 13, 2019
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  Las infiltraciones de aire y la falta de estanqueidad de una caja arquitectónica pueden llegar a representar pérdidas significativas cuando se trata de grandes superficies expuestas, por lo tanto, resulta aconsejable la utilización de sistemas aislantes térmicos capaces de mejorar la performance de los edificios.

  En la actualidad, hemos escuchado mucho hablar de productos que cuidan del medio ambiente mediante el reciclaje de algunos de sus desechos; logrando verdaderos ahorros de inversión. También se conceptualizan organizaciones las cuales, sin buscar mejoras económicas, nos capacitan acerca de los recursos no renovables. Esta toma de conciencia se desarrolla en forma contundente y merece nuestra completa atención. Temas tan lejanos como el agotamiento de las reservas y la conservación de la energía, no necesariamente derivan en incrementos económicos en nuestras obras, si ellas son concebidas desde su inicio con una verdadera política de ahorro energético. Los “sistemas de conservación pasiva”, si bien no representan grandes costos, demandan por parte del profesional un cabal conocimiento de los materiales y sistemas constructivos.

  Realizando un buen diseño de nuestras obras, más una correcta utilización de los recursos, podemos contribuir con el ahorro energético. La correcta orientación del edificio; en función del sol y el viento, logran que desde el mismo proyecto se ubiquen los servicios al Sur. Así se evita un consumo energético extra en invierno derivado en la calefacción de dormitorios, sala de estar y otros locales mal orientados, los cuales sufren gran cantidad de pérdidas de calorías, verificadas al desarrollar el balance térmico. La forma de la planta del edificio implica una gran incidencia energética, puesto que la geometría cuadrada -por ejemplo- resulta ser mucho más eficiente. Se optaría, de ser posible, por un desarrollo rectangular con su eje en la dirección Este-Oeste y su fachada mayor dispuesta hacia el Norte.

  Como podemos apreciar, no existe en muchos casos ningún tipo de inversión extra en nuestro presupuesto, pero una correcta disposición del edificio y sus locales derivan en apreciables ahorros energéticos futuros a lo largo de la vida útil de la obra construida.

  El tipo de cerramiento elegido conforma otro de los factores determinantes a la hora de optimizar nuestros recursos energéticos. Si bien la iluminación natural resulta indispensable para colmar nuestras obras de vida, a veces subestimamos el negativo impacto de las grandes superficies vidriadas orientadas al Oeste, y en verano, totalmente inutilizadas de no ser por un buen sistema de climatización. Podemos sugerir entonces, disponer de otras orientaciones más beneficiosas o utilizar los vidrios adecuados para garantizar un razonable equilibrio de la relación diseño/costo energético.

  La Transmitancia Térmica “K” (W/m2ºK) se define como la inversa de la Resistencia Térmica “R” (m2ºK/W). Su cálculo se desarrolla utilizando el método y los valores normalizados de Resistencias Térmicas y Conductividades Térmicas “X” (W/mK), indicados en la Norma IRAM 11.601 y empleando la guía para la aplicación de la misma. Se deberá confeccionar una planilla de cálculo para verificar el Coeficiente de Transmitancia Térmica “K” para cada componente de la envolvente (IRAM 11.601 tabla C.1), tanto para la condición de verano como de invierno. En esta planilla se deberá especificar cada una de las capas que conforman el cerramiento, definiéndose claramente las características de cada elemento, especificándose su espesor, su conductividad y resistencia térmica.

  Actualmente, no colma expectativas el diseño de un producto arquitectónico rotulado como “sostenible”. La industria de la construcción, si desea afianzar la vigencia de sus negocios, tiene la responsabilidad -y oportunidad- de activar el circuito del cambio, empezando por sí misma, garantizando de esta manera, una positiva proyección sobre la sociedad del siglo XXI.

 

Escribe: Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosjulio 13, 2018
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A partir de los años 70 del siglo pasado, los países desarrollados manifestaron la necesidad de impulsar el ahorro energético en vista del creciente costo del petróleo. El foco de la crisis energética del año 1973 provocó que la humanidad toda se plantee la necesidad de reconsiderar el gasto energético de sus edificaciones. En los últimos años, la redacción del Acuerdo de Kyoto torna mucho más evidente la importancia de la mencionada economía.

Por el Arq. Gustavo Di Costa, Editor de la Revista ENTREPLANOS.

Estudios realizados en los EE.UU. acerca del problema energético demostraron que el 25% del consumo total de energía, en sus diversas formas, se emplea en la climatización de construcciones. De dicho porcentaje se estimaba factible reducir el consumo en un 50%.

Nuestros edificios conforman instrumentos de captación, acumulación y distribución de energía. Atento a ello es fundamental comprender que la arquitectura debe necesariamente adecuarse a las condiciones bioclimáticas circundantes. El profesional del diseño deberá descubrir las formas de cada lugar y a través de la tecnología actual y la correspondiente investigación, procurará aprovechar sus ventajas.

La energía calórica actual para una vivienda con un buen nivel de aislamiento térmico (Muros y Techos), puede dividirse en 40% para la instalación sanitaria (agua caliente) y 60% para la instalación destinada a calefacción. Podríamos ahorrar el 80% de la energía empleada por una vivienda para el calentamiento del agua y hasta un 50% en calefacción, debido a los avances tecnológicos. De acuerdo con estudios formulados, se podría economizar -aproximadamente- el 40% de la energía empleada en los edificios aplicando tecnologías eficientes. De esta manera, es posible lograr una interesante economía energética mediante un adecuado criterio de diseño tendiente a mejorar la relación superficie-volumen. Es útil comprender que los fenómenos higrotérmicos se originan, por lo expuesto, en la envolvente del edificio. La responsabilidad de los arquitectos en este campo resulta ser trascendental, dado que sólo a partir de condiciones interiores adecuadas en las obras proyectadas, podremos hacer participar al usuario en la responsabilidad que él también ostenta en el consumo de energía.

Un párrafo aparte merece la responsabilidad de las instituciones y organismos públicos, sus funcionarios y técnicos, encargados de decidir cómo serán los edificios propuestos a fin de brindarle a los usuarios, obras energéticamente eficientes y con la mayor economía de recursos posible.

Los denominados Costos de los Servicios Energéticos, representan aproximadamente más del 15% de los gastos de una vivienda. Con la participación activa de todos los sectores, evitaremos el derroche de energía sin afectar la calidad y confort de las condiciones interiores. Un óptimo diseño de un edificio permite descubrir soluciones con medios pasivos que motorizan reducciones del consumo aplicado al confort térmico interior.


Entreplanosabril 24, 2018
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A seis meses de la apertura de Energe en Capital Federal, se realizó la presentación de la nueva oficina ante profesionales de la construcción, la cual contó con disertación central del ingeniero Alexis Atem, presidente de la empresa mendocina de energía renovable.

Energe
Energe

El jueves 19 de abril se realizó la presentación oficial de la sede central en Buenos Aires de la empresa Energe, que desembarcó a finales del año pasado en el barrio porteño de Belgrano sobre la avenida del Libertador, entre las calles Roosevelt y Ugarte. La misma convocó a arquitectos e ingenieros para dar a conocer su línea de productos térmicos y fotovoltaicos. Además el público concurrente pudo participar activamente de la jornada que contó con una tanda de preguntas y respuestas para informarse sobre los pormenores técnicos de los equipos solares que comercializa la firma argentina.

Entre los oradores del evento estuvo presente el ingeniero Alexis Atem, presidente de Energe, quien accedió a una entrevista exclusiva con ENTREPLANOS y nos reveló todo sobre la línea de productos, beneficios, costos y financiación.

 

Energe¿Cuáles son los productos para el ahorro energético que Energe ofrece al mercado?
– La línea de productos que hoy tenemos en la empresa se basan todos en energía solar para que cada uno pueda generar su propia energía. Y las líneas que tenemos son: para agua caliente, toda una línea térmica; y después una línea fotovoltaica, que es para generar electricidad. Estos dos sistemas nos permiten ahorrar, en algunos casos gas y en otros casos electricidad. Pueden ser tanto para usos domésticos como para usos industriales. Y las aplicaciones son, por ejemplo, calentamiento de agua, climatización de piscina y calefacción de ambientes.

¿Cuál es la diferencia entre la instalación de paneles en techos y la realizada en fachadas? ¿Qué función cumplen ambas?
– Todos los paneles siempre y cuando reciban radiación solar van a generar electricidad. En el caso de la instalación en los techos a veces nos permiten elegir algún ángulo que optimice la generación de energía durante todo el año. Si nosotros instalamos en la fachada, a veces logramos una mejor integración arquitectónica en relación a la generación de energía.

¿Las instalaciones las realizan ustedes?
– Nosotros tenemos dominio sobre todo el ciclo de la energía solar. Tenemos una parte que produce los equipos solares, una parte que hace el diseño de la obra y otra parte que hace la instalación y el montaje de esos productos.

¿Cuál es la vida útil de estos paneles? ¿Requieren de algún mantenimiento?
– Todos los equipos que producimos van acompañando la filosofía que tenemos en la empresa: estamos en contra de la obsolescencia programada. Hacemos productos que tengan una larga vida útil. Y son productos que duran aproximadamente 30 años. Todo lo que es la línea doméstica no requiere mantenimiento, mientras que en las grandes obras que hacemos generalmente tiene un mantenimiento anual.

¿Están pensados para instalarse en la ciudad y resistir los diferentes factores climáticos?
– Prácticamente el 80% de las instalaciones que hacemos están en la ciudad y al ser un diseño que pensamos en Argentina —que está probado con 11 años de trayectoria— ese diseño está pensado para que soporte las inclemencias que tenemos en las distintas latitudes de nuestro país. Son equipos que están pensados para que soporten el granizo, el congelamiento… Hay lugares en que la calidad del agua no es muy buena, por lo que también está pensado para eso. Además está pensado para Latinoamerica, en donde no hay mucha cultura de mantenimiento. Por eso, toda la línea doméstica es libre de mantenimiento.

Con los aumentos de tarifas, ¿notaron un aumento de la demanda?
– Sí, hay una demanda que viene creciendo en los últimos años, porque se juntan varios factores. Primero se junta el factor que nosotros como consumidores empezamos a tomar consciencia, por un lado, de todas la ventajas que tienen: podemos cuidar el medioambiente y ahorramos dinero. Y por otro lado, en el caso inmobiliario, aumentamos el valor de nuestras propiedades. Una casa que esté alimentada por energía solar, tiene un valor distinto a una casa que no.

En relación a lo monetario, ¿de qué trata el crédito sustentable qué ofrecen?
– Hay distintas líneas de financiamiento y por lo general está acompañado por distintos bancos que tienen sus líneas verdes. Y justamente ayudan a reconvertir a las empresas a que se vuelquen a través de tasas blandas y plazos largos para que se vuelquen al uso de estos equipos.

¿Se tratan de productos accesibles para el usuario? ¿En qué valores se manejan?
– Hoy hay equipos que arrancan desde 18.000 pesos en adelante. Y después depende de las prestaciones que queramos tener, como son todos sistemas híbridos nunca disminuimos el confort, que es un tema muy importante. Y a nivel tarifario —a nivel de ahorro—, además de consumir menos energía, la energía que consumimos es más barata porque entramos en categorías menores. Eso hace que el periodo de amortización de nuestros equipos esté entre tres y siete años.

¿Cómo se comercializan los productos? ¿Y en dónde los podemos conseguir en Buenos Aires?
– Tenemos esta sede central (Av. del Libertador 6562, Belgrano, Buenos Aires), que es una filial de la fábrica. Y en todo el país estamos presentes en once provincias con diecisiete distribuidores que, más allá de hacer la venta, están capacitados para asesorar en el diseño de la instalación y ante cualquier eventual post venta.



Auspician Entreplanos




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