Entreplanosseptiembre 5, 2019
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Mucho se ha escrito sobre la construcción sustentable y sus potencialidades, todas ellas ampliamente verificadas. Las mismas se incrementan incorporadas en un diseño acorde para explotar sus vitales características. Por caso, un sistema eficaz de barrera contra la humedad mantiene libre los marcos de madera y el interior del espacio. Para garantizar dicha barrera, se deberá drenar el agua lejos de los cimientos, instalar intervalos capilares y alinear cuidadosamente los detalles del techo, alrededor de las ventanas, puertas y cualquier otro tipo de abertura ubicada en la cubierta o pared, a través de las cuales, pueda ingresar la lluvia impulsada por el viento.

Sistemas de Calefacción y enfriamiento

Los sistemas de calefacción y enfriamiento eficientes en energía utilizan equipos de alta prestación diseñados para el clima local. Esos sistemas serán apropiadamente adaptados por tamaño e instalados correctamente, para ello, localizar el equipo en espacios acondicionados e instalar los dispositivos sellados de combustión para eliminar el potencial reingreso del gas al interior. En cuanto a los sistemas de barrera de aire elimina el escape o fuga entre los espacios acondicionados y no acondicionados. Allí debemos sellar todas las aberturas entre las áreas habitables y los espacios de arrastre, los sótanos, áticos y garajes sin calefacción.

El sistema de aislamiento

Un sistema continuo del aislamiento crea una capa lo más sellada posible entre los espacios acondicionados y no acondicionados, por ejemplo, las paredes de los cimientos, los muros con marcos exteriores, los pisos sobre los espacios exteriores o no acondicionados, los cielorrasos debajo de los espacios exteriores o no acondicionados (incluyendo las cubiertas); áreas de la pared adyacentes a espacios del sótano, tales como paredes bajas y paredes interiores altas lindantes al exterior; detrás de áreas de la pared entre los espacios acondicionados y no acondicionados, tales como viguetas, paredes del garaje, escaleras al sótano y paredes a cuartos los cuales albergan aparatos mecánicos.

Recomendamos instalar un sistema pasivo de radón a efectos de reducir al mínimo los costos de un posible problema. Recordemos que el radón conforma un gas carcinógeno y radioactivo. El costo de convertir un sistema pasivo en un sistema activo es mucho menor respecto de instalar un sistema completo de eliminación del radón.

Uso de ventanas y puertas eficientes

Las ventanas y puertas eficientes deben ser instaladas correctamente, para ello, diseñar la casa con un área de vidrio mínima hacia las orientaciones más desfavorables; disponer la superficie vidriada adicional del lado conveniente a efectos de lograr una calefacción pasiva en los meses de invierno; considerar los diseños solares pasivos para reducir la necesidad de calefacción; diseñar las ventanas con DVH y otras características de alto rendimiento (Factores “K” menores a 0,35) de baja transferencia de calor; sombrear las ventanas en el verano con proyecciones o persianas.

Finalmente, una canalización eficiente en energía suministra una circulación de aire apropiada si el tamaño y disposición de la misma resultan correctos. El diseño preverá medir la circulación de aire para garantizar equilibrio y confort; ubicar la canalización en espacios acondicionados; sellar todos los escapes del conducto -excepto aquellos componentes desprendibles- con masilla o masilla más acoplamiento de fibra; obturar los escapes alrededor de los componentes desprendibles con cintas especiales y llevar a cabo una prueba de tensión de la canalización para determinar la tirantez.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS

 


Entreplanosagosto 12, 2019
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… si no les gustan tengo otros! La frase, atribuida al célebre Groucho Marx, sirve como humorada inicial para hablar -seriamente- acerca de los principios de la arquitectura sustentable. El desarrollo de las sociedades conlleva a un mayor empleo de los recursos naturales y la consecuente generación de residuos, para finalmente, sumar importantes valores en la producción de dióxido de carbono. Nuestros edificios, fundamentales para la vida y el consumo, podrían reducir sus efectos ecológicos adversos a través de un mejor diseño. Allí irrumpe en escena la denominada “Arquitectura sustentable”, concepto el cual implica brindar un giro a los sistemas convencionales aplicados actualmente. Para ello, es indispensable la innovación tecnológica, el desarrollo técnico-científico, la creatividad y los cambios culturales. Una construcción sustentable implica producir con calidad. Agregar a nuestros proyectos estudios más profundos, analizar la obra desde todos los puntos de vista: Social, económico y ambiental para superar el desmedido crecimiento insostenible. Detallaremos algunos puntos aplicables al Principio Ambiental: Optar por materiales locales, ello evitará la producción de dióxido de carbono generada por el transporte e incrementará la producción y mano de obra local; preferir materiales y tecnologías con menor cantidad de CO2 en el ciclo de vida completo del edificio, considerando sus diferentes etapas; proyectar circuitos cerrados de aguas y residuos, con el objetivo de ser lo más eficientes posibles internamente para generar la menor cantidad de emisiones al entorno; proyectar con energías renovables, preservar los recursos no renovables y la biodiversidad; y prever la utilización de materiales reciclados o reutilizados.

En cuanto a los Principios Sociales consideraremos particularmente: Garantizar un seguro laboral; cumplir con las normas impositivas, beneficiando indirectamente a los sectores sociales más carenciados; preferir materiales locales, a efectos de favorecer el desarrollo de la industria del lugar; ponderar los programas de higiene y seguridad en la obra y en cualquier ambiente local; y evitar y prevenir los compuestos orgánicos volátiles.

Desde el Principio Económico, otro de los rectores sustanciales, valoraremos: Escoger materiales durables, con mantenimiento escaso o nulo; alcanzar una aceptable eficiencia energética gracias a la elección y combinación de materiales y elementos, empleando equipos capaces de demandar la menor cantidad de energía ofreciendo el mismo servicio; acotar la demanda energética a través de las denominadas estrategias pasivas: Diseño, orientación, uso de aislantes; reutilizar y/o reciclar materiales, en la misma obra o para otras construcciones; y desarrollar modelos de simulación para obtener la solución más adecuada; rediseñar los sistemas constructivos pensando en la mayor eficiencia de los materiales y tecnologías, modularlos para que en la puesta en obra generen la menor cantidad de desperdicios.

Luego de formalizar un recorrido por los aspectos más generales de los conceptos que conforman la arquitectura sustentable, debemos materializar las citadas ideas en modos y maneras de construir, las cuales logren conferir a nuestros edificios estabilidad, confort y durabilidad. Es fundamental crear obras a partir de la innovación y la creatividad. En paralelo, es de suma importancia que los consumidores promuevan la utilización de esta nueva manera de construir.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosjunio 10, 2019
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Todas las tareas necesarias para llevar a cabo un buen control de calidad como planificación, prevención, inspección, ensayos, entre otros, implican un costo económico. Ese costo se verá reflejado en el programa que normalmente realiza el profesional a cargo del proyecto. Los citados costos se definen como los “Costos de Calidad”, resultando los mismos en función de la tipología de la obra (dimensiones, uso, particularidad del cliente). Los parámetros se definen desde la etapa de proyecto y deben plasmarse en la documentación técnica. La exigencia de un óptimo control de calidad debería implementarse como norma general, a fin de evitar no solo la insatisfacción del usuario, sino riesgos y pérdidas debido al poco o inexistente control efectivo durante el desarrollo de las tareas de materialización.

La gran complejidad de una obra multiplica los puntos críticos en los cuales la Calidad se puede ver afectada. El control sistemático de dichos puntos requiere el compromiso y la dedicación del personal, pudiendo convertirse en un riesgo para la planificación y programación de los trabajos. Sin embargo, no se debe subestimar su importancia, ya que los defectos no detectados pueden causar daños mayores en el futuro. El control de calidad, además de un requerimiento legal, constituye una garantía respecto de la ejecución de una obra, los materiales y componentes utilizados y los equipos instalados, respecto del cumplimiento de los estándares previstos y las normas de aplicación.

La verificación de dicho cumplimiento conforma una verdadera garantía para la disminución de la existencia de defectos no detectados y la utilización de materiales con prestaciones inferiores a los demandados. Desarrollar una cultura de la Calidad, en nuestra industria y en los quehaceres, constituirá el camino para lograr los desafíos presentados.

En tal sentido, el Arq. Ruy Varalla, especialista en temas de gestión y administración de obras, reflexiona: “…Confiados en las particulares características de la industria, nuestras empresas de construcción, en lugar de aplicar y afianzar conceptos gerenciales capaces de asegurar la obtención de las metas deseadas, han preferido aplicar un manejo empresarial basado en la “intuición y el coraje”. Ya de por sí, en cualquier actividad, dichos componentes no resultan ser suficientes para asumir un compromiso productivo. Agreguemos las peculiaridades propias de la construcción y veremos que el logro de resultados acordes con las expectativas deseadas es “puro milagro”. Sólo el milagro nos puede salvar de “no haber dicho no” en el momento preciso. Y si es puro milagro, ¿cuál es la confianza que les podemos brindar a nuestros Comitentes sobre el producto final que les entregamos? Hemos intentado “delegar” al transferir la responsabilidad que, sobre el producto y la producción tenemos, entregándosela a operarios “por producción”. Ante esto nos preguntamos: ¿Cuál es la función que los profesionales tenemos dentro de la industria? ¿De qué manera podremos brindarles confianza a nuestros Comitentes, si nosotros nos desligamos de las responsabilidades que implica el gerenciamiento de la producción y el manejo de la calidad del producto?…”

Lo afirmado implica sumar a nuestra industria la macro visión de la Calidad, con un enfoque amplio e integrador, alcanzando ya no solo a los Controles de Calidad, sino articulando la Gestión para el Control de Calidad. Esos procesos deben ser logrados a través de claras políticas empresarias, una ajustada planificación y las verificaciones de las ejecuciones como una práctica habitual cíclica de mejora continua.

De esta manera, resulta fundamental contar con la documentación desarrollada a la medida y con especificaciones precisas para cada obra, plasmadas tanto en un Manual de la Calidad, como así también, en el Manual de Procedimientos, los Planes Operativos, Instructivos, Registros y toda otra documentación necesaria para un correcto desarrollo y control de los trabajos. Resulta clave en nuestra industria de la construcción planear la ejecución de los procesos, ya que de ellos dependerán los logros en cuanto a eficacia y eficiencia, y por ende, los resultados operativos de Calidad en las obras materializadas.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosdiciembre 12, 2018
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     El compromiso de nuestros empleados resulta ser una pieza clave para el logro de la calidad. Con una sana política interna, la empresa logrará fomentar la motivación, participación, formación y el desarrollo de todos los miembros de la organización para conseguir el éxito de la compañía. Los proveedores y subcontratistas, en paralelo, también resultan ser importantes engranajes de la maquinaria que conforma nuestro negocio.

     Consideramos como colaboradores a nuestros proveedores y subcontratistas, buscando el beneficio mutuo, poniendo empeño y creatividad conjuntos para repercutir al cliente las mejoras en calidad y servicio, estableciendo de ser posible, relaciones a largo plazo. La mejora continua del Sistema de Gestión de Calidad es fundamental para nuestro éxito Debemos siempre apuntar a la excelencia de nuestras obras, nuestros servicios, nuestras capacidades técnicas, nuestras relaciones humanas y nuestra competitividad, midiendo nuestros procesos y objetivos. La calidad es responsabilidad de todos. La calidad se hace fundamentalmente a través de la prevención antes que de la inspección. Cada uno es responsable de la calidad de los productos y servicios que genera. El respeto a la sociedad y al medio ambiente es un elemento indispensable de nuestras actividades. Con ello buscamos aportar una contribución positiva a la sociedad, respetando el medio ambiente durante nuestro trabajo.

     La International Organizaron for Standardizaron (ISO) es una federación mundial de organismos nacionales de normalización (comités miembros de ISO). Los comités técnicos de ISO se encargan, por lo general, de la elaboración de normas internacionales, mientras que los comités miembros nacionales interesados, por un tema particular, se preservan el derecho de formar parte del comité técnico creado para ese efecto. Las organizaciones internacionales, tanto gubernamentales como no gubernamentales, relacionadas con ISO participan igualmente en esos trabajos. La publicación, en el año 1987, de las Normas Internacionales de la serie ISO 9000 obedeció a exigencias básicas de los programas genéricos de gestión de calidad.

     Las normas de la serie ISO 9000 están redactadas en términos genéricos y son igualmente aplicables a empresas de servicios tales como empresas constructoras, bancos, hospitales, hoteles y restaurantes. Se desarrollaron principalmente para ser aplicadas dentro de las empresas y en las relaciones entre comprador y vendedor. Esta última aplicación implicaba para las empresas la posibilidad de evaluaciones múltiples y, en cierto número de países, la práctica de confiar la evaluación de sistemas de calidad de proveedores a organismos terceros, lo cual se ha desarrollado rápidamente.

     En la actualidad, no existe ningún mecanismo de ISO que rija el reconocimiento mutuo de certificados de registro emitidos por organismos terceros a empresas cuyos sistemas de calidad hayan sido evaluados. Sin embargo, para promover la convergencia entre las normas nacionales, el Comité del Consejo para la evaluación de la conformidad (ISO/ CASCO) ha preparado y publicado guías que forman parte de la colección de guías ISO/IEC. Algunas guías son aplicables directamente, como es el caso de la guía ISO/IEC 40 “Requisitos Generales para la Aceptación de Organismos de Certificación” y de la guía ISO/IEC 48 “Requisitos para la Evaluación y el Registro por Terceros del Sistema de Calidad de un Proveedor”, las cuales han sido adoptadas en muchos países, tanto en sus reglamentos sobre programas de certificación como en normas nacionales o en normas regionales. Tal es el caso de las Normas Europeas de la serie EN 45000 de CEN/CENELEC.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS



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