Cristianoctubre 28, 2020
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De acuerdo a la Decisión Administrativa 1863/2020 del 14 de octubre, las obras privadas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires quedaron exceptuadas del aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) y, por ende, las personas que trabajan en ellas.

Deben realizarse de acuerdo al protocolo aprobado por la autoridad sanitaria nacional (IF-2020-69278708-APN-SSMEIE#MS). En todos los casos, se deberá garantizar la organización de turnos y los modos de trabajo y de traslado que garanticen las medidas de distanciamiento e higiene necesarias para disminuir el riesgo de contagio de COVID-19.

Los desplazamientos de las personas deberán limitarse al estricto cumplimiento de esta actividad. Deberán tramitar el Certificado Único Habilitante para Circulación – Emergencia Covid-19 y no podrán utilizar el transporte público.

“Esta medida tan esperada está en sintonía con lo que vinimos pidiendo a los gobiernos de Nación y Ciudad desde el mes de abril hasta la última nota enviada el 5 de octubre: la reanudación parcial hasta el reinicio total en un programa que planteaba el trabajo en grupos (cuadrillas seguras). También acercamos ideas y distintas propuestas para incentivar la construcción, algunas de ellas fueron tomadas e incorporadas al plan presentado por el GCABA”, expresó Valeria del Puerto, presidenta del CPAU.

Resumen del protocolo autorizado

Solo se podrá realizar actividades en el horario de 10 a 19 de lunes a viernes, y los sábados de 10 a 14.

Garantizar distancia entre personas de al menos 1,5 metro. Llevar al mínimo posible la convivencia simultánea en un mismo espacio.

Uso de tapabocas en todo momento tanto para los empleados como para las personas ingresantes.

La jefatura de obra debe conformar cuadrillas operativas previendo las suficientes separaciones entre los puestos de trabajos activos, con un factor de ocupación máximo de 1 persona cada 4 a 6 metros cuadrados, manteniendo 1,5 metro de separación.

Se debe priorizar el trabajo autónomo y aislado. Y adecuar las diferentes tareas en turnos rotativos de trabajo.

Los trabajadores deberán contar con reposición de elementos de protección personal (EPP) y kit de desinfección húmeda.

Los/as trabajadores/as no pueden usar el transporte público.

Medidas de limpieza y desinfección general de instalaciones y vehículos, y tratamiento de residuos, según protocolo.

Ver boletín oficial

Ver protocolo en el anexo 2

Cómo solicitar reinicio de Obra en el sistema TAD-Director de Obra

Ver última nota al Jefe de Gobierno de CABA


Entreplanosjulio 22, 2020
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El Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU) comparte las preocupaciones de la población y de su matrícula sobre la actual situación económica y social, así como las inquietudes por el futuro de la producción y el trabajo.

En este escenario, dinamizar la construcción y la actividad profesional de arquitectos y arquitectas es clave para la recuperación en una etapa inicial. Queda claro que la responsabilidad de dictar las normas para atravesar esta crisis recae en los gobiernos en todas sus escalas, pero también en el compromiso de la sociedad y sus organizaciones, que deberán apuntalar las acciones que se propongan. Allí, la necesidad del CPAU de aportar medidas y soluciones posibles.

Proponer un esquema para poder concluir las obras ya iniciadas y generar incentivos para iniciar el proceso de una obra nueva es fundamental. También es necesario que las obras iniciadas informalmente entren en un esquema de trabajo reglamentado, con sus adecuados permisos.

Por otro lado, el CPAU también propone identificar las construcciones  abandonadas o en desuso para colocarlas dentro del parque existente luego de su rehabilitación.

 Todos estos puntos inciden en el trabajo específico de arquitectos y arquitectas, para quienes el CPAU propone las siguientes acciones para poner en marcha la actividad  y dinamizar la construcción:

  • Permitir concluir las obras ya iniciadas. Esta es la manera de activar la construcción más rápidamente. Las obras nuevas llevan más tiempo hasta que inician.  Desde el GCABA se deberían impulsar algunos beneficios (a determinar) para tratar de acompañar estas obras, en especial, en las de escala chica y mediana, que alcanzan en este primer semestre de 2020 el 98% del total de encomiendas registradas en el CPAU. 
  • Generar incentivos para iniciar el proceso de una obra nueva. El CPAU propone crear un Registro de Nuevos Proyectos con descuentos o facilidades de pago sobre los derechos de construcción, los áridos y la plusvalía. 
  • Solicitar el Registro Simplificado de obras ya iniciadas de manera informal para poder ponerlas dentro de un esquema de trabajo reglamentado que permita la gestión de permisos de tránsito, por ejemplo, una suerte de medida extraordinaria para el correcto registro de obras por un tiempo determinado (6 meses). Para garantizar la efectividad de la medida habrá que otorgar facilidades en las gestiones y en los costos de las tramitaciones.
  • Identificar un stock de construcciones abandonadas o en desuso  mediante  un mapeo que favorezca la intervención y rehabilitación dentro del parque existente. La activación de estas obras requerirá registros simples incentivos  para afrontar los costos de gestión. 
  • Por la situación, deben garantizarse las condiciones de trabajo (siempre con las medidas de prevención para evitar el contagio) y asegurar un esquema de cuidados, suficiente para preservar la salud de quienes estaremos trabajando, tanto en los estudios como en las obras en construcción. Y propone incorporar el actual Protocolo Covid-19 CPAU/SCA/CPIC/CAI con un anexo para obras pequeñas y medianas.
  • Financiamiento de las obras 1: Crear cuentas fiduciarias en las que cada empresario/a que decida una inversión pueda depositar los montos impositivos que gravan su producción y se puedan destinar al exclusivo pago de salarios en sus obras: tasas, derechos, IIBB, Ganancias, ABL, Bienes personales, etc. 
  • Financiamiento de las obras 2: Establecer una articulación institucional con los bancos públicos o semi públicos más tradicionales (Hipotecario, Ciudad, Nación y Provincia) para evaluar en forma conjunta la generación de líneas de crédito exclusivo para refacciones o nuevos emprendimientos que no superen 2.500 m2. 
  • Financiamiento de las obras 3: Generar un fondo de ahorro doméstico para el desarrollo, con especial énfasis en la construcción, generando préstamos a inversores y desarrolladores, por el lado de la oferta, y créditos hipotecarios, por el lado del estímulo a la demanda. 

Esta es una síntesis de las medidas enviadas. 

Para leer la nota completa: https://static.cpau.org/.newsite/acciones/julio/cpnx-bi-pro.pdf

 


Entreplanosdiciembre 28, 2018
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   Durante la etapa de planificación del proyecto debemos configurar el Plan del Proyecto, el cual debe ser conocido por todos los participantes y colaboradores. No sirve fijar una fecha para entregar un cálculo de estructuras, por ejemplo, y que el calculista no la conozca o no la pueda cumplir. Por ende, el plan debe ser aprobado por todos aquellos involucrados, a fin de que cada uno tenga oportunidad de analizar su viabilidad. Una vez aprobado el plan pasaremos a elaborar un diagrama de Gantt, donde se disponen cada una de las tareas, sus dependencias, fechas y responsables. Este diagrama deberá ser actualizado periódicamente ya que el control del proyecto consiste en verificar la optimización del tiempo y el presupuesto. Cualquier desviación deberá ser analizada con los responsables de las tareas sucesoras, a fin de tratar de volver al equilibrio de tiempos. Del plan de proyecto surgirá la asignación de recursos donde identificaremos la existencia de duplicidades de tareas para un mismo recurso, ya que podrían verificarse superposiciones, y por ende, una cierta posibilidad de incumplimiento.

   Una vez elaborado el plan del proyecto, la documentación técnica y tener el visto bueno del comitente procedemos a la ejecución de la obra. Ello implica una dirección de obra y un seguimiento del proyecto. La dirección de obra puede o no ser contratada con el Estudio proyectista. En caso de contratarse la dirección de obra, se asesora al comitente respecto de la constructora que ejecutará la obra. Se da por válido el consentimiento por parte de la constructora respecto del plan del proyecto, para luego formalizar el seguimiento del desarrollo de la obra. Aquí nuestra responsabilidad será la ecuación costo-calidad-tiempo. El ejercicio profesional se oficializa mediante la apertura del libro de Órdenes de Servicios, donde se volcará diariamente la orden del día para que el Jefe de Obra pueda administrar los recursos y materiales necesarios. A su vez, se comunicarán los desvíos a fin de actualizar el Plan del Proyecto, culminando con la firma del “Final de Obra”, donde tanto la constructora como el director de obra suscriben un documento manifestando la conclusión de las tareas según los requerimientos primigenios, los cuales encuentran suficiente sustento en la Carpeta Técnica elaborada por el profesional proyectista.

   La elaboración del plan de cuentas y los análisis mensuales contarán con la inestimable asistencia de un profesional contable, más allá de cualquier método secundario de control. El profesional contable está más preparado para elaborar indicadores que nos permitan verificar la marcha económica. La experiencia, a su vez, nos brindará indicadores de dónde hacer foco, a fin de tener los costos bajo control para no perjudicar el beneficio económico, a riesgo incluso incurrir en pérdidas. Ello a su vez nos permitirá ir afinando el precio de nuestra hora de trabajo, tanto para facturar como para compararlo con el valor de mercado.



Auspician Entreplanos




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