Alejandraseptiembre 16, 2021
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La industria de la construcción constituye uno de los motores de la economía de nuestro país, tanto en infraestructura pública como de obras particulares, conformando un sector el cual refleja, indefectiblemente, los índices de crecimiento económico y el nivel de vida de sus ciudadanos. La responsabilidad social de las Empresas Constructoras asume un objetivo inseparable de las políticas empresariales. La construcción de obras no solamente permanece enfocada en la realización de un contrato, sino además, en mejorar la calidad de vida de una comunidad. El servicio al cliente deberá contemplar, más que una estructura, una estrategia encaminada a modificar los sistemas empresariales, utilizando la tecnología no solamente aplicada en los equipos de construcción, sino en esquemas de información, ofreciendo nuevas alternativas (ecológicas, económicas, tecnológicas, etc.) capaces de desarrollar mejores prácticas para lograr un cliente satisfecho, como así también, atender las expectativas y requisitos de las partes interesadas en las mismas. Entregar los proyectos con los mejores estándares de calidad crea confiabilidad, otorgando como beneficio económico empresarial una activa y abundante cartera de clientes. Es decir, tomar como objetivo la calidad constructiva optimiza la calidad de vida del individuo, pero paralelamente, brinda y brindará, sin lugar a dudas, notables beneficios inmediatos y futuros para las empresas constructoras, cooperando a mejorar sus desempeños globales y proporcionando sólidas bases para las iniciativas de desarrollo sostenible.


El costo de la no calidad, conocido también como el “precio del desvío”, permanece compuesto por aquellos gastos generados a partir de ineficiencias o errores que muchas veces resultan ser evitables, como por ejemplo, incumplimientos, desperdicios, devoluciones, reparaciones, retrabajos, imprevistos, costos por atención ante quejas o exigencias del cumplimiento de garantías, los cuales potencialmente, pueden convertirse en conflictos legales. El enfoque basado en la Calidad tiende a desarrollar la capacidad de proporcionar productos y servicios los cuales satisfacen, no solo los requisitos de los clientes, sino también, los legales y reglamentarios. Este enfoque amplio permite mejorar la satisfacción de los clientes abordando riesgos y oportunidades con las particularidades de cada proyecto. En paralelo, permitirá elevar los niveles de productividad en las obras, beneficiando la rentabilidad de las mismas y de las empresas en el largo plazo. Adoptando la definición de las Normas ISO 9000, podemos afirmar que “Calidad es el grado en el que un conjunto de características inherentes del producto o servicio cumple con los requisitos (Necesidad o expectativa, generalmente implícita u obligatoria) de las partes interesadas”.
El personal encargado de cualquier fase de la obra constituye el primer eslabón en la cadena de la Calidad, puesto que cualquier fallo de dicha persona restará calidad al conjunto. Por ello, el compromiso de las Direcciones, tanto de las casas matrices como de cada una de las obras y las políticas de las empresas al respecto, son fundamentales para el proceso cultural que implica incorporar a la calidad como aspecto clave del negocio de las empresas, a efectos de cumplir los compromisos con los mayores beneficios posibles.


Entreplanosabril 10, 2019
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  La industria de la construcción constituye uno de los motores de la economía de nuestro país, tanto en infraestructura pública como de obras particulares, conformando un sector el cual refleja, indefectiblemente, los índices de crecimiento económico y el nivel de vida de sus ciudadanos.

  La responsabilidad social de las Empresas Constructoras asume un objetivo inseparable de las políticas empresariales. La construcción de obras no solamente permanece enfocada en la realización de un contrato, sino además, en mejorar la calidad de vida de una comunidad.

  El servicio al cliente deberá contemplar, más que una estructura, una estrategia encaminada a modificar los sistemas empresariales, utilizando la tecnología no solamente aplicada en los equipos de construcción, sino en esquemas de información, ofreciendo nuevas alternativas (ecológicas, económicas, tecnológicas, etc.) capaces de desarrollar mejores prácticas para lograr un cliente satisfecho, como así también, atender las expectativas y requisitos de las partes interesadas en las mismas.

  Entregar los proyectos con los mejores estándares de calidad crea confiabilidad, otorgando como beneficio económico empresarial una activa y abundante cartera de clientes. Es decir, tomar como objetivo la calidad constructiva optimiza la calidad de vida del individuo, pero paralelamente, brinda y brindará, sin lugar a dudas, notables beneficios inmediatos y futuros para las empresas constructoras, cooperando a mejorar sus desempeños globales y proporcionando sólidas bases para las iniciativas de desarrollo sostenible.

  El costo de la no calidad, conocido también como el “precio del desvío”, permanece compuesto por aquellos gastos generados a partir de ineficiencias o errores que muchas veces resultan ser evitables, como por ejemplo, incumplimientos, desperdicios, devoluciones, reparaciones, retrabajos, imprevistos, costos por atención ante quejas o exigencias del cumplimiento de garantías, los cuales potencialmente, pueden convertirse en conflictos legales.

  El enfoque basado en la Calidad tiende a desarrollar la capacidad de proporcionar productos y servicios los cuales satisfacen, no solo los requisitos de los clientes, sino también, los legales y reglamentarios. Este enfoque amplio permite mejorar la satisfacción de los clientes abordando riesgos y oportunidades con las particularidades de cada proyecto. En paralelo, permitirá mejorar los niveles de productividad en las obras, beneficiando la rentabilidad de las mismas y de las empresas en el largo plazo.

  Adoptando la definición de las Normas ISO 9000, podemos afirmar que “Calidad es el grado en el que un conjunto de características inherentes del producto o servicio cumple con los requisitos (necesidad o expectativa, generalmente implícita u obligatoria) de las partes interesadas”.

  El personal encargado de cualquier fase de la obra constituye el primer eslabón en la cadena de la Calidad, puesto que cualquier fallo de la persona restará calidad al conjunto. Por ello, el Compromiso de las Direcciones, tanto de las casas matrices como de cada una de las obras y las políticas de las empresas al respecto, son fundamentales para el proceso cultural que implica incorporar a la calidad como aspecto clave del negocio y de la vida de las empresas, a efectos de cumplir los compromisos con los mayores beneficios posibles.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS

 


Entreplanosdiciembre 12, 2018
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     El compromiso de nuestros empleados resulta ser una pieza clave para el logro de la calidad. Con una sana política interna, la empresa logrará fomentar la motivación, participación, formación y el desarrollo de todos los miembros de la organización para conseguir el éxito de la compañía. Los proveedores y subcontratistas, en paralelo, también resultan ser importantes engranajes de la maquinaria que conforma nuestro negocio.

     Consideramos como colaboradores a nuestros proveedores y subcontratistas, buscando el beneficio mutuo, poniendo empeño y creatividad conjuntos para repercutir al cliente las mejoras en calidad y servicio, estableciendo de ser posible, relaciones a largo plazo. La mejora continua del Sistema de Gestión de Calidad es fundamental para nuestro éxito Debemos siempre apuntar a la excelencia de nuestras obras, nuestros servicios, nuestras capacidades técnicas, nuestras relaciones humanas y nuestra competitividad, midiendo nuestros procesos y objetivos. La calidad es responsabilidad de todos. La calidad se hace fundamentalmente a través de la prevención antes que de la inspección. Cada uno es responsable de la calidad de los productos y servicios que genera. El respeto a la sociedad y al medio ambiente es un elemento indispensable de nuestras actividades. Con ello buscamos aportar una contribución positiva a la sociedad, respetando el medio ambiente durante nuestro trabajo.

     La International Organizaron for Standardizaron (ISO) es una federación mundial de organismos nacionales de normalización (comités miembros de ISO). Los comités técnicos de ISO se encargan, por lo general, de la elaboración de normas internacionales, mientras que los comités miembros nacionales interesados, por un tema particular, se preservan el derecho de formar parte del comité técnico creado para ese efecto. Las organizaciones internacionales, tanto gubernamentales como no gubernamentales, relacionadas con ISO participan igualmente en esos trabajos. La publicación, en el año 1987, de las Normas Internacionales de la serie ISO 9000 obedeció a exigencias básicas de los programas genéricos de gestión de calidad.

     Las normas de la serie ISO 9000 están redactadas en términos genéricos y son igualmente aplicables a empresas de servicios tales como empresas constructoras, bancos, hospitales, hoteles y restaurantes. Se desarrollaron principalmente para ser aplicadas dentro de las empresas y en las relaciones entre comprador y vendedor. Esta última aplicación implicaba para las empresas la posibilidad de evaluaciones múltiples y, en cierto número de países, la práctica de confiar la evaluación de sistemas de calidad de proveedores a organismos terceros, lo cual se ha desarrollado rápidamente.

     En la actualidad, no existe ningún mecanismo de ISO que rija el reconocimiento mutuo de certificados de registro emitidos por organismos terceros a empresas cuyos sistemas de calidad hayan sido evaluados. Sin embargo, para promover la convergencia entre las normas nacionales, el Comité del Consejo para la evaluación de la conformidad (ISO/ CASCO) ha preparado y publicado guías que forman parte de la colección de guías ISO/IEC. Algunas guías son aplicables directamente, como es el caso de la guía ISO/IEC 40 “Requisitos Generales para la Aceptación de Organismos de Certificación” y de la guía ISO/IEC 48 “Requisitos para la Evaluación y el Registro por Terceros del Sistema de Calidad de un Proveedor”, las cuales han sido adoptadas en muchos países, tanto en sus reglamentos sobre programas de certificación como en normas nacionales o en normas regionales. Tal es el caso de las Normas Europeas de la serie EN 45000 de CEN/CENELEC.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS



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