Partido y costos de obra

La racionalidad de un proyecto, desde un punto de vista estrictamente económico, se puede basar primariamente en el análisis de las formas conceptuales, las cuales se definen en las primeras etapas del proyecto. Por ello conviene tener en cuenta, desde el primer momento, las relaciones área/perímetro y volumen/superficie envolvente.

El razonamiento es esencialmente geométrico: Las formas más compactas son el círculo y la esfera, luego siguen el cuadrado y el cubo, el rectángulo y el paralelepípedo y en general las formas van perdiendo su compacidad cuando una de las dimensiones empieza a primar sobre las otras o cuando los perímetros se tornan muy recortados. Desde este punto de vista, la condición geométrica y la consecuencia económica son concurrentes.

Es así como:

  • En los partidos abiertos con perímetros muy desarrollados los espacios necesitan una envolvente mayor; se incrementan las superficies de muros, cerramientos, techos y cubiertas y se generan costos adicionales. También se incrementan los costos de las protecciones y aislaciones necesarias para asegurar las adecuadas condiciones de habitabilidad y confort y los costos operativos en el caso de las instalaciones termomecánicas.
  • En los partidos horizontales con un gran desarrollo en planta, hay varios factores que gravitan negativamente desde el punto de vista económico pues rubros costosos, como techos, fundaciones y aislaciones horizontales, aumentan su participación dentro del costo de la obra. Similares consecuencias origina el incremento de las circulaciones y la prolongación de las redes de instalaciones.
  • En los partidos verticales, en cambio, se neutralizan estos factores, pero cuando las alturas superan los valores razonables, aparecen otros agentes que pueden distorsionar los costos, como la multiplicación de las superficies destinadas a circulaciones verticales, la necesidad de entrepisos técnicos, medios mecánicos de circulación más numerosos y más veloces y el mayor costo de la estructura resistente. En cada caso, deberá analizarse el punto de equilibrio y evaluarlo con el conjunto de los demás requerimientos del proyecto.

La adopción del partido, además de las consecuencias que origina en los costos de la obra, tiene incidencia en los tiempos de construcción y en muchos casos estos últimos pueden ser condicionantes del primero, por ejemplo, en construcciones en zonas con condiciones climáticas muy rigurosas.

Por otra parte, lapsos de construcción muy exigentes pueden incidir también en la adopción de sistemas constructivos no habituales o en la necesidad de recurrir a terminaciones de fácil y rápida ejecución.

Debe quedar en claro que la elección de un partido no debe responder solo a razones de orden económico; esto sería tan absurdo como tomar solamente en cuenta factores estéticos o de otra índole.

El punto de vista económico debe complementar la restante información que dispone el arquitecto como base para tomar sus decisiones de proyecto.

Fuente: Manual de Ejercicio Profesional del Arquitecto (MEPA) del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU)

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