¿Cómo?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿con quién?

En la industria de la construcción, la base de un sistema de calidad se compone de dos documentos, denominados Manuales de Aseguramiento de la Calidad. Los mismos definen, por un lado, el conjunto de la estructura, responsabilidades, actividades, recursos y procedimientos genéricos que una organización establece para llevar a cabo la gestión de la calidad (Manual de Calidad), y por otro lado, la definición específica de todos los procedimientos capaces de asegurar la calidad del producto final (Manual de Procedimientos). De esta manera, el Manual de Calidad nos dice: ¿Qué? y ¿Quién?, y el Manual de Procedimientos, ¿Cómo? y ¿Cuándo?

Dentro de la infraestructura del sistema existe un tercer pilar: El de los Documentos Operativos, conjunto de informaciones que reflejan la actuación diaria de la empresa. Ahora bien, ¿cuáles son en nuestra industria los documentos aplicados como reaseguro de la calidad pactada ante un Comitente? Evidentemente, nuestro Manual de Aseguramiento de la Calidad no es otro que el Pliego de Condiciones Generales (PCG) de la obra en cuestión. Por su parte, el Manual de Procedimientos es equivalente al Pliego de Especificaciones Técnicas (PET) y finalmente, los Documentos Operativos, serán todos los planos que gráficamente nos servirán para corroborar la fiel interpretación del proyecto en la obra.

Resulta necesario prestar atención a la enorme importancia que revisten dichos documentos, ya que de ellos depende el feliz final de la obra y que su diseño no degrade la gestión productiva, técnica o económica de la materialización encargada.

El Arq. Ruy Varalla, un especialista en temas de gestión y administración de obras, afirma: “…Confiados en las particulares características de la industria, nuestras empresas de construcción, en lugar de aplicar y afianzar conceptos gerenciales capaces de asegurar la obtención de las metas deseadas, han preferido aplicar un manejo empresarial basado en la intuición y el coraje. Ya de por sí, en cualquier actividad, dichos componentes no son suficientes para asumir ningún compromiso productivo. Agreguemos las peculiaridades propias de la construcción y veremos que el logro de resultados acordes con las expectativas deseadas es puro milagro. Sólo el milagro nos puede salvar de no haber dicho no en el momento preciso. Y si es puro milagro, ¿cuál es la confianza que les podemos brindar a nuestros Comitentes sobre el producto final que les entregamos? Hemos intentado “delegar” al transferir la responsabilidad que, sobre el producto y la producción tenemos, entregándosela a operarios “por producción”. Ante esto nos preguntamos: ¿Cuál es la función que los profesionales tenemos dentro de la industria? ¿De qué manera podremos brindarles confianza a nuestros Comitentes, si nosotros nos desligamos de las responsabilidades que implica el gerenciamiento de la producción y el manejo de la calidad del producto?…”

Evidentemente, resulta fundamental en la industria de la construcción planear la ejecución de los procesos, ya que de ellos dependerán los logros en cuanto a eficacia y eficiencia, y por ende, los resultados operativos de la obra o proyecto. 

Debe ser común para todos los profesionales involucrados que la administración de los procesos constructivos se ejecuten conforme a las especificaciones técnicas, planos, y análisis de precios unitarios, considerando los siguientes factores de costo: Mano de obra, materiales, equipos y herramientas, entre otros.

El eficaz manejo de esos documentos técnicos constituye la respuesta correcta.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS

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