Entreplanosjunio 4, 2020
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La pregunta es fácil con una solución compleja, hasta ahora… ¿Qué pasaría si pudieras convertir instantáneamente la pared de tu estudio de arquitectura o diseño, oficina o tu salón en un lienzo enorme para plasmar tus proyectos arquitectónicos e ideas y además, actualizarlos en tiempo real?. Uff!… Lo sé, pues que estamos hablando de una herramienta genial, y de eso trata esta maravilla tecnológica que presentamos, el llamado Scribit.

El arquitecto italiano Carlo Ratti ha creado un robot que practica el dibujo o la escritura en paredes mientras está conectado a Internet, capaz de recrear dibujos, planos, textos, ideas… etc con una alta calidad técnica y que además, podemos borrar a nuestro antojo.

“Con esta herramienta, un arquitecto puede plasmar sus dibujos y planos en la pared. Un restaurante puede publicar el menú del día en su pared. Un diseñador puede proyectar sus prototipos e ideas o alguien que ama el arte puede proyectar un Van Gogh en la pared de su dormitorio”, comentó el arquitecto italiano.

El pequeño robot Scribit se mueve en un plano de 2 ejes a través de superficies verticales como paredes, ventanas, pizarras o yeso, dibujando imágenes o texto mientras lo estamos creando en el ordenador.

Es un dispositivo circular con cuerpo de aluminio que está suspendido de dos cables ligeros que forman una diagonal y, según se informa, puede instalarse en sólo cinco minutos, lo que no requiere más que dos maravillosos clavos y un buen enchufe.

Los usuarios utilizan un software para subir imágenes o texto al robot que está conectado a Internet e informarle de las dimensiones del espacio en el que va a dibujar el contenido.

El robot también es capaz de reproducir cualquier tipo de datos en tiempo real, incluyendo notas, mensajes, imágenes o gráficos. Una vez que el usuario envía su información digital al dispositivo, el plotter la reproduce instantáneamente.

 

 

 

Gracias a una tecnología patentada, el robot está equipado con cuatro marcadores “borrables” de diferentes colores, es decir, también tiene la capacidad de una “goma de borrar”. Las marcas que practica el robot pueden ser revertidas por un proceso de borrado. Una vez que el usuario introduce la información relevante, Scribit sabe dónde ha dibujado el contenido anterior y seguirá su forma hasta que la imagen o texto se borre completamente.

Aunque el pequeño robot viene con sus propios marcadores de tinta “reversible” patentados en rojo, azul, amarillo y negro que no dejan rastro, también se puede montar cualquier marcador ordinario no borrable.

Según el arquitecto, también ofrecerá a los usuarios acceso a una amplia gama de contenidos digitales a través de una serie de aplicaciones, donde las instituciones o empresas podrán desarrollar y subir cualquier tipo de contenido.

Se puede comprar desde la plataforma de crowdfunding kickstarter AQUI, y desde luego, el precio no nos parece caro para las posibilidades que puede abarcar.

Con información de: ovacen.com


Entreplanosmarzo 12, 2020
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Cuando hablamos de la calidad como resultado de compromisos recíprocos, pensamos en la necesidad de que el conjunto de los actores del sector establezcan mecanismos capaces de asegurar que dicha calidad se logrará con el compromiso de todos. Es común que en nuestro día a día nos enfrentemos a situaciones donde tenemos que adoptar resoluciones referentes a las actividades señaladas: En el momento de cerrar una oferta para una licitación, al recibir un proyecto del estudio de profesionales, al tener que atender un pedido de insumos de una obra, al encargarle a un especialista la realización de una tarea, etc.

En cada una de las mencionadas situaciones exigimos y asumimos compromisos que, lamentablemente, no siempre se encuentran explícitos. Cuando recibimos un conjunto de recaudos para la formulación de un precio de una determinada obra de arquitectura para un cliente y efectuamos una oferta, sin que se encuentre perfeccionada la relación entre las partes, aceptamos presentar una oferta en los términos establecidos por el comitente sin haber aclarado la totalidad del contenido de los recaudos. Allí estamos asumiendo el compromiso ante nuestro comitente de realizar la producción de acuerdo con lo que él estipuló, ostentando el legítimo derecho de exigir su cabal cumplimiento, aun cuando existan definiciones poco claras o de difícil cumplimiento.

Si un proyectista nos entrega el diseño de una obra repleta de soluciones que seguramente van a dificultar su ejecución en obra y nosotros no consultamos y establecemos los criterios a seguirse para la adecuación de la solución a estándares los cuales faciliten la construcción, antes de iniciar la producción, estamos asumiendo el compromiso de realizar el trabajo de acuerdo con lo establecido. Si formulamos un pedido de materiales sin precisiones en cuanto a calidad, plazo de entrega, etc. y no efectuamos las aclaraciones pertinentes antes de concretar la compra, estamos asumiendo el compromiso de aceptar lo entregado o incurrir en gastos adicionales por tareas de descarga, carga, transporte, etc. en el caso de que lo recibido no sea lo esperado.

Cuando impartimos una orden de trabajo a un operario, asumimos el compromiso de aceptar que él entendió la instrucción recibida, y por lo tanto, aceptar el resultado de sus acciones, y él asume el compromiso de llevar a cabo la tarea encomendada tal como entendió la orden.

En esa cadena, organizada en el ciclo de la calidad del producto, donde alternadamente una vez somos proveedores (cuando entregamos un producto o un servicio) y otra vez somos clientes (cuando recibimos los efectos de la acción del proceso anterior), existen una cantidad de situaciones en las cuales, a veces sin darnos cuenta del verdadero alcance, estamos asumiendo importantes compromisos que no siempre somos capaces de cumplir. El respeto por esos compromisos implícitos, cuando las relaciones no se encuentran perfeccionadas, muchas veces es la causa de fallas en la realización de nuestros productos que se traducen en desperdicios en todas sus formas, merma en la productividad, etc.

Debemos considerar la existencia de muchas situaciones donde una vez asumido el compromiso, aunque sea en forma implícita, nada podremos hacer para volver atrás.

Cuando las relaciones entre los eslabones de la cadena se encuentren perfeccionadas y los compromisos asumidos sean explícitos, tendremos más posibilidades de materializar obras con sobradas muestras de una óptima calidad.

Escribe: Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosfebrero 10, 2020
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El análisis de las características y particularidades de los espacios y de las superficies que los generan es un buen punto de partida para cualquier intento de racionalizar los costos de un proyecto. Las consideraciones que siguen son aplicables a distintos tipos de proyecto.

La introducción de ajustes a un proyecto mediante la disminución de sus dimensiones en planta, genera una economía proporcionalmente inferior al porcentual de superficie disminuida. Esto sucede porque los distintos rubros que integran una obra participan de diversa forma en el ajuste, por ejemplo:

  • Algunos varían en la misma proporción que la de la superficie afectada, por ejemplo: Contrapisos, carpetas, solados o cielorrasos.
  • Otros varían en menor proporción que la de la superficie afectada, entre ellos: Estructuras, mampostería, revoques, revestimientos, yesería o pintura.
  • Otros pueden variar en porcentajes mínimos, como las instalaciones, o no variar, como los cerramientos, en ambos casos, si no sufren modificaciones de diseño.

A título de muestra y aplicando estos principios a una vivienda unifamiliar se puede comprobar que a una hipotética reducción de superficie del 20% corresponderían solo reducciones de costos de entre el 7,5% y el 8%. Por ello, la disminución de superficies en planta, a veces usada como variable de ajuste para la reducción de costos, solo consigue bajar la calidad del proyecto, sin reducirlos en la proporción esperada. Los espacios, según sus funciones, pueden clasificarse en dos grupos: Los utilitarios, destinados al desarrollo de funciones específicas y los destinados para acceder, desalojar y comunicar los anteriores. Los primeros suelen ser más compactos mientras que las circulaciones presentan, generalmente, una relación área/perímetro desfavorable al tener uno de sus lados mucho más desarrollado respecto del otro. Por lo tanto, la racionalización de las circulaciones encuentra una justificación adicional en su importante gravitación en los costos.

Bajo ciertas hipótesis, los costos de los elementos que conforman espacios en una vivienda colectiva representan entre el 65% y el 70% del costo total de los espacios restantes. Tan alto porcentaje justifica el análisis que figura en los puntos que siguen, referido a la función y posición de dichos elementos y a su condición de interiores o exteriores dentro del edificio.

  • La condición de las superficies horizontales que producen separaciones internas no ofrece demasiadas alternativas y su incidencia en los costos no gravita tanto como se podría suponer. En términos generales, alrededor del 65% del costo de los planos horizontales corresponde a la estructura resistente, que en general no admite demasiadas variantes.
  • Las superficies horizontales de terminaciones, pisos y cielorrasos, ofrecen gran variedad de alternativas de calidades y costos, con una incidencia que puede ser significativa dentro del costo de la obra. Por ello, conviene evaluar variantes para estas terminaciones y sus respectivas estimaciones de costos, con el objeto de facilitar una acertada elección en relación con el costo total de la obra. Reducidas consecuencias económicas tienen, en cambio, las decisiones referidas a las superficies de nivelación: Contrapisos y carpetas.
  • Las superficies y elementos verticales que separan espacios tienen importante incidencia dentro del monto total de la obra. Sus costos dependen, entre otras variables, de la cantidad, y desarrollo de los mismos, especialmente de su altura y de las técnicas y materiales adoptados para su construcción. Los costos de los elementos estructurales, pilares, columnas y tabiques, aumentan en forma creciente con la altura de los locales y de forma acelerada con la altura del edificio. Por estas razones cobra importancia la acertada elección del tipo estructural en función de las alturas proyectadas.

 Fuente: Manual de Ejercicio Profesional del Arquitecto (MEPA)

Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU)

 


Entreplanosnoviembre 7, 2019
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No pierda tiempo ni dinero, le presentamos una guía que lo orientará cada vez que realice un desarrollo inmobiliario

A pesar de que existe una gran cantidad de información, buenas prácticas, procesos y procedimientos preestablecidos para el sector inmobiliario, es común que en el día a día se vayan perdiendo los lineamientos básicos del cómo se deben analizar y gestionar estratégicamente este tipo de desarrollos para aprovechar al máximo esta oportunidad de negocio.

Definitivamente los empresarios, inversionistas, desarrolladores, profesionales inmobiliarios y, en general, cualquier persona que esté interesada en el desarrollo inmobiliario debe leer y documentarse constantemente para evitar desviarse de lo que realmente se quiere hacer y asegurarse de que se está ejecutando lo que realmente se necesita, y así evitar errores en situaciones que parecían de rutina o evidentes, incluso, en los profesionales más experimentados.

Por lo anterior, y con la finalidad de apoyar al sector inmobiliario, CNK Consultores de manera simplificada orienta sobre una guía de pasos básicos que debe mantener en la mira cada vez que realice un desarrollo inmobiliario:

  1. Conceptualización del proyecto: La conceptualización de un proyecto inmobiliario inicia con la identificación de una propiedad o terreno, con ciertas características que cubra una demanda o necesidad en una zona determinada. Esta conceptualización comprende la pre-estructuración legal y financiera del proyecto, estudios de factibilidad y conceptual, análisis de riesgos. Evaluación de la viabilidad del desarrollo inmobiliario.
  2. Legislación, marco jurídico y fiscal de operaciones inmobiliarias: Revisar que sea viable la obtención de los permisos necesarios de acuerdo a la legislación vigente. Considerar el régimen jurídico de la propiedad, ordenación urbanística y régimen de suelo, el registro público de la propiedad, valuación de inmuebles, cargas fiscales y marco jurídico aplicable a operaciones inmobiliarias.
  3. Plan de negocios y financiamiento:  Documentar el análisis de la información, la viabilidad y factibilidad del proyecto inmobiliario. Desarrollar la propuesta, su enfoque, su objetivo, analizando diversos factores como: el marketing y benchmarking, riesgos, contingencias y oportunidades, fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas, los recursos a emplear (financieros, jurídicos, legales, humanos, tecnológicos, etc.), alcances, costos y utilidades. Identificar las fuentes de financiamiento para el desarrollo del proyecto inmobiliario, recursos propios del desarrollador, aportes de capital de inversionistas, créditos puente y créditos directos, buró de crédito, tasas de interés, garantías, etc.
  4. Compra o aseguramiento de la propiedad: La compra o aseguramiento de la propiedad resulta trascendental y se puede efectuar después del estudio de factibilidad. Asegure el avalúo de la propiedad, que se encuentre libre de gravamen, el financiamiento, la escrituración y la gestión de trámites.
  5. Diseño, planeación y organización del desarrollo: Abarca el diseño arquitectónico, ingenierías, consultores, contratistas, servicios legales y contables, estudios, presupuestos, programas, manuales, políticas y procedimientos; así como la planeación de obra, procesos constructivos y adquisición de recursos.
  6. Estudios y permisos: Realizar y gestionar los estudios, permisos y documentación que requieran las autoridades gubernamentales para la realización del desarrollo inmobiliario.

Por: CNK consultores


Entreplanosnoviembre 13, 2018
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Debido a las nuevas figuras que aparecen dentro del sector de la construcción, el arquitecto perdería un espacio vital ya que otros protagonistas asumirían la responsabilidad única del proyecto y se convertirían en socios del cliente, sus ojos, oídos y voz. A ellos enfocaremos la atención a continuación, a partir del reconocimiento del rol de Gerente de Proyecto y Gerente de Construcciones.
El rol profesional de “Gerente de Proyecto” (GP) conforma una persona o entidad experta en la conducción, programación, coordinación y control de gestión de los diversos agentes que participan en un proyecto, con el objeto de hacer cumplir las metas del mismo y minimizar los riesgos de su incumplimiento, representando o interactuando con el comitente y acentuando su acción sobre los puntos estratégicos y tácticos.
Dicho rol puede ser ejercido por arquitectos u otros profesionales (developers, project managers, entre otros) con formación específica que pueden llegar a conducir el proyecto por encima de los proyectistas, directores de obra, especialistas, consultores y asesores.
El GP es el nuevo rol al cual los comitentes adjudican la responsabilidad de conducir los grandes proyectos, debiendo ajustar sus actividades al “Código de Ética”
Es conveniente que la figura cuente con formación propia del “Management”, realizando cursos los cuales se imparten, desde hace algunos años, en el país y en el extranjero, constituyendo carreras de grado, maestrías o postgrados, a los fines de brindar servicios desde el inicio del proyecto, abarcando desde estudios preliminares hasta servicios post-construcción. Las condiciones que caracterizan a ésta figura para desarrollar un emprendimiento abarcan liderazgo, relaciones humanas, comunicaciones, calidad, tiempos, costos, contrataciones, selección y conducción de personas, profesionales y empresas.
Sus responsabilidades, además de las que puedan figurar en su contrato, son:

1) Concepción del proyecto.
2) Conducción unificada.
3) Gestión.
4) Limitación de responsabilidades.
5) Responsabilidades compartidas.

Gerencia de Construcciones

Se trata de un conjunto de servicios provistos para colaborar con el cliente y el arquitecto en la gestión de un proyecto, desde las primeras etapas del mismo hasta la finalización de la obra. En realidad, los servicios de una óptima Gerencia de Construcciones (GC) ya son brindados, en buena medida, por parte del arquitecto dentro de sus servicios de proyecto y dirección de obra. Un servicio de GC puede ser prestado por:

1) Una persona u organización independientes del Director de proyecto y/o de Obra.
2) Un Gerente de proyecto.
3) Un Director de proyecto y/o de Obra, como servicios adicionales a su encargo básico.
4) Una Empresa Constructora.

Las responsabilidades profesionales del Gerente de Construcciones abarcan encuadrar los costos de la obra dentro del presupuesto asignado, el seguimiento y control de los plazos contractuales y restantes obligaciones que le imponga su contrato; no emitir órdenes de servicio las cuales deben cursarse por parte del Director de obra; mostrar conformidad en las liquidaciones de los contratistas por el GC antes de que el Director de obra emita los certificados correspondientes; en caso de desacuerdos sobre los aspectos técnicos, las opiniones y decisiones del Director de proyecto y/o de Obra y/o del Representante técnico prevalecerán sobre las del GC. El Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU) considera que los métodos para retribuir los servicios profesionales de ambas figuras (GP y GC), cuando el rol es ejercido por un arquitecto, pueden ser mediante un porcentaje del costo de obra o proyecto, un honorario por tiempo empleado o un monto fijo.



Auspician Entreplanos




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