Alejandranoviembre 1, 2021
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El diseño para la Escuela de Frederiksbjerg, en Aarhus, Dinamarca, lleva la firma del Estudio Henning Larsen Arquitectos en colaboración con GPP Architects. El fluido diseño espacial de este centro de aprendizajes anima a los niños a moverse y jugar. La envolvente permite a los alumnos correr por sus pasillos y escalar sus paredes.

La Escuela se sitúa en el barrio de Frederiksbjerg, en la zona sur del centro de Aarhus, Dinamarca. El barrio donde se inserta el proyecto se define mediante una construcción homogénea de bloques de ladrillo de entre 4 y 6 pisos promedio de altura. En torno a la Escuela se localizan diversas instituciones públicas e instalaciones destinadas a múltiples actividades, como una piscina cubierta, un mercado abierto y un área de juegos.

Desde la apertura de la Escuela Frederiksbjerg su particular diseño y propuesta espacial ha atraído gran atención en todo Dinamarca y el extranjero. La nueva Escuela es reconocida así por su innovador enfoque para aprender a través del movimiento, conjuntamente con su fuerte apego a la comunidad local. Ambos conceptos permanecen fundamentados gracias a su arquitectura, más un original enfoque en el tratamiento del ingreso de luz natural, el cual nutre los distintos espacios de aprendizaje. Para evitar un exceso de calor y de luminosidad se han instalado, discretamente, distintas soluciones de protección solar en las ventanas.

 

Materialidad de la propuesta

 

Los elementos y componentes constructivos empleados para la materialización del diseño logran una efectiva sostenibilidad y aspectos saludables, integrando terrazas exteriores a los espacios de enseñanza. Por lo demás, la Escuela Frederiksbjerg se organiza en torno a un atrio central donde se interconectan diferentes piezas del proyecto, a saber, las salas de prácticas, laboratorios y cocinas de enseñanza. Al desplazarse por el edificio desde la entrada principal, se parte desde el citado atrio, abierto y amplio. Luego, se atraviesan diversas áreas de menor tamaño y uso compartido, arribando a las aulas más pequeñas y las salas destinadas a grupos en los claustros. Esta estructura se repite de idéntica manera en las tres plantas del conjunto. El centro de día, las aulas para los más pequeños y la zona de administración, fueron dispuestas en la planta baja y el primer piso; al tiempo que los estudiantes de nivel primario ocupan la segunda planta, y los mayores se ubican en el tercer piso.

Las aulas se encuentran preparadas para albergar diferentes fases del aprendizaje. Una escalera sirve de graderío, mientras un proyector transforma la zona en la cual va a tener lugar una presentación. Las sillas y mesas pueden moverse libremente, habilitando a los estudiantes a estudiar en grupos o de manera separada. Los alféizares de las ventanas están hechos para acoger un estudio silencioso o para descansar. Desde allí los estudiantes pueden observar desde las alturas la escuela y la ciudad del entorno.

El acceso principal a la nueva Escuela se sitúa en la esquina de dos calles históricas, a partir de una solución en voladizo, de doble altura, sostenida por pilares de hormigón que conectan con los pilares del atrio. Hacia el sur, a lo largo del bulevar, se proyectó una gran escalera empleada con frecuencia como zona de reunión y asiento, responsable al mismo tiempo de conectar a la Escuela con su entorno inmediato. Fuera de las horas de colegio, las aulas, los campos de deporte y el polideportivo permanecen abiertos para el uso por parte del público y las asociaciones deportivas locales.

Dentro del edificio, los colores y los materiales sirven para orientar y organizar la escuela. Dos aulas envueltas en placas acústicas rojas y naranjas quedan prácticamente flotando sobre el atrio y tres pinturas murales envuelven otros espacios de encuentro cercanos a este núcleo de comunicación.

 



Auspician Entreplanos




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