Alejandranoviembre 24, 2021
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En la práctica de la profesión, el término “asesor” es utilizado indistintamente para designar al profesional o experto quien provee dos servicios profesionales que representan propósitos y alcances diferentes, en un caso, el uso es correcto, y en el otro, es impreciso.

El uso correcto del término “Asesor” se brinda cuando se lo aplica a un especialista calificado, convocado por un comitente para brindar asesoramiento en base a sus conocimientos en una materia específica, en nuestro caso, convocado por el titular de un encargo que implica ejercicio profesional. En forma imprecisa, se suele designar asesor al especialista calificado quien, además de brindar asesoramiento, realiza tareas propias de su especialidad, como por ejemplo, ejecutar documentaciones o inspecciones, tareas que adquieren mayor relevancia y responsabilidad respecto de las de brindar asesoramiento, sin por ello restar jerarquía a estas últimas.

El presente texto del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU), asigna la denominación de “Especialista” a quienes, indistintamente, brindan ambos servicios profesionales y define el rol como: “El profesional o técnico que colabora con el Director de proyecto o el Director de obra brindando asesoramiento y/o ejecutando trabajos o gestiones en base a sus conocimientos específicos”. A los efectos de su tratamiento, es posible diferenciar tres principales tipos de asesoramientos, a los cuales se le asignan denominaciones convencionales en relación con el objeto propuesto:

Los asesoramientos denominados “programáticos”.
Los asesoramientos “técnico-profesionales”.
Los asesoramientos que brindan empresas o firmas comerciales.

Las implementaciones, características y condicionamientos de estos tipos de asesoramientos descriptos, difieren substancialmente, y se tratan en los apartados detallados a continuación.

Asesoramientos programáticos

Profesionales y comitentes recurren a estos asesoramientos cuando las funciones, uso o destino de un edificio son muy específicos, reúnen características complejas o poco habituales y consideran conveniente complementar y/o actualizar sus conocimientos y experiencia sobre el tema, como en el caso de los edificios para la industria, aeroestaciones, complejos turísticos u hospitales. Puede darse el caso de un comitente que en los primeros tramos de su gestión, necesita asesoramiento para definir los requerimientos generales del proyecto, su localización y/o el programa de necesidades.

En esos casos, es posible que posteriormente el asesoramiento se extienda al arquitecto y al proyecto, resultando usual que los honorarios del asesor permanezcan a cargo del comitente. Dichos asesoramientos pueden incluir, entre otros, las siguientes tareas:

• Precisar las reales necesidades del proyecto y adoptar previsiones para la construcción en etapas y/o futuras ampliaciones. Esta información es decisiva para la localización del proyecto, la elección del terreno, siendo de importancia para la adopción del partido.
• Redactar el programa de necesidades del edificio.
• Asesorar al Director de proyecto acerca de la organización funcional del edificio, requerimientos constructivos e instalaciones especiales.
• Asesorar al Director de proyecto respecto a equipamientos especiales, requerimientos de espacio y especificaciones.
• Evaluar los croquis preliminares y anteproyecto para verificar que las recomendaciones y directivas fueron correctamente interpretadas.
• Proporcionar al Director de proyecto información relacionada con la especialidad, a los efectos de preparar las estimaciones de costos y presupuestos respectivos.
• Evaluar los planos y especificaciones de la documentación de proyecto en relación con la especialidad.
• Proponer firmas comerciales responsables de cotizar los suministros relacionados con la especialidad; evaluar las propuestas y aconsejar adjudicaciones.
• Fijar lineamientos generales para la operación del edificio y la redacción de programas de mantenimiento.

Puede suceder, aunque no es habitual, que el encargo de un proyecto de características poco comunes llegue al arquitecto sin un definido programa de necesidades, o que el arquitecto no reúna todos los conocimientos y/o experiencia necesarios. En estos casos, se le recomienda, además de estudiar o profundizar el tema, acudir al asesoramiento de especialistas. Según los casos, el arquitecto podrá aconsejar a su comitente la conveniencia de contratar dicho asesoramiento, inclusive sugerir la designación del asesor, destacando las ventajas atribuibles al proyecto. Alternativamente, el arquitecto preferirá elegir y contratar directamente al asesor y hacerse cargo de sus honorarios, previsión a considerar en oportunidad de acordar los propios.

Asesoramientos técnico-profesionales

Durante la ejecución de un proyecto, resulta frecuente que el arquitecto requiera el asesoramiento técnico de un especialista sobre aspectos puntuales de su proyecto. Habitualmente, esos asesoramientos se concretan mediante consultas o estudios, definidas de la siguiente forma:

Consultas: Parecer o dictamen brindado acerca de un asunto de acuerdo con los conocimientos generales del profesional.
Estudios: Dictamen sobre una materia previa profundización del tema. El mismo arancel ejemplifica distintos tipos de estudio al mencionar: Estudios técnicos, estudios económicos financieros, estudios técnicos legales, etc.

El artículo 60 del Arancel Profesional incluye las consultas con otros especialistas entre los gastos especiales, los cuales en ciertas oportunidades, origina el ejercicio profesional y agrega “que no están comprendidas en los honorarios de proyecto y dirección y deberán ser abonados por el comitente”. Los honorarios por consultas y estudios técnicos figuran en los artículos 87 y 88 del Arancel Profesional.

Asesoramientos por empresas o firmas comerciales

En ciertos casos, puede resultar conveniente -e inclusive necesario-, que el Director de proyecto recurra al asesoramiento técnico de empresas o firmas comerciales. El proceder es inobjetable cuando comitente y arquitecto acuerdan la ejecución de determinados rubros de la obra, o la provisión de ciertos materiales o líneas de equipamiento, los cuales se encontrarán a cargo de empresas que por tecnología, diseño o cualquier otro motivo, fueran previamente seleccionadas, como por ejemplo, en los casos de: Sistemas de premoldeados para grandes luces, ascensores con prestaciones especiales, escaleras mecánicas, instalaciones para edificios inteligentes, equipamiento médico para hospitales, particiones y equipamientos modulares, líneas de muebles para oficinas, hoteles y similares y cerramientos especiales, entre muchos otros.



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