Alejandranoviembre 30, 2020
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En la Fundación Mundo Müller se puso en marcha una iniciativa que parte del reciclado de plásticos para crear y vender mobiliario urbano. Esta es una fábrica social de madera plástica que se encarga de reciclar plástico para convertirlo en materia primera de muebles. Este proyecto y todos sus procedimientos se dan en la sede de trabajo de la Fundación que lidera el Padre Mariano Oberlin. Allí montaron una nueva fábrica de madera plástica que es toda una novedad para la industria cordobesa.

Entre todos

Este proyecto se inició con el acompañamiento de la Municipalidad de Córdoba y las empresas Zeven For Earth e Industrias Elypson. En la sede de la organización social ya está en funcionamiento todo un sistema compuesto de tres máquinas que permite nreciclar todo tipo de plástico y convertirlo en listones que ofrecen la misma ductilidad y robustez que la madera. La idea de utilizar botellas y residuos plásticos tiene como objetivo prolongar su vida útil y reducir el impacto ambiental que provocan estos desechos, que suelen terminar en el basural de Piedras Blancas, y producen un alto grado de contaminación. Ya que, de acuerdo con la Fundación Aquae, una botella de plástico tarda mil años en degradarse si es enterrada. Con esa materia prima reciclada fabrican mobiliario urbano que será adquirido por la municipalidad y otros productos que pondrán a la venta al público en general.

Triple impacto

De este modo, se pone en marcha una nueva iniciativa de economía social que ofrece múltiples beneficios, entre ellos, el de brindarles un empleo a personas en proceso de rehabilitación. La importancia de esta iniciativa radica en que combina tres factores claves para cualquier emprendimiento sustentable. Ofrece un tratamiento ecológico que tiene como objetivo reciclar y reducir los residuos, como también un tratamiento social que ofrece puestos laborales a personas en situación de vulnerabilidad. Ya que la empresa trabaja con personas en procesos de rehabilitación, cuya condición les impide entrar en el mercado laboral regular. Además, aporta a la economía local, en vistas a producir mobiliario para la provincia. El proceso no es solo ambiental, sino también social, ya que no solo implica una inserción laboral para estos jóvenes, sino también la posibilidad de divisar un futuro emprendedor, con oportunidades y crecimiento.

 

Máquinas innovadoras

“Mundo Miller”, como fue bautizado el proyecto, surgió con el objetivo de transformar la vida de las personas y aportar un granito de arena a una problemática que nos preocupa a nivel mundial. Es la problemática del calentamiento global y los altos porcentajes de residuos reciclables que tardan miles de años en desintegrarse. Uno de los factores clave para el avance de esta industria fue el convenio con la Municipalidad e Industrias Elypson, que facilitaron la adquisición de un extrusor de plástico, equipamiento central para el desarrollo del procedimiento. Además, se dispuso también un molino a través del cual se procesa el plástico triturado y mediante el cual se obtiene la madera plástica. Actualmente se encuentran ultimando detalles para poder largar la producción continua. De a poco, armaron un taller techado que cuenta con una casilla donde los empleados cumplen turnos para cuidar el espacio y la maquinaria.

Producto innovador

El producto final de todo el procedimiento son barras de madera plástica con la que se pueden construir diferentes objetos. Una vez que la madera está lista, se procede a construir, ultimando los detalles y terminaciones al igual que en una carpintería de madera natural. Con esta materia prima ya construyeron macetas, bancos para plazas, muebles de todo tipo y mucho más. La madera plástica “no se astilla ni se quiebra y tiene gran resistencia a la humedad”, según detallaron sus productores, “el material reciclado servirá para fabricar bancos de plaza, maceteros, palos de escoba para el COyS, decks para pisos y vigas, entre otros elementos”.

El objetivo a largo plazo es alcanzar un nivel de producción industrial en el que existan compradores. En este sentido, el aporte de los ciudadanos comunes también es clave. Ya que las cantidades de plástico que se utilizarán son altísimas y precisan del apoyo de toda la comunidad.

¡Vamos por más!

Por: Bianca Ruggia | www.serargentino.com



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