Entreplanosoctubre 3, 2018
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A nadie le interesaba construir viviendas sustentables, ni tampoco consumir menos energía. Sin embargo, esta realidad ya empezó a cambiar. “Los desarrolladores inmobiliarios, respecto a la factura de luz, están mirando para otro lado. Durante 10 años la luz fue gratis, entonces preocuparse por conservar el consumo de energía eléctrica no tenía ningún sentido. Pero ahora, cuando el bolsillo se impone, los desarrolladores mucho más temprano que tarde, van a tener que poner muy seriamente este tema en su agenda. Esta realidad tarifaria cambió fenomenalmente, a tal punto que la política de tarifas del Gobierno está golpeando la macroeconomía del país. Como presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU) soy consciente que a los desarrolladores no les preocupaba el tema de la factura de luz ni de gas, pero de a poco será algo que el mercado les va a imponer para que tengan que tener en cuenta en sus emprendimientos y proyectos inmobiliarios; les guste o no”, aseguraba Damián Tabakman, titular de la entidad en el marco de la última edición de Expo Real Estate. Y agregaba: “Cuando por un monoambiente la gente tenga que pagar cuatro o cinco mil pesos de luz o de gas, y decida no comprarlo, los desarrolladores empezarán a preocuparse por esto, y la eficiencia energética de los inmuebles empezará a ser una variable acuciante”.

Los aumentos de luz y de gas, lejos de convertirse en un problema para los desarrolladores, deberían verse como una enorme oportunidad. En el workshop organizado por la Asociación Nacional de Industrias de Materiales Aislantes (ANDIMA), sobre “Eficiencia energética. La oportunidad de un negocio sustentable”, Gerardo Wadel, Asesor de ANDIMA y consultor internacional y especialista en Sustentabilidad y Eficiencia Energética, contó el camino que recorrió España y que llevó a que hoy los edificios estén certificados según su consumo eléctrico. “Los edificios tienen una clasificación que van de la A a la G. En el segmento A, que son los edificios con muy alto nivel de eficiencia y con un consumo de energía inferior al 55% de la media, están casi todos los desarrolladores de viviendas importantes. Hace 10 años esto parecía imposible, pero hoy no existe plantear que la vivienda que se ofrecerá en el mercado es menor a una A o a una B. No es competitivo ofrecer un edificio menor a B en España”, explica Wadel.

Edificios con certificación energética en Argentina, ¿es posible?

Como bien afirmó Wadel, hace 10 años nadie pensaba en la eficiencia energética en España. Hoy los desarrolladores no piensan en hacer algo que no sea de categoría A o B simplemente porque no los venderían. Lo que explicó este cambio fue, nada más y nada menos, el costo de la energía. Wadel afirma que “la energía cada vez es y será más cara. En España la energía eléctrica crece a un ritmo del 15% anual cuando el Índice de Precios al Consumidor es de entre un 1% y un 1,5% anual. Es decir que el precio de la energía crece 10 veces por encima del conjunto de precios”. Hoy Argentina está precisamente en este momento de subas de las tarifas.

El impulso de las nuevas generaciones

Para las nuevas generaciones, además del impacto en el bolsillo, hay un valor que es cada vez más importante: el de la sustentabilidad. Y es precisamente la eficiencia energética la que les va a permitir tener mejores condiciones en sus viviendas y pagar menos en sus facturas. “Es la demanda la que empujará a los desarrolladores a pensar en construir más eficientemente”, concuerdan Tabakman y Wadel.

Por su parte, Federico García Zúñiga, consultor técnico de ANDIMA, argumenta que los edificios consumen un tercio del total de la energía del país. “Dentro de una vivienda –explica con más detalles- un cuarto de su energía se la llevan los artefactos del hogar, otro 25% el agua caliente sanitaria; pero la mitad de la energía que consume una vivienda tiene que ver con la climatización y la refrigeración. Podemos ahorrar más donde más gastamos. Y en este punto la aislación térmica eficiente es clave y es donde se debe trabajar desde el sector de la construcción. La aislación térmica se puede aplicar en todo tipo de construcciones y es donde podemos hacer la gran diferencia en cuanto al ahorro energético y la mejora de las condiciones de las viviendas”.

El negocio de la edificación: una nueva economía

Con la mirada puesta en un menor consumo energético y con las nuevas generaciones que demandarán edificios más eficientes se puede generar un nuevo negocio, hoy casi totalmente inexplorado en Argentina. Se trata de una economía generada a partir de la aislación térmica y la eficiencia energética de los edificios tanto nuevos como los ya construidos, a partir de su rehabilitación y abrigo. Gerardo Wadel comparte: “Cuando en España se comenzó a tomar en serio el tema de la aislación térmica y la eficiencia energética se fue creando una industria nueva. Hoy hay empresas dedicadas a la producción y desarrollo de nuevos materiales y sistemas constructivos, se creó un sistema de financiación, con ayudas bancarias públicas y privadas, con créditos blandos, que financian construcciones con certificación A y obras para la rehabilitación de edificios. También se crearon más cosas ligadas a esta economía: empresas de software y de expertos, nuevos perfiles de compañías y de técnicos, instaladores con una capacitación y matrícula específica para abrigar edificios, o de energía renovable, o de rehabilitación, con conceptos técnicos que no eran comunes en España. Todo fue apareciendo y se fueron creando nuevos trabajos, servicios, productos y sistemas de gestión que antes no existían. No sólo se cuida el medio ambiente, sino que también se crea una economía nueva”.

Lo desarrollos inmobiliarios son procesos de vida largos. Federico García Zúñiga asegura que “si no empezamos ahora a tomar en cuenta estos cambios, cuando llegue la demanda de edificaciones eficientes y sustentables no las tendremos. Los costos que implica implica incluir aislación térmica en una vivienda son mínimos –un 1,5% del costo total de la obra- y la aislación térmica es una muy buena inversión porque significa empezar a considerar que nuestras casas sean más conservadoras de la energía”.

En este mismo camino, el arquitecto Gervasio Ruiz de Gopegui, Gerente de Administración de Desarrollos Urbanísticos del Banco Hipotecario, agrega que “la necesidad está viniendo por parte de la demanda” y cuenta una experiencia personal: “Hace un par de años quisimos hacer un edificio sustentable y nos salía un poco más del 1,5%. Estaba en torno al 5% más. Y lo que descubrimos es que el mercado todavía no te lo pagaba por dos motivos. Por un lado, porque la energía todavía era gratis y, por otro lado, porque los compradores eran inversores. Este es un tema no menor. El que compra departamentos no siempre es el usuario. Cuando el que compra es un inversor, la realidad es que prefiere ahorrarse ese 1,5% o ese 5%. Pero ahora que el mercado está cambiando y que los compradores son los usuarios, creo que la misma demanda lo pedirá. Uno, por el bolsillo, y otro por lo cultura. Los más jóvenes ya tienen asumido que hay que cuidar el planeta. Entonces por este lado los desarrolladores vamos a tener que adaptarnos y aprender”.

Normativas que no se cumplen

Los desarrolladores no sólo deben pensar en edificios sustentables porque el mercado se los demandará o por la nueva industria que esto generaría. Hay un tercer factor, clave, que también debe ser tenido en cuenta, que es el normativo. Hoy hay normativas en la Provincia y la Ciudad de Buenos Aires, en Rosario, en Neuquén, y en otras provincias y municipios, sobre el consumo eléctrico de los edificios que no se están cumpliendo. La ingeniera Camila Scarinci, Directora de Eficiencia Energética en Edificaciones y Sector Público de la Subsecretaría de Ahorro y Eficiencia Energética en el Ministerio de Energía y Minería de la Nación, dejó en claro que están en camino de hacerlas cumplir y de ir un paso más allá. “Lo que vimos en materia residencial, que para llegar a las metas que se puso el Ministerio, que es reducir en un 10% la intensidad energética al 2030, primero hay que generar normativa. Lo que hicimos fue trabajar en una norma de etiquetado de eficiencia energética en viviendas a través de IRAM. Se actualizó una norma que ya estaba vigente, que es la 11.900, que mide el requerimiento energético de la vivienda en cuanto a su climatización (calefacción y refrigeración), agua caliente sanitaria, iluminación y el aporte de energía renovable. Por ahora es una norma, pero no pasa nada sólo con esto, por eso estamos en camino de crear un marco regulatorio y crear incentivos fiscales, también pensando en el bolsillo de los usuarios. La quita de subsidios a la energía va a ser que se genere el mercado para aplicar esta normativa”, asegura Scarinci.

Por último, Wadel compartió seis conclusiones para que la Argentina pueda dar un paso adelante en cuanto a la eficiencia energética de sus edificios.

1. La experiencia de otros países puede ayudar: no se trata de extrapolar lo realizado en otros sitios sino de aprender de sus aciertos y errores.

2. El impulso se debe realizar en múltiples frentes: la iniciativa de la administración pública no es suficiente. Se necesita de la participación de todos los actores sin esperar a que otro dé el paso: administración pública, planes de estudio y de todos los perfiles.

3. Las mejoras son ambientales, económicas y sociales: aislar térmicamente edificios implica ahorrar energía y su contaminación asociada. Pero también una mejora económica y un aumento de la calidad de vida. También menos riesgo país, porque somos menos dependientes o de la importación de energía o de la generación de ella. También son sociales, porque implica no tener frío y menos enfermedades.

4. La eficiencia energética es un camino de mejoras sucesivas: es bueno comenzar con metas alcanzables y plantearse, poco a poco, el nivel óptimo. Siempre se habla de lo mismo, lo que cambia son los requisitos. Pensar en el mediano y largo plazo.

5. Se necesita formación, pero también motivación: la capacitación de todos los actores, desarrolladores, técnicos, usuarios, es imprescindible. Así como su identificación y compromiso con la acción. Hay que sentir que es un progreso y una posibilidad para hacer ese camino contra el cambio climático.

6. El proceso de mejora llega para quedarse: la puesta en marcha de acciones de eficiencia energética redunda en beneficios inmediatos. Una vez asumido esto, el proceso es irreversible.


Entreplanosoctubre 2, 2018
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Con esta encuesta el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU) obtendrá información importante para elaborar el índice de precios CPAU, que servirá de referencia como evolución del costo de la canasta de consumo de un profesional en arquitectura, considerando tanto sus gastos personales como los relacionados a su actividad profesional.

¿Te interesa contar con un índice que permita la actualización de tus honorarios? ¿Cuáles son los costos de vida y profesionales de un arquitecto en la CABA? ¿Te importa contar con un régimen tributario específico para arquitectos?

El primer paso en este proceso es establecer cuáles son los costos reales en la vida, doméstica y profesional, de un arquitecto de la Ciudad de Buenos Aires. Contar con una canasta específica del consumo promedio de un profesional, y medir su valuación en el tiempo, permitirá contar con una referencia más precisa que si se utilizara cualquier otro índice de precios, que por sus características de construcción, distribución geográfica, etc, no resultaría tan exacto.

Actualmente para el cálculo de los topes del arancel (sugerido) del CPAU se toma el Índice del Costo de la Construcción (ICC), que publica INDEC, una vez establecido el tope se actualiza tomando el Índice del Consumidor (IPC), también publicado por el INDEC, valores que no reflejan el costo de vida de un profesional de la arquitectura.

En este contexto el Consejo cree necesario establecer otras pautas de ponderación y actualización de nuestro honorario, para ello están elaborando una encuesta, dirigida a los matriculados, con el fin de detectar y visibilizar desde los hábitos y patrones de consumo hasta los costos operativos, carga impositiva y demás variables, que permitan conformar una muestra representativa de la canasta de los costos de vida y profesional en la Ciudad de Buenos Aires.

El CPAU divulgará mensualmente la evolución de la valuación de la Canasta del Profesional en Arquitectura (CPA). La CPA evalúa la evolución del costo de una canasta de consumo representativa para un grupo familiar de un profesional en arquitectura, residente en la Ciudad de Buenos Aires.

Para la confección de la CPA se relevan precios que incluirán entre otros: obra social, colegio, turismo, transporte, combustible, alquileres, servicios, electrónica, etc. Sin dudas todos estos datos volcados a esta encuesta serán el gran aporte de los matriculados a esta construcción colectiva.

Una vez constituida esta canasta representativa del consumo y los costos de un profesional de la arquitectura (CPA), proponemos la construcción de un índice de actualización de los honorarios profesionales que permita medir su evolución en el tiempo. El mismo se calculará y comunicará con frecuencia mensual.

Se utilizará para el cálculo un índice cuya construcción permita la comparación con el período base, así como también variaciones entre los diferentes períodos (mensuales, trimestrales, anuales, etc.). El objetivo final es poder contar desde el CPAU con un índice, con toda la rigurosidad metodológica necesaria, para poder ser utilizado por los profesionales de la arquitectura al momento de necesitar una referencia válida en la negociación de sus honorarios profesionales, en un contexto inflacionario.

En una segunda instancia, la obtención de este índice, podría actuar como índice paritario de referencia para los empleados en organismos públicos y empresas o estudios privados. La metodología de construcción de nuestro índice contemplará las condiciones necesarias para que el mismo cuente con las características básicas que debe reflejar todo índice de este tipo: independencia profesional, objetividad, precisión, confiabilidad, coherencia, comparabilidad, claridad, transparencia, y relevancia.

Una vez establecida la canasta básica y el índice de actualización de honorarios profesionales estaremos en condiciones de reflexionar y diseñar una propuesta de un régimen tributario específico para los profesionales de la arquitectura.

Un nuevo régimen que, en línea con la canasta representativa del consumo y los costos de un arquitecto en la Ciudad de Buenos Aires, permita introducir nuevas variables de regulación para la práctica profesional que hoy no son contempladas, sirvan como ejemplo: definir e incluir que costos de vida impactan sobre la práctica profesional, amortizar equipamiento e infraestructura, ponderar viáticos y movilidad, establecer un porcentaje de gastos de representación en proporción con el nivel de facturación, poder deducir gastos de actualización profesional, entre otros.

La idea del Consejo sería proponer un marco tributario que en lugar de penalizar promueva el cumplimiento de las obligaciones impositivas, es decir que cumpla con una doble finalidad.

Un caso concreto podría ser la promoción de la compra de software legal, situación conflictiva si las hay en nuestra matrícula, a cambio de una deducción en el pago del impuesto a las ganancias, sirva este caso como un ejemplo de este abordaje que estamos imaginando.

El objetivo es producir nuevas herramientas que garanticen y promuevan un ejercicio profesional más justo, transparente y equitativo, para ello el Consejo entiende que la participación y el compromiso de todos los matriculados será clave para poder concretarlo.

El CPAU propone responder esta encuesta para poder iniciar el diseño de estas nuevas herramientas en www.encuestacpau.org


Entreplanosmarzo 12, 2018
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El Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) es el ejemplo de una obra de vanguardia que coexiste en armonía con el medio ambiente. Se trata de un proyecto que inspirará a una nueva generación de aeropuertos sustentables con las más avanzadas tecnologías.

Hay 12 razones importantes por las cuales el nuevo aeropuerto es una obra verde y sustentable.

1. Será el primer aeropuerto fuera de Europa con una huella neutral de carbono. La tecnología ambiental del NAIM permitirá que los contaminantes emitidos por su funcionamiento se compensen con los contaminantes evitados.

2. Tiene un diseño vanguardista. El diseño en “X” del Edificio Terminal obedece a un modelo de máxima eficiencia estructural. Esto le permitirá tener la flexibilidad de evolucionar junto con las necesidades de los usuarios y del desarrollo tecnológico, asegurando su adaptación al entorno natural.

3. Utilizará energías limpias para su funcionamiento. El revestimiento de la estructura del Edificio Terminal tendrá fotoceldas integradas con lo que el NAIM podrá captar luz solar y utilizarla para generar energía eléctrica. Asimismo, parte de la electricidad será obtenida de los rellenos sanitarios del oriente del valle de México.

4. Consumirá menos energía eléctrica. Por su diseño vanguardista, el Edificio Terminal podrá aprovechar la luz natural al máximo. De igual forma, se podrá aprovechar el aire fresco para ventilar el aeropuerto, con lo que se reducirá la necesidad de sistemas de calentamiento o enfriamiento. Se construirá un parque fotovoltaico de 40 MW en el polígono para abastecer de energía al aeropuerto. Con estas medidas, se ahorrará hasta 40% de la energía.

5. Hará una gestión eficiente de agua. El nuevo aeropuerto reducirá hasta en 70% el consumo de agua comparado con los promedios internacionales y tratará 100% del agua utilizada.

6. Tendrá sistemas de aprovechamiento de agua de lluvia. El agua de lluvia será recolectada a través de las 21 columnas que darán forma al Edificio Terminal. Esta agua será utilizada para los servicios del nuevo aeropuerto.

7. Se convertirá en la primera terminal aérea en el mundo en obtener LEED platino. Es la máxima distinción que otorga el Consejo de la Construcción Verde de Estados Unidos a edificaciones con criterios de construcción sostenible. Además, se buscará obtener el nivel oro en los otros edificios como son la Torre de Control, el Centro Intermodal de Transporte Terrestre y el Centro de Control de Área.

8. El NAIM se financia con bonos verdes. Esto significa que se han obtenido recursos para financiar obras que cumplen con estándares elevados de protección al medio ambiente.

9. Contribuye a la restauración ecológica. El proyecto permitirá rescatar una zona ambientalmente degradada a través de acciones como la reforestación de 500 hectáreas, un programa integral de rescate de flora y fauna, además de la implementación de proyectos hidráulicos en las inmediaciones del NAIM.

10. Preserva la flora. A la fecha, se han rescatado más de 27,000 individuos de flora de siete especies. De igual forma, se instaló un vivero de 5,000 metros cuadrados para el resguardo y mantenimiento de las plantas rescatadas.

11. Cuida la fauna de la zona. Como parte de los trabajos de relocalización y liberación, se han rescatado más de 500 individuos de fauna de 23 variedades como liebre de cola blanca, conejos castellanos, culebras, cincuates y lagartos.

12. Protege la función reguladora de agua. Se implementan obras hidráulicas para regular las aguas procedentes del oriente del valle de México. También se ampliará el sistema de drenaje profundo de la zona y se hará el saneamiento de los nueve ríos de oriente.

Es así como el nuevo aeropuerto se convertirá en una referencia internacional de sustentabilidad. De esta forma, México se posiciona como un líder mundial en el combate al cambio climático al promover la construcción de grandes obras de infraestructura en armonía con el medio ambiente.

*el autor es director general del Nuevo Aeropuerto Internacional de México.

 

Fuente: eleconomista.com.mx


Entreplanosmarzo 27, 2017
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Vivimos en una sociedad cada vez más competitiva, donde las empresas constructoras deben poner sus mejores esfuerzos para motivar y captar a sus clientes para que contraten sus servicios y construyan sus obras. Para lograr dicho objetivo incorporan tecnología, analizan costos, se ocupan de la calidad de las obras e intentan aproximarse lo más posible a aquello demandado por los clientes, enfrentándose a otras empresas competidoras.



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