Entreplanosmayo 20, 2019
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Actualmente se desarrollan valiosas ideas y conceptos en relación con la denominada arquitectura “sostenible”, “verde” y “amigable con el medio ambiente”. Dicha terminología ha sido monopolizada por parte del discurso de muchos profesionales de la construcción, corriéndose el peligroso riesgo de que los mismos no sean valorados en su verdadera magnitud. Nuestra industria de la construcción, al ser responsable de un consumo energético desmedido, es una de las más estigmatizadas, provocando que la bandera verde sea enarbolada con fruición por parte de una gran cantidad de actores, tanto empresarios como profesionales. Evidentemente, las problemáticas planteadas por el medio ambiente no pertenecen al nuevo siglo. Cierto es que se ha revertido la visión de los actores sociales en cuanto a la importancia que reviste el tema, dadas las contundentes pruebas que, bajo la forma de desastres naturales, el ambiente nos brinda.

Iniciativas en relación con la minimización de la denominada “huella ecológica”, gracias a la optimización energética de los procesos constructivos, son bienvenidas y explicitadas como importantes aportes para la arquitectura. Aunque cierto es que muchos de los mencionados aportes conforman el primer paso dado a efectos de provocar un cambio de mentalidad a la hora de diseñar. La transfiguración de la técnica, dentro de la cual la industrialización adquiere un papel fundamental, resulta inminente. Pero por eso mismo, las problemáticas ambientales deben ser cabalmente estudiadas, lejos de las modas y los discursos “políticamente correctos” desde el punto de vista del marketing más ortodoxo, pero vacíos de aplicabilidad en relación con nuestros contextos económicos, legales, técnicos y sociales.

Las iniciativas proyectadas no deben agotarse únicamente respecto de la labor de los profesionales de la construcción, ni de las empresas fabricantes de insumos, sino que deben trascender hacia los consumidores finales. Son ellos, como parte de la sociedad, quienes verdaderamente pueden determinar el éxito de los emprendimientos, y así también, la prosperidad de una arquitectura sostenible. No podemos, ni debemos, hacer del marketing ambiental una moda pasajera, sin conllevar un positivo beneficio para toda la posteridad.

Todos los actores de la llamada “cadena de valor” deben mostrarse cabalmente comprometidos en la producción de materias primas, transformación, logística, comercialización, disposición final y recuperación, una vez que la vida útil de la obra haya concluido. Los valores de las conductividades térmicas de cada material se obtendrán según la Norma IRAM 11.601. Los materiales no incluidos dentro de la lista enunciada en dicha norma, deberán ser ensayados en organismos certificados, de acuerdo a las Normas IRAM de métodos de ensayo; la 11.559 (“Determinación de la resistencia térmica y propiedades conexas en régimen estacionario. Método de la placa caliente con guarda”), y la 1.860 (“Método de ensayo de las propiedades de transmisión térmica en régimen estacionario, mediante el aparato de medición del flujo de calor).

Los agentes climáticos (lluvia, radiación, temperatura del aire, etc.), se ven modificados por la envolvente de la obra antes de afectar sus condiciones interiores. Una adecuada aislación térmica de los cerramientos contribuirá al logro de un “microclima capaz de asegurar condiciones de confort” con ventajas económicas en cuanto al consumo de energía necesario para alcanzar óptimas condiciones.

Resulta importante conocer las cualidades de los elementos constructivos empleados como cerramiento, de manera que puedan aprovecharse, mediante una elección racional, para el control climático de los ambientes. Estudiaremos entonces las nociones teóricas necesarias sobre el calor y su propagación y analizaremos un cuadro comparativo de los distintos tipos de muros comúnmente utilizados en la construcción, donde se destaca la mayor o menor facilidad demostrada por parte del calor para atravesarlos en la unidad de tiempo y superficie.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Entreplanosfebrero 16, 2018
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A raíz de los recientes anuncios del gobierno sobre los inminentes aumentos de las tarifas de la luz y el gas planificados para el 2018, surge la gran incógnita sobre si será viable mantener el confort térmico de la vivienda durante los próximos veranos e inviernos. Por eso, resulta importante saber cómo aislar térmicamente una vivienda y cuánto cuesta para lograr un importante ahorro en el consumo de energía.

En el país, ya existen dos alternativas para hacerle frente a esta realidad. Weber, empresa del grupo Saint Gobain, ofrece el sistema EIFS y por otro lado, un mortero termoaislante denominado Weber.therm Climamur.

Este último cuenta con gran capacidad de aislación térmica, y está formulado específicamente para ser aplicado como revoque de pared. Viene listo para usar, permite aislar los muros sin cambiar los sistemas tradicionales de la construcción, simplificando la mano de obra y optimizando los tiempos de ejecución. Este Mortero es el que, como parte de un sistema integral, logra efectividad a la hora de generar aislación térmica en las fachadas. Se trata de un revoque muy liviano, que puede ser aplicado en cualquier tipo de mamposterías, en obras nuevas y existentes, brindando a la construcción un mayor confort y un ahorro energético tanto en verano como en invierno.

Siempre es aconsejable y conveniente hacer una barrera hidrófuga antes de aplicar el producto (como parte de este sistema de aislante térmico) y un revestimiento fino luego del sistema de aislación térmica, para finalmente terminar con algún revestimiento plástico que le de terminación final a la pared.

Muchas construcciones no tienen aislación térmica en sus paredes por las complicaciones que ésta puede generar en la obra. Weber.therm climamur, es un producto listo para usar que permite aislar los muros sin cambiar los sistemas tradicionales (revoque grueso) de construcción, simplificando la mano de obra y optimizando los tiempos de ejecución.

Entre las grandes ventajas cabe destacar que es una solución innovadora que permite ahorrar energía y preservar el medio ambiente; posee gran capacidad de aislación térmica (frío-calor); es de fácil aplicación; proyectable o manual.

Por otra parte, el Sistema de Aislación y Terminación (EIFS por sus siglas en inglés) mejora notablemente la aislación térmica del muro dado que la vivienda queda completamente “envuelta” en EPS (placas de poliestireno expandido) estabilizado y revestido con mortero adhesivo y terminación plástica en capa fina. Puede utilizarse tanto en construcción húmeda como en seco. Otra ventaja de este sistema es que se elimina el “puente térmico” producido por la estructura, que tanto en un sistema como en el otro son de materiales muy conductivos.

Los grandes consumos de energía, traen como consecuencia altos costos económicos y un aumento en las emisiones de CO2 generando consecuencias inevitables en el medioambiente. El aislamiento térmico de una vivienda es primordial para minimizar el consumo energético, mejorar el confort y bienestar para el usuario de la vivienda y evitar patologías (especialmente condensación).

En determinadas plazas como Rosario y Provincia de Buenos Aires, ya existen leyes y reglamentos que exigen niveles mínimos de aislación térmica.



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