Re-conocer los riesgos en obra

Resulta imprescindible prestar especial atención a aquellos trabajadores quienes desarrollan sus tareas en puestos de trabajo claves, debido a que sus errores pueden ser especialmente peligrosos para ellos y sus compañeros. La organización de la seguridad en una obra en construcción dependerá del tamaño de la misma, del sistema aplicado y de la forma inteligente en la cual se organiza el proyecto. Es preciso llevar registros de seguridad y sanidad responsables de facilitar la identificación y resolución de las problemáticas detectadas. Los operarios en obra se encuentran en constante riesgo. Mejorar los estándares de seguridad, salud y las condiciones laborales, depende de la colaboración de personas que trabajan mancomunadamente. Todo trabajador ostenta el deber moral de ejercer el máximo cuidado respecto de su propia seguridad y la de sus colegas. Existen varias maneras de lograr la participación directa de los operarios en el diseño seguro de la obra, como por ejemplo; efectuar reuniones de cinco a diez minutos con los supervisores antes de comenzar una tarea, brindando la oportunidad de considerar específicamente los problemas de seguridad que pueden plantearse y su posible solución. Se trata de una sencilla actividad, capaz de evitar accidentes graves.

La gestión de la seguridad comprende las funciones de planificación, identificación de áreas problemáticas, coordinación, control y dirección de las actividades de seguridad en la obra, todas ellas con el fin de prevenir accidentes y enfermedades. Las condiciones de trabajo seguras y saludables no se dan por casualidad. Es necesario que los empleadores dispongan de una política escrita capaz de establecer las normas responsables de brindar puestos de trabajo sanos y seguros.

Cada supervisor requiere del apoyo directo de la Dirección de Obra, y dentro de su área de competencia, se asegurará de llevar a cabo inspecciones regulares. Las mismas determinarán, fehacientemente, las condiciones de trabajo en cuanto a normas de seguridad; que se haya capacitado adecuadamente a los obreros para el trabajo a realizar; el cumplimiento de las medidas de seguridad en los puestos; la adopción de las mejores soluciones aplicando los recursos y destrezas disponibles; la existencia y empleo del equipo de protección personal necesario.

En aquellos proyectos de construcción con empresas subcontratistas, el contrato deberá establecer las responsabilidades, deberes y medidas de seguridad demandadas a la fuerza de trabajo. Dichas medidas podrán incluir el suministro y uso de determinados equipos de seguridad, métodos para la ejecución de tareas específicas en forma segura, más la inspección y manejo adecuado de las herramientas. El encargado de la obra, en forma paralela, verificará que los materiales, equipos y herramientas empleados cumplan con las normas de seguridad. La buena organización y planificación de la obra, sumado a la adjudicación de responsabilidades claramente definidas, resultan fundamentales para establecer una adecuada “Política de Seguridad”.

Entonces, entendemos que la seguridad de la obra requerirá inspecciones estipuladas en los planes de seguridad e higiene, más el suministro de los medios para adoptar todas las medidas correctivas. La capacitación de los obreros les permitirá reconocer los riesgos y entender cómo superarlos.

Un último punto a considerar radica en el control de la seguridad, prueba que deberían llevar a cabo los trabajadores para cuantificar y cualificar los riesgos que depara el ambiente laboral antes de comenzar una operación, y les permita aplicar la sumatoria de medidas preventivas capaces de corregir aquellas situaciones de riesgo, las cuales luego, puedan ponerlos en peligro.

Re-conocer (volver a conocer) los riesgos implica prevenir para no curar.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS

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