Tenemos un plan

   Durante la etapa de planificación del proyecto debemos configurar el Plan del Proyecto, el cual debe ser conocido por todos los participantes y colaboradores. No sirve fijar una fecha para entregar un cálculo de estructuras, por ejemplo, y que el calculista no la conozca o no la pueda cumplir. Por ende, el plan debe ser aprobado por todos aquellos involucrados, a fin de que cada uno tenga oportunidad de analizar su viabilidad. Una vez aprobado el plan pasaremos a elaborar un diagrama de Gantt, donde se disponen cada una de las tareas, sus dependencias, fechas y responsables. Este diagrama deberá ser actualizado periódicamente ya que el control del proyecto consiste en verificar la optimización del tiempo y el presupuesto. Cualquier desviación deberá ser analizada con los responsables de las tareas sucesoras, a fin de tratar de volver al equilibrio de tiempos. Del plan de proyecto surgirá la asignación de recursos donde identificaremos la existencia de duplicidades de tareas para un mismo recurso, ya que podrían verificarse superposiciones, y por ende, una cierta posibilidad de incumplimiento.

   Una vez elaborado el plan del proyecto, la documentación técnica y tener el visto bueno del comitente procedemos a la ejecución de la obra. Ello implica una dirección de obra y un seguimiento del proyecto. La dirección de obra puede o no ser contratada con el Estudio proyectista. En caso de contratarse la dirección de obra, se asesora al comitente respecto de la constructora que ejecutará la obra. Se da por válido el consentimiento por parte de la constructora respecto del plan del proyecto, para luego formalizar el seguimiento del desarrollo de la obra. Aquí nuestra responsabilidad será la ecuación costo-calidad-tiempo. El ejercicio profesional se oficializa mediante la apertura del libro de Órdenes de Servicios, donde se volcará diariamente la orden del día para que el Jefe de Obra pueda administrar los recursos y materiales necesarios. A su vez, se comunicarán los desvíos a fin de actualizar el Plan del Proyecto, culminando con la firma del “Final de Obra”, donde tanto la constructora como el director de obra suscriben un documento manifestando la conclusión de las tareas según los requerimientos primigenios, los cuales encuentran suficiente sustento en la Carpeta Técnica elaborada por el profesional proyectista.

   La elaboración del plan de cuentas y los análisis mensuales contarán con la inestimable asistencia de un profesional contable, más allá de cualquier método secundario de control. El profesional contable está más preparado para elaborar indicadores que nos permitan verificar la marcha económica. La experiencia, a su vez, nos brindará indicadores de dónde hacer foco, a fin de tener los costos bajo control para no perjudicar el beneficio económico, a riesgo incluso incurrir en pérdidas. Ello a su vez nos permitirá ir afinando el precio de nuestra hora de trabajo, tanto para facturar como para compararlo con el valor de mercado.

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