Entreplanosmayo 30, 2018
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La temática fue expuesta por el Arq. Gustavo Di Costa, editor de la revista Entreplanos, durante la segunda jornada de Expo Construir 2018. Para reforzar los conceptos se presenta un resumen de nuestro primer workshop.

La energía calórica actual para una vivienda con un buen nivel de aislamiento térmico (Muros y Techos), puede dividirse en: 40% para la instalación sanitaria (agua caliente) y 60% para la instalación de calefacción.

Podríamos ahorrar entonces el 80% de la energía que utilizará la vivienda para calentamiento de agua y hasta un 50% en calefacción, debido a los avances tecnológicos.

De esta manera, es posible lograr una interesante economía energética mediante un adecuado criterio de diseño, tendiente a mejorar la relación superficie-volumen.

Es bueno comprender que los fenómenos higrotérmicos se originan, por lo expuesto, en la envolvente del edificio. La responsabilidad de los arquitectos e ingenieros en este campo resulta ser trascendental, dado que sólo a partir de condiciones interiores adecuadas en las obras proyectadas, podremos hacer participar al usuario en la responsabilidad que ostenta dentro de la cadena de consumo de energía.

Los denominados Costos de los Servicios Energéticos (C.S.E.), representan aproximadamente más del 15% de los gastos de una vivienda. Por lo tanto, con la participación de todos los sectores, habremos logrado evitar el derroche de energía sin afectar la calidad y confort de las condiciones interiores.

Llevar a cabo el estudio de los sistemas aislantes de los cerramientos MEDIANEROS permitiría arribar a importantes valores de acondicionamiento térmico en las construcciones actualmente en uso (el denominado PARQUE CONSTRUIDO de nuestra ciudad de Buenos Aires).

El efecto invernadero a nivel global, el agotamiento de las fuentes de energía no renovables, la posibilidad técnica de mejorar el hábitat desde el exterior de la vivienda, y la degradación de las envolventes, imponen impulsar mejores diseños en beneficio de los habitantes de las ciudades.
Las urgencias que nuestro medio ambiente exponen con cada desastre natural, apura los tiempos de aplicación de aquellas formas de construcción ecológicamente compatibles. Ante las afectaciones que nuestro clima evidencia, el desafío consistirá en cómo crear conciencia respecto de que el mañana es hoy, reafirmando que las fuentes naturales, de entrañable nobleza, no son inagotables. Más cuando se las dilapida y maltrata.

Todos los profesionales podemos constituirnos en actores superlativos de este cambio, tomando una actitud más solidaria y comprometida con el contexto que el medio nos propone. En este sentido, cabe recordar la reflexión realizada por el sociólogo italiano Francesco Tonucci, cuando sentencia: “La generación de finales del siglo XX será la primera en la historia de la humanidad que afectará negativamente las perspectivas de vida de la generación siguiente”.

Nuestros desafíos como país periférico son importantes. En este sentido, todo avance que intente alcanzar un hábitat sustentable es plausible. La Argentina está ubicada en un contexto complejo desde el punto de vista energético, mostrando una enorme dependencia respecto de los recursos no renovables.

En este sentido, proyectar y construir no conforman tareas menores, ya que revisten una enorme responsabilidad, cada vez que elegimos un determinado sistema constructivo. Allí, en el tablero o la pantalla de CAD; es imprescindible reflexionar, pensar, crear, opinar y teorizar.

Proyectar el entorno humano, organizarlo y gestionarlo integralmente, requiere de distintas disciplinas que centran su atención en el medio físico, la sociedad y la cultura, tales como la geografía, la sociología, la hidrografía, la biología, la ecología o el planeamiento urbano y territorial. En los últimos cincuenta años, el avance de las metrópolis y de ciertas políticas desatendió funciones básicas tendientes a garantizar un medio físico adecuado a los fines de promover la calidad de vida presente y futura. Evidentemente, los sectores geográficamente más desprotegidos, fueron los que directamente recibieron los embates de dichas acciones, desde el punto de vista de la calidad de los servicios que recibían.

El concepto de “sustentabilidad”, no se relaciona solamente con las condiciones de habitabilidad y uso ulterior de una obra determinada de arquitectura, sino con una forma de concebir, proyectar y materializar dicha obra. En este sentido, los sistemas constructivos aportan sus particulares característicos para satisfacer y cumplir los requisitos que, en cuanto a confort higrotérmico las nuevas construcciones requieren, como forma válida de garantizar una disposición acorde de los recursos de producción.

Los profesionales no conciben un mejor homenaje a la naturaleza y la prosecución de un entorno ambiental sano en el cual el hombre desarrolla y crea su vida. Negar estos conceptos, o lo que resulta peor, ignorarlos por completo, supondrá una traición a uno de los axiomas más elementales: “La arquitectura surge de la interacción de la inteligencia del hombre con los recursos naturales, aplicando a nuevas formas del habitar lo aprendido a partir de la experiencia”.

Realizando un buen diseño de nuestras obras, y una correcta utilización de los recursos, podemos contribuir con un importante ahorro energético. Veamos entonces algunos de los ejemplos que citamos a continuación:

• La correcta orientación del edificio; en función del sol y del viento, hacen que desde el proyecto mismo se ubiquen los servicios al Sur. Así se evita un consumo energético extra en invierno, para calefaccionar dormitorios, sala de estar, y otros locales mal orientados, que sufren gran cantidad de pérdidas de calorías en el momento de realizar el balance térmico.

• La forma de la planta del edificio ofrece también una gran incidencia, puesto que la geometría cuadrada es la menos eficiente. Se optaría, de ser posible, por un desarrollo rectangular con su eje en la dirección Este-Oeste y su fachada mayor al Norte.

Como podemos apreciar, no existe en muchos casos ningún tipo de inversión extra en nuestro presupuesto, pero una correcta disposición del edificio y sus locales, nos está hablando de ahorros energéticos futuros a lo largo de la vida útil de la obra proyectada y construida.



Auspician Entreplanos




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