Entreplanosagosto 22, 2018
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Investigadores chinos de la Universidad Nankai han conseguido un récord en la eficiencia de la conversión de luz solar en electricidad mediante células solares orgánicas, lo que supone un nuevo avance para extender el uso de paneles orgánicos. El equipo logró una eficiencia de conversión energética del 17,3 %, la más alta registrada por una célula solar orgánica, según un estudio publicado el jueves 9 de agosto por la revista Science.

La investigación, dirigida por el científico Chen Yongsheng, probó que las células fotovoltaicas orgánicas tienen el potencial de alcanzar un nivel de conversión energética similar al de los paneles solares tradicionales de silicio. “Las células solares orgánicas son más baratas y fáciles de fabricar que los paneles de silicio, pero su uso ha sido limitado porque hasta el momento eran menos eficientes en la conversión de la luz solar en electricidad”, dijo Chen en Science. Además, añadió, “los materiales de estas células tienden a tener un rango limitado de absorción de la luz solar”.

Su equipo usó células en tándem, que son colocadas juntas con diferentes capas de materiales orgánicos, para resolver este problema. “Diferentes capas de células en tándem pueden absorber diferentes longitudes de onda de la luz. Esto quiere decir que se puede usar la luz solar más eficientemente y obtener una tasa de conversión energética más alta”, explicó Chen.

En lugar de recurrir a células fotovoltaicas de silicio o arseniuro de galio, los paneles orgánicos utilizan células de carbono y plástico, por lo que su fabricación es sensiblemente más económica. Esta es su primera ventaja, pero no es la única. Además, estos materiales les confieren una flexibilidad estructural muy atractiva que permite instalarlos en superficies que no tienen por qué ser planas. En teoría, incluso podríamos llevarlos en la ropa con el propósito de utilizar la energía eléctrica que generan para, por ejemplo, cargar la batería de nuestros dispositivos móviles.

Las células fotovoltaicas orgánicas se producen a partir de materiales basados en carbono, que les confieren una flexibilidad que permite instalarlos en superficies que no tienen por qué ser planas. Se pueden imprimir en finos rollos de plástico y son más respetuosas con el medio ambiente que los paneles solares de silicio.

 

Fuente: diario Hoy



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