Recuperación en Ámsterdam

  El edificio del Rijksmuseum de Ámsterdam fue proyectado a finales del siglo XIX por el arquitecto holandés Pieter Cuypers. La función del edificio era doble, conformando un magnífico museo nacional, al tiempo de servir de puerta de ingreso hacia la zona sur de Ámsterdam. Los trabajos para su puesta en valor.

  El uso museístico ha tenido que pagar un precio extraordinariamente alto dado el papel urbano del edificio, al servir como un destacado elemento de conexión entre la entonces ciudad existente -al norte- y los nuevos desarrollos hacia el sur. Un pasaje, prácticamente una calle, atraviesa el edificio de norte a sur dividiéndolo en dos partes, obligando al museo a ofrecer dos entradas -ambas hacia el norte- y dos escaleras principales, ocasionando que sólo en la planta principal se encuentren conectadas las zonas este y oeste, donde el edificio queda dividido por el pasaje en sus dos plantas inferiores.

  Sobre el edificio, además, se había intervenido en múltiples ocasiones a lo largo del pasado siglo. Las necesidades de espacio expositivo habían llevado a edificar en los patios del edificio original, acción que había provocado una carencia total de luz natural y convertido el recorrido del museo en una experiencia laberíntica, en la cual el visitante carecía de cualquier dato sobre su posición en el edificio.

  En resumen, la obra presentaba las carencias habituales de los museos de esa época en relación al constante aumento del número de visitantes, es decir, la falta de un hall de dimensiones adecuadas y de todos aquellos servicios hoy imprescindibles, como áreas de información, locales comerciales, cafetería, auditorio, etc. A ello se unía una total desfiguración de sus espacios originales, tanto en los patios como en las propias galerías.

  La intervención sobre el edificio inicialmente consistía, por un lado, en abrir una nueva y única entrada al museo ocupando para ello la nave central del pasaje, y por otro, en recuperar los patios y espacios expositivos, transformando hasta cierto punto su estado original, o al menos, sus dimensiones primigenias.

  Si bien el primero de los propósitos no pudo ser llevado a término al tropezar con la radical oposición de las asociaciones de ciclistas, sí se ha llegado a generar un gran hall central al unir los patios este y oeste del edificio bajo el pasaje. El gran espacio generado al abrir y conectar los patios albergará todos los usos imprescindibles capaces de recibir a los visitantes, constituyendo un digno espacio a la escala que la grandiosidad del edificio merece. Desde el pasaje se accede a dicho hall y desde él se inician los recorridos hacia las zonas expositivas, enlazando con las grandes escaleras originales.

  En el nuevo espacio creado, se ha empleado piedra natural caliza como material fundamental, una roca de un tipo no presente en otras zonas del edificio, pero que sin embargo, permite vincular lo nuevo y lo antiguo sin complacencia en la yuxtaposición o el contraste. Este mismo material ha sido empleado en las dos pequeñas intervenciones de la nueva planta ejecutada en el jardín. Los patios presentan un solado levemente inclinado y se conectan bajo el pasaje. Sobre cada uno de ellos se ha suspendido una estructura con misiones acústicas y de iluminación, los “chandeliers”.

 

 

Comentarios

Entreplanos



Auspician Entreplanos




Newsletter







Comentarios