Arquitectura Sustentable
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Paradores eco-sustentables en Pinamar

Desde 2016 la costa de Pinamar, Ostende, Valeria y Cariló viene transformándose. Demolieron los clásicos balnearios de cemento y ladrillo para reemplazarlos por paradores desmontables de menores dimensiones construidos en madera, acero y chapa. Pero con grandes terrazas para disfrutar a pleno de las vistas, las brisas y sol estival.

La idea según cuenta el ingeniero Javier Mendía, ex director de Frente Marítimo y actual Secretario de Servicios Urbanos de Pinamar fue encarar una renovación integral del frente marítimo con criterios sustentables y mejorar los edificios y los servicios de las antiguas concesiones que estaban desde hacía años vencidas.

El nuevo Manual Metodológico para la construcción de los paradores indica que las construcciones deben usar sistemas constructivos removibles, como los realizados con madera, Steel frame o premoldeados de hormigón. Los paradores no se pueden apoyar en la playa y deben construirse sobre pilotes para que permitan la libre circulación de la arena. Fija en 320 metros cuadrados su superficie, cuando antes llegaban a los 2000 m2 y limita su altura a los 3,50 metros.





La movida empezó en marzo de 2016. En la primera etapa, del total de los 42 balnearios de Cariló, Valeria, Ostende y Pinamar se demolieron y se construyeron con los nuevos criterios sustentables unos 24 paradores (casi todos los de Pinamar menos los de la zona Norte y 4 de Cariló) y ahora, en la segunda etapa, hay siete en construcción (los de Ostende, Valeria y lo que quedaba de Pinamar), quedando el resto, resolución de conflictos mediante, para el próximo año.

El Pájaro y Salvador Gaviota en el Norte de Pinamar son dos de los balnearios que proyectaron los arquitectos Laureana Linares y David Salinas. Ambos tienen características similares: una serie de volúmenes de chapa (en un caso rojas; en el otro, grises) que contienen las distintas funciones articulados por grandes terrazas que aprovechan las mejores vistas y lógicamente, son los lugares que más se usan.

Para Barbados, la idea fue que sean desmontables. Que así como se los ubicaba en la arena podían trasladarlo a otro lugar. Linares y Salinas usaron contenedores reciclados y atomizaron nuevamente el edificio en los distintos paquetes funcionales: los vestuarios, los baños, las máquinas y el personal, la administración, la cocina y la gastronomía. Pero como es un parador cercano al centro, pensaron en darle a la ciudad una gran plaza pública urbana costera que materializaron con un gran techo que termina de armar el conjunto y le aporta identidad.

El arquitecto Julio Falbo, en cambio, agrupó casi todas las funciones en un solo paquete en el tradicional parador Marbella. “El interior es como un loft: el restaurant bar, las mesas y hasta la administración, todo junto en el mismo espacio, hace que el lugar siempre tenga actividad”. En el otro volumen, más pequeño y al Sur, puso estratégicamente el sector de servicios de tal manera de proteger los ambientes de estar de las inclemencias climáticas.

“El exterior es más importante que el interior”, asegura Falbo. Vistas para todos lados, terrazas, pérgolas, lonas, estructuras de madera son los elementos que terminan de definir esta nueva construcción totalmente playera, que intentó mantener el espíritu del viejo Marbella que cuenta con 40 años de historia en Pinamar.

Las arquitectas Laura Bernaola y Ana Abadie también tienen en sus manos varios de estos paradores. Hicieron Hemingway Cariló, Terrazas al Alba de Pinamar y están construyendo Neruda Cariló, CR Pinamar, El Dorado Pinamar y Hemingway Valeria. Lo que pone el sello a sus balnearios es que siempre tienen una importante curva, sea en el techo o en la forma de sus terrazas, y además que están construidos todos en madera.

“Es que estamos convencidas que es un material que se comporta muy bien frente al clima marítimo, envejece bien y es el que tiene menor impacto visual”, asegura Bernaola.


En Hemingway Cariló la construcción es toda de madera y el edificio principal tiene una cenefa irregular de acero corten. Como todos los paradores nuevos, ya que así lo obliga la nueva normativa, están unidos a los patios de carpas y a los accesos por extensas rampas. En este caso, una gran curva define el perímetro de la terraza que “dialoga” con el mar. En Neruda Cariló curva y contra curva, casi como si fuera una ola, domina la cubierta de este nuevo parador.

Fuente: clarin.com

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