Arquitectura Sustentable
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10.11.17 Del Editor

Aislate Catalina

Habiendo expuesto en varias ocasiones en esta sección “Editorial” el tema de la arquitectura sustentable, sabemos que una de las premisas de ese concepto radica en el uso eficiente de la energía. La aislación térmica conforma un factor crucial para llevar a cabo ese aspecto. El objetivo de la aislación térmica radica en lograr la reducción de las pérdidas o ganancias de calor, mejorando el confort y la habitabilidad de una obra. 

Por el Arq. Gustavo Di Costa, editor de la Revista ENTREPLANOS.

El calor se transmite de un cuerpo caliente a otro hasta que ambos equilibran su temperatura. Esa transmisión de calor puede lograrse a través de tres formas diferentes: Conducción, Convección y Radiación. La conducción se produce a través de los materiales cuando permanecen en contacto directo entre sus partículas. La convección se verifica a través del movimiento de los fluidos (líquidos o gases) que transportan calor. En áreas de fluido caliente el aire asciende hacia las regiones de aire frío, el cual desciende y ocupa el lugar del aire caliente que ascendió. Este ciclo da lugar a una continua circulación (corrientes convectivas) del calor hacia las regiones frías. Tanto la convección como la conducción requieren la presencia de materia para transferir calor. Por el contrario, la radiación no precisa del contacto entre la fuente de calor y el receptor, generándose mediante la absorción y emisión de energía por ondas electromagnéticas. 

Una vivienda correctamente aislada consumirá menos energía, tanto para aire acondicionado como para calefacción, amortizando con el tiempo el costo inicial que implica la colocación del material aislante. Un edificio se encuentra delimitado del medio externo a través de muros, cubierta y suelo, pero no necesariamente puede encontrarse aislado de los cambios de temperatura. La eficacia de la aislación térmica depende de varios componentes: orientación del edificio, ventilaciones, inercia térmica de la construcción, material de la superficie envolvente y capas aisladoras, además del color de las superficies exteriores de la envolvente.

Un aislante térmico conforma un material cuya principal propiedad física es su baja conductividad térmica, denominada con la letra griega lambda. Esta propiedad expresa la mayor o menor dificultad del material para permitir la transferencia de calor. Es una característica intrínseca de cada material e independiente del espesor del producto. Conductividades térmicas bajas  indican  mayor poder de aislación. El valor de la conductividad térmica, por sí solo, no proporciona información sobre el aislamiento incorporado a la construcción. Para ello se requiere conocer el espesor del aislante y así determinar la resistencia térmica. La resistencia térmica (R) es la propiedad que relaciona el espesor con la conductividad térmica de un elemento constructivo para obtener el aislamiento necesario. La resistencia térmica total (Rt) de un módulo constructivo comprende la suma de las resistencias térmicas de las diferentes capas que lo componen. Es útil para comparar diferentes materiales y espesores a fin de realizar la mejor elección. Cuanto mayor es el valor, mejor es su comportamiento como aislante térmico al ofrecer más resistencia al pasaje del calor. El coeficiente de transmitancia total (K) es inversamente proporcional a la resistencia térmica, por lo tanto, a menor valor mejor es el comportamiento de la aislación térmica.

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