Arquitectura Sustentable
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30.10.17 Del Editor

Con energía

El sector de la construcción debe tener en cuenta que se necesitan más de 2 toneladas de materias primas por cada metro cuadrado de obra. La cantidad de energía asociada a la fabricación de los materiales puede ascender, aproximadamente, a un tercio del consumo energético de una familia durante un periodo de 50 años. La producción de residuos de construcción y demolición supera la tonelada anual por habitante. El análisis del ciclo de vida de un edificio permite intuir -con mayor facilidad- las consecuencias ambientales derivadas del impacto de la construcción. Los edificios resultantes del proceso, así como las infraestructuras necesarias para favorecer su accesibilidad, ocupan y transforman el medio donde se disponen.

Por el Arq. Gustavo Di Costa, editor de la Revista ENTREPLANOS.

La fabricación de materiales de construcción comporta el agotamiento de los recursos no renovables y el consumo de energías fósiles. Nuestro entorno natural se ve afectado por la emisión de contaminantes, así como por la deposición de residuos de todo tipo. Sin embargo, para poder conseguir nuestro objetivo y contribuir al progreso sin dañar el planeta, será imprescindible contar con la colaboración del conjunto de agentes intervinientes en las diferentes etapas del ciclo de vida de una obra de construcción (desde la extracción de las materias primas, hasta la demolición del edificio). Si cada uno de ellos asume la responsabilidad correspondiente, será posible aplicar estrategias para la prevención y minimización del impacto ambiental. Considerar los residuos como un bien, es decir, aprovecharlos como materia prima mediante su reciclaje o reutilización, e incorporarlos de nuevo en el proceso productivo, imitando en cierto modo a los ciclos de la naturaleza, se afirma como el camino a transitar.

Un recurso natural es aquel elemento o bien que la sociedad, con su tecnología, es capaz de transformar para su propio beneficio. Por ejemplo, el grado de desarrollo que ha adquirido la sociedad actual fue capaz de transformar el petróleo (recurso natural) en una fuente de energía, en plástico, en asfalto…

Debemos tener presente que el aprovechamiento de un determinado recurso natural no debe afectar al equilibrio ecológico que lo sostiene y es responsable de su existencia. Por ejemplo, en el caso de la madera, será necesario compatibilizar las explotaciones forestales con la regeneración de las mismas mediante replantaciones, responsables de producir nueva materia prima al ritmo pertinente, pues de otra manera, estaremos agotando un recurso renovable por definición.

La producción de energía está directamente ligada al desarrollo económico de cualquier país, y es precisamente la necesidad de ese recurso lo que plantea el debate más punzante de la sociedad actual.

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