Arquitectura Sustentable
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18.08.17 Del Editor

En lógica armonía

Lamentablemente, en Argentina, durante muchos años, el concepto de arquitectura sustentable no ha tenido gran desarrollo debido a las malas políticas energéticas y el fomento del empleo de energías finitas para calentar y refrigerar ambientes. En base a la definición de sustentabilidad -recordemos, brindar servicios sin agotar los recursos-, solo se podría decir que en el norte de nuestra geografía las construcciones resultan sustentables, ya que se consolidan con materiales locales como el adobe. 

Por el Arq. Gustavo Di Costa, editor de la Revista ENTREPLANOS.

Aunque, en parte, carecen del confort necesario para sus habitantes. La falta de propuestas arquitectónicas sustentables debería permanecer como un tema latente en la agenda de planificación urbana. Para que nuestras ciudades sean más sustentables será necesario crear políticas que acompañen el desarrollo de proyectos pensados en el eficiente uso de la energía y los recursos naturales, cuantificando su impacto en el ambiente. Para ello, será también imprescindible establecer leyes las cuales obliguen a las nuevas obras a cumplir con mínimos estándares de aislamiento térmico, más un diseño de espacios verdes. Por último, se debería controlar que las leyes se cumplan. Por caso, la Ley 13.059 de Acondicionamiento Térmico de Edificios, vigente en la provincia de Buenos Aires, no se cumple cabalmente, hecho que el autor de estas líneas pudo corroborar personalmente. 
 
El uso de la energía debe ser considerado para minimizar su demanda durante la ejecución del proyecto y más tarde cuando la obra sea habitada. Pensar en la mejor forma de aprovechar la luz natural, estratégicamente cómo orientar los ambientes en base a lo permitido y la funcionalidad de los locales, presentará un positivo impacto en el consumo futuro de energía de una obra proyectada. Se limitaría considerablemente la necesidad de luz artificial, minimizando el consumo. También, se deberá considerar el uso de aislantes térmicos y circulaciones de aire capaces de evitar acondicionar térmicamente los diferentes ambientes en las épocas de bajas y altas temperaturas. Optar por instalaciones mediante energías renovables, como la solar, acotará la dependencia sobre la electricidad o el gas, además de proteger al ambiente por ser menos contaminantes.
  
La prevención de la contaminación puede plantearse mediante criterios de calidad del aire interior y exterior, causados por los gases generados por los artefactos propuestos en el diseño. Analizar los sistema de ventilación alentando la circulación de aire, como hacían los Mayas, favorecerá a la calidad del entorno. Determinar las especificaciones ambientales de los sistemas centralizados y cómo afectarán al edificio en general y a las construcciones vecinas en particular, brindará pautas certeras para convivir en conformidad sin contaminar.
 
Es plausible fomentar el diseño de espacios verdes, replicándolos en cada sector donde sea factible, como terrazas y balcones. 

De esta manera, nuestros diseños continuarán una lógica armonía con su entorno.

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