Arquitectura Sustentable
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11.08.17 Del Editor

Tenemos un plan

Los clientes e inversores necesitan conocer la viabilidad de un proyecto en términos económicos y financieros. Una propuesta de diseño puede ser muy innovadora o atractiva, pero sin una idea clara respecto de la estimación de costos para dicha propuesta, el cliente no sabrá a ciencia cierta si puede afrontarla. El plan financiero garantiza que el inversor obtenga los recursos necesarios para solventar un emprendimiento, y en caso de no ser viable, le resulte factible rediseñar el proyecto adecuándolo a los fondos disponibles. Por parte del profesional, se garantiza que el cliente permanezca informado en detalle sobre los gastos a abonar en cada ítem del proceso constructivo, evitando así futuros reclamos sobre gastos ya pactados. Para el cliente, un plan financiero detallado le permitirá llevar adelante un control sobre los gastos y eventuales cambios de costos sobre alguna parte del proyecto o su totalidad.

Por el Arq. Gustavo Di Costa, editor de la Revista ENTREPLANOS.

Independientemente de quien realice el citado plan, debe contener todos los datos imprescindibles. Ello incluye las descripciones de los procesos constructivos y especificaciones, vale decir, una redacción pormenorizada de las características y condiciones mínimas de calidad. El método para llegar al valor económico total de un trabajo es mediante la formulación de un análisis de precios, el cual involucra un desglose de cada detalle del proceso constructivo, incluyendo los recursos de producción más la estructura de gastos, costo financiero y beneficios, además de los pertinentes impuestos. En la operatoria de su confección, resulta indispensable pactar con el cliente las fases de la obra donde el profesional intervendrá y que el profesional encargado de realizar el presupuesto sepa interpretar todos los detalles de planos y especificaciones. Los costos unitarios de cada elemento/concepto permiten un análisis individual del gasto, que a su vez, posibilita re-evaluar el costo-beneficio de un concepto en particular para llevar a cabo ajustes de ser necesario.

Los principales conceptos que forman un plan financiero dependerán del tipo de obra, si es una construcción o remodelación y de su punto de inicio y finalización, donde el profesional comenzará a intervenir. Los gastos de una obra se dividen en directos e indirectos. Los primeros incluyen el precio de los materiales, mano de obra, subcontratos (si los hubiere) y equipos. Los gastos indirectos para la ejecución de la obra son los asignados al funcionamiento de la sede de la empresa constructora.
 
En caso de realizarse un plan financiero para una remodelación, se considerará si se trata de una unidad ocupada (vivienda o lugar de trabajo), durante las refacciones a realizar, si habrá lugar de depósito para los materiales voluminosos, horarios disponibles para trabajar y si existe algún cambio en los códigos de planeamiento urbano en relación a la obra original, capaces de afectar significativamente al nuevo diseño.

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