Arquitectura Sustentable
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El desembarco de las normas Breeam en Argentina

Fue el primer sistema diseñado para verificar los aspectos de sostenibilidad ambiental en edificaciones; de qué se trata.

El cuidado del medio ambiente, la economización de los recursos naturales y la preocupación por la mejora de la calidad de vida son aspectos que día a día generan nuevas propuestas para incentivar a desarrolladores y arquitectos para generar iniciativas alternativas amigables y con menor impacto ambiental. Una de las más recientes llegó recientemente al país. Se trata de la certificación Building Research Establishment´s Environmental Assessment Method, reconocida por las siglas Breeam, una nueva norma que actualmente ya se encuentra disponible en el mercado local, la cual viene a ofrecer otra opción a las ya conocidas normas internacionales Green Building.

Breeam y LEED son sellos que se desarrollaron, en un primer momento en Inglaterra y más tarde desembarcaron en los Estados Unidos pero que actualmente se encuentran distribuidos en el mundo. Breeam, que nació en 1989, tiene presencia en 77 países y ha emitido más de 550.000 certificados a nivel internacional y una de las diferencias con las normas LEED, y quizás la más importante, es que se adapta a las normas locales. El método permite evaluar distintos tipos de edificios: desde residenciales hasta comerciales -es decir oficinas, hoteles, naves industriales y locales-. "Lo que buscan las certificaciones es profesionalizar el mercado, generar menores impactos, mayor productividad y mejores niveles de vida entre la fuerza laboral. Es decir, esto significa que las normas Breeam también tienen en cuenta y cuidan a los trabajadores de la construcción. La vida de un obrero no vale una obra y una obra es para mil vidas, este es un punto en el que se hace principal hincapié con esta certificación", explica Danilo Antoniazzi, titular de Acción Sustentable, una asociación civil sin fines de lucro.

El mejor ejemplo a nivel internacional es el edificio llamado The Edge que se realizó en Londres y que lleva la firma del estudio PLP Architecture, de esa ciudad. El inmueble, de 40.000 metros cuadrados y que tiene 13 pisos de altura, alcanzó los 98,4 puntos Breeam en la categoría outstanding; un estándar alcanzado tan sólo por el uno por ciento de los nuevos edificios. La mayoría, el 75 por ciento de las nuevas obras, sólo logra la categoría pass, que va de los 30 a los 44 puntos, inclusive.

Este inmueble tiene una fachada transparente que le permite aprovechar las mejores visuales facilitando el ingreso de la luz natural. Entre sus originales recursos se destaca su sistema basado en la geotermia que cuenta con intercambiador que genera frío y calor. También cuenta con un método que le permite la recirculación de aire interior mediante doble fachada ventilada que mejora el confort de sus ocupantes. "En otra de las caras del inmueble se colocaron paneles solares. Además cuenta con recolectores de agua de lluvia en un reservorio para su posterior utilización en distintas áreas. La compañía Philips aportó un novedoso sistema conocido como Ethernet, que por medio de una red integrada en las luminarias recolecta datos e información sobre el uso y la generación de la energía que luego es compartida con todos los usuarios", explica Antoniazzi.

En la región se destaca el proyecto de 2013 que llevó adelante el Ministerio de Vivienda y Urbanismo de Chile, la Embajada Británica en Santiago de Chile. En la Universidad de Brasilia no sólo tiene presencia en planes de estudio sino que además sirvió como norma para la construcción del denominado Parque de Innovación, con modelos construidos de distintas casas en forma sustentable en donde invitan a familias a vivir por meses y se miden los consumos y la eficiencia y respuesta de los materiales. Estos parques, que se han replicado en distintos países del mundo como por ejemplo China, Canadá y en los Estados Unidos, se han construido con el objetivo de generar un intercambio de conocimiento -networking- y colaboración, presentando los distintos métodos constructivos y nuevas tecnologías. En el Perú, se encuentran trabajando activamente.

Si bien en la Argentina aún no hay ninguna obra en construcción bajo estas normas existen varios desarrolladores evaluando sumarse a la propuesta con el fin de lograr la tan anhelada norma internacional.



Fuente: La Nación.

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