Arquitectura Sustentable
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07.06.17 Del Editor

El Director de Obra en el banquillo

Se entiende el rol del director de obra como "el responsable de la fiel interpretación de los planos, al tiempo de garantizar el control de calidad de los trabajos ejecutados". El mencionado control dependerá del profesional interviniente introduciendo el "factor humano", el cual podrá aumentar o disminuir considerablemente la calidad de la obra según como sea desempeñado el citado rol profesional. Si el control es riguroso y logra detectar (como sería ideal) los errores que puedan producirse de una manera temprana o, en el caso de no poder detectarlos antes, consigue desarrollar una solución práctica y eficaz ante la equivocación, su trabajo elevará notoriamente la calidad de la edificación.

Por el Arq. Gustavo Di Costa, editor de la revista ENTREPLANOS.

En el caso que el control sea laxo y las fallas no fueran detectadas hasta último momento o las soluciones ante los yerros sean ineficaces, conllevará una lógica merma en la calidad de lo construido ya que en todo proceso de materialización los desvíos suelen permanecer acompañados de otros. Al no respetarse la planificación correspondiente, la obra es obligada a un replanteo constante para salvar sus resultados, diferentes de los esperados, a los cuales se arribaron. Si bien existen múltiples factores con capacidad de afectar la calidad de una obra, se vuelven muy importantes las especificaciones en la documentación técnica, las cuales recomendamos sean claras y concisas, evitando confusiones y malos entendidos que dan lugar a errores e inconvenientes en una obra iniciada, que solo pueden significar un incremento de los costos y el incumplimiento de los plazos estimados. Nuevamente, se torna vital la capacidad del profesional a cargo de la dirección a efectos de encender semáforos rojos que alerten a tiempo respecto de las discrepancias detectadas.

Para un buen director de obra, la búsqueda de la calidad en la construcción debe ser constante, validando siempre la mejor manera de llegar a una relación precio-calidad que satisfaga las pretensiones del cliente. Aquí vale recordar que el precio de la no calidad también se paga. Cualquier falla reiterada será reclamada por el cliente a su director de obra y cualquier costo economizado en materiales de construcción o tiempo ahorrado por no llevar a cabo el control adecuado, seguramente en un futuro, será motivo de demandas legales por incumplimiento en los contratos firmados entre las partes -o incluso- la situación puede ser aun peor, ya que un ahorro monetario puede terminar en un hecho trágico, como lamentablemente ha ocurrido, al accidentarse con alguna persona que utiliza el edificio, escenario que por supuesto, suscitará una demanda del tipo penal sumadas a las consecuencias derivadas por la irresponsabilidad profesional. 

Ejerzamos entonces el rol de dirección observando un justo control de calidad en beneficio de nuestros comitentes, de la industria de la construcción y de la sociedad en su conjunto.

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