Arquitectura Sustentable
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Planifico y programo mi obra

Desde el primer momento en el que encaramos un nuevo proyecto se nos abre un abanico de posibilidades, eventualidades, riesgos y oportunidades. El costo, tiempo y calidad son las tres variables a considerar a la hora de realizar una obra, dichas variables se encuentran directamente relacionadas, cualquier cambio en una de ella producirá una transformación en las otras dos. 

Es necesario conocer con anticipación -y con la mayor precisión posible- el costo y la duración de la obra. Tanto una persona con la intención de construir su casa, quien está buscando un buen proyecto donde invertir sus ahorros, como también, el constructor que busca rentabilidad o un arquitecto quien corre el riesgo de ver frustrada la realización de su obra.
 
La planificación, programación y control de la obra, junto con un  buen cómputo y presupuesto, constituyen valiosas herramientas las cuales convenientemente utilizadas, pueden ayudar a evitar que ello ocurra.

Entendamos como planificación la acción y efecto de planear, proyectar, organizar, un sistema pre-establecido a fin de lograr -sin ningún sobresalto- un objetivo definido. Al realizar la planificación es común, en primer lugar, considerar todas aquellas actividades de la obra productiva, vale decir, de la ejecución de la propia obra. No obstante, estas tareas condicionan y permanecen condicionadas por actividades de otros agentes que intervienen en el proceso, como las tareas administrativas, subcontratos, proveedores de materiales, incluso ciertos factores completamente ajenos a la obra, como los climáticos, el calendario de feriados o los paros gremiales programados.

Por lo tanto, el planificar la ejecución de una obra no consiste exclusivamente en ordenar y programar las actividades de uno solo de los citados participantes. El plan ha de asumir una función de síntesis, integrando la intervención de los participantes, siendo el instrumento que asegure la coordinación de las actividades a realizar por todos ellos, de acuerdo con objetivos generales predefinidos. Entonces, la planificación radica en establecer programas con indicación de objetivos, así como definir las diferentes etapas que lo conforman, con el objetivo final de concretar las metas fijadas. Para ello, es necesario establecer el control correspondiente en cada etapa del plan y programas propuestos.

En definitiva, sin un control exhaustivo el cual corrobore paso a paso la concreción de  la planificación, la propuesta pierde por completo su función. Este proceso, para poder llevarlo a cabo, requiere de un instrumento adecuado capaz de cumplir con los objetivos propuestos. A este instrumento lo denominamos “Programación” y conforma los medios gráficos que relacionan los trabajos a realizar con su tiempo de ejecución. 

Como medios de Programación podemos destacar dos métodos:

• El método de GANTT.
• El método de Camino Crítico.

El primero de ellos constituye un medio gráfico que facilita la realización de un programa de producción, y a su vez, permite el control del cumplimiento de las tareas del programa de producción. Básicamente, presenta las tareas a realizar y los tiempos que conllevan. Para ello, en un par de semiejes de un cuarto cuadrante cartesiano ortogonal, se colocan en ordenadas las tareas y en abscisas la duración de las mismas, convenientemente siguiendo el almanaque, contemplando domingos y feriados.

Es una excelente herramienta que -de forma sencilla- permite el control por parte del Director y el Jefe de obra, informando la tarea a realizar día por día, y en consecuencia, se puede verificar su realización en la recorrida de obra. A este vital documento se le puede sacar su mayor provecho si a las longitudes que indican las duraciones de las tareas se le agregan los valores de producción, en escala variable para cada unidad de tiempo, en cantidades previstas y realmente ejecutadas, así como parciales y acumuladas, tanto sea en unidades o porcentajes, de los totales programados.

Por otra parte, el objetivo del método por Camino Critico es determinar la duración correspondiente al costo mínimo. De esta manera, nos sirve como método para programar en forma ordenada las distintas tareas a realizar y poder prever los puntos débiles del plan, y a su vez, efectuar el control del avance de cada trabajo.

Si bien es un método sencillo de entender para una persona idónea en el tema, es conveniente volcar la información de manera simple, como puede ser el “diagrama calendario”. Así la información llegará a la obra de un modo amigable para la fácil comprensión del personal de la obra.

Concluimos en considerar la planificación como un pilar fundamental para poder llegar a la concreción de nuestros futuros proyectos arquitectónicos, siempre acompañado de la programación y control. La importancia de realizar una exhaustiva planificación, una buena programación y un preciso control, resultan primordiales para nuestros objetivos dentro de la industria de la construcción.

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