Arquitectura Sustentable
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30.09.16 Del Editor

Comparaciones nada odiosas

En primer lugar, vamos a mencionar las ventajas de los sistemas constructivos industrializados y las del acondicionamiento térmico para luego cruzar las mismas y apreciar los resultados por sí mismos. La construcción industrializada permite una planificación total de la obra, considerando detalles mínimos, salvando imprevistos; un mejor aprovechamiento de los recursos, evitando grandes desperdicios; garantizar la calidad del trabajo en base a certificaciones de los procesos empleados; la optimización de tiempos, horas/hombre y mano de obra en el lugar. 

Por el Arq. Gustavo Di Costa
Editor de Revista ENTREPLANOS

Por su parte, el acondicionamiento térmico permite un ahorro de la energía, tanto para calefaccionar como para refrigerar espacios; generar condiciones mínimas de confort higrotérmico, evitar patologías constructivas; producir diseños los cuales utilicen de manera más eficiente los recursos.

Teniendo como premisa estas ventajas trataremos de hallar un punto de relación. A diferencia de lo que sucede con los Sistemas Constructivos Industrializados y la Construcción Tradicional, donde elegir entre uno y otro puede permanecer condicionado por el alcance o la proyección en tamaño de la obra. En lo que refiere al Acondicionamiento Térmico, se opta por construir a favor o en contra de los recursos energéticos, independientemente del sistema constructivo elegido y el tamaño de la obra. Transitamos un tiempo y realidad social que nos permite hacer derroche de la mayoría de los recursos esenciales, y tomamos esta idiosincrasia como un estilo de vida llevándola a todos los ámbitos donde nos desarrollamos. Por supuesto, la industria de la construcción no permanece exenta.

Pero estos tiempos no pueden sostenerse mucho más, ya que año tras año somos testigos de la desinversión generada para sostener los subsidios que nos permiten mantener este dudoso estilo de consumo irracional. 
Entonces, hablamos de la necesidad de cambiar de conducta y qué mejor ejemplo que el Estado como propulsor de ciertos proyectos que impulsen obras masivas, donde se empleen al 100% los beneficios de la Construcción Industrializada, sumados a los del Acondicionamiento Térmico capaces de fomentar, además, la Inversión Pública. 
La construcción de viviendas de Interés Social que reúnan todas las citadas características conformaría un ejemplo claro de lo que se puede lograr en cuanto a ahorro energético. Favorecer mediante incentivos a aquellas empresas que utilicen sistemas los cuales favorezcan el ahorro de recursos, conformará una inteligente política, a la altura de las circunstancias. De esta forma, lograr una toma de conciencia a nivel social, que no se trata de un gasto mayor el hecho de "construir bien", sino de una inversión a futuro. 

Desde mi modesto punto de vista el mencionado conforma el punto de relación más fuerte que presentan ambos temas, donde es factible potenciar los beneficios del otro. Vale decir, que la construcción en serie y masiva puede introducir a los espacios diseñados para un mejor y más inteligente aprovechamiento de los recursos energéticos.

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