Arquitectura Sustentable
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Hormigón, la piedra líquida

Moldeable, de gran resistencia a la compresión y útil para grandes estructuras, el hormigón es el material más elegido por los arquitectos argentinos. Las rutas que se transitan, los puentes que se cruzan  y los edificios en los que se trabaja tienen este material en común. Cemento, arena, piedra, aditivos y agua rellenan las estructuras de hierro: mezcla elegida por excelencia por los profesionales de la construcción debido a su resistencia a las altas temperaturas y vibraciones. Pasado, presente y futuro de uno de los inventos que revolucionó la industria y la ingeniera. 


“El hormigón es el elemento más usado por el hombre después del agua”, afirma el ingeniero Pedro Chuet-Missé de la Asociación Argentina del Hormigón Elaborado. “Si bien los materiales que lo componen han ido evolucionando es primordial realizar bien su colocación y cuidar el curado, acción que se realiza después del colado” explica Chuet- Missé. 

Utilizado para rellenar cualquier estructura, el hormigón fue ganando terreno en lo que a construcción respecta, reemplazando en muchos casos a otros materiales tradicionales, pero es fundamental que se realice bien su aplicación,  ya que es una mezcla que puede tender a fisurarse si no es tratado correctamente. El curado, muy importante e imprescindible, consiste en cubrir la estructura para prevenir la rápida evacuación del agua, es decir, impedir que el agua se evapore rápidamente, motivo que puede fisurar la pieza.

De los edificios emblemáticos de hormigón en Buenos Aires es posible destacar al Kavanagh diseñado por los arquitectos Gregorio Sánchez, Ernesto Lagos y Luis María de la Torre. Un rascacielos que fue inaugurado en 1936 y que con sus 120 metros de altura llegó a ser el más alto de Sudamérica. Realizado íntegramente en hormigón armado, soporta 105 departamentos en el barrio de Retiro. 

Otro ejemplo es la Casa Central del Banco Hipotecario (Ex Banco Francés) de los arquitectos Clorindo Testa, Santiago Sánchez Elía, Federico Peralta Ramos y Alfredo Agostini, fue construida con hormigón, pero utilizando una técnica especial para lograr su arquitectura perforada. Esta obra no solo revolucionó la arquitectura local por su diseño, sino que también en construcciones de esta magnitud. Hoy, a 50 años de su inauguración, sigue siendo parte del paisaje emblemático de la Ciudad de Buenos Aires. 

Las nuevas tecnologías han logrado en materia de construcción avances extraordinarios que facilitan la resistencia de la mezcla, y gracias a ello hoy es posible hablar de hormigón de color, lavable, translúcido o luminiscente.  “De todos estos aspectos y avances, el más importante tiene que ver con la resistencia y durabilidad” declara el Ingeniero  Chuet- Missé.

Las investigaciones químicas que se llevaron adelante trajeron como resultado un producto más resistente y sustentable. La utilización de éstos nuevos aditivos permiten entre otras ventajas no solo aumentar la resistencia y durabilidad sino hasta retrasar el principio de fragüe, y poder trasladar el hormigón a grandes distancias, característica que facilita el desarrollo de obras lejanas  a la planta elaboradora u hormigonera

Silos Areneros proveyó la arena para la elaboración del hormigón utilizado en  la construcción de grandes obras civiles tales como la Ruta Provincial 6 y las Autopistas Buenos Aires-La Plata y 25 de Mayo que demandaron grandes cantidades de arena del tipo especial, que por su granulometría hacen que este tipo de proyectos se desarrollen con materiales a la altura de los requerimientos técnicos.

Hormigoneras hoy

Si bien la tecnología existe en nuestro país, hay quienes aún no la han adoptado. La Asociación de Hormigón Argentina Elaborado trabaja fuertemente en este aspecto realizando capacitaciones para que los profesionales de la construcción no solo se informen sobre las novedades de este material, sino que también sepan cómo utilizarlo, manipularlo y mantenerlo, insistiendo en que la provisión del hormigón elaborado sea realizado por una planta certificada ISO 9001, o bien que tenga un sistema de control de calidad, que garantice la trazabilidad del producto. Esto último es obligatorio para dar cumplimiento al Reglamento CIRSOC 201/05 en todas las  obras a nivel nacional.

“Lo más importante es conocer la calidad del hormigón, conocer dónde comprarlo y cómo aplicarlo,  aspectos que no pueden ser desconocidos por quienes lo utilizamos día a día” concluye el Ingeniero Pedro Chuet-Missé.

Se destaca a Silos Areneros Buenos Aires como una empresa líder en Argentina dedicada a la extracción, transporte y comercialización de áridos, dragados y rellenos con más de 60 años en el mercado. Hoy en día cuenta con una flota de nueve embarcaciones, piletas y silos para áridos ubicados en la zona de Dique Cero del Puerto de Buenos Aires. 

Más información: www.silosareneros.com.ar 

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