Arquitectura Sustentable
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13.05.16 Opinión

El proyecto como protagonista

Para el diseñador, la documentación del proyecto conforma la etapa más importante de la encomienda, dado que para garantizar la ejecución de una obra con calidad resulta fundamental una correcta documentación. Dicha calidad se traduce en la etapa de obra, originándose menos dudas y eliminándose las decisiones a tomar sobre la marcha, responsables de atrasos e imprevistos. Lo mismo cuenta para el pliego de especificaciones técnicas, uno de los documentos que integran el conjunto gráfico y literario del proyecto de una obra de arquitectura.


El pliego involucra al comitente, en cuanto especifica la calidad. Al proyectista, para asegurarse de que se ejecute lo propuesto y al director de obra, toda vez que le facilita su tarea. La coordinación, planificación y programación constituyen una forma de tendencia a la calidad total de la obra. Visiblemente, un diseño no programado insume más tiempo y costos de construcción. La programación implica organizar la obra, aspecto el cual redunda en acotar el tiempo de construcción con su consiguiente ventaja financiera. Este programa se realizará en el momento de desarrollo del proyecto, una vez formalizado el contrato de construcción. Luego, la empresa constructora se adecua al programa preexistente, y es entonces que la empresa adjunta una curva de certificación, arribando así a un doble control. Finalmente, el planeamiento consiste en elaborar un listado sumario de las tareas para construir la obra e indicar -mediante gráficos- sus relaciones y secuencias.


En la programación se estiman los tiempos de cada tarea y se establecen aquellas de tipo críticas. Introducir como tareas la mayor cantidad de sucesos nos permitirá lograr un mayor control sobre ellos. La elección de los insumos se debe basar en función de los requerimientos de cada proyecto. Una vez determinados los mismos, serán investigados para garantizar la mayor cantidad de información posible. Verificar un insumo, validando -funcional y visualmente-, si es aceptable para el proyecto en todos sus aspectos, limitaciones, compatibilidades con otros insumos de la obra, disponibilidad, requerimientos normativos y precio competitivo. Muchas veces es tan importante como el mismo insumo, que sea reconocido y confiable. Es fundamental mantener aceitada la logística de la entrega de recursos, aunque a veces se llegue a automatizar la carga y descarga de éstos, sería óptimo llegar a la certificación de calidad de su gestión y así disminuir los costos debido a su entrega fuera de término. Por último, el precio del insumo no significa necesariamente que esté en relación con el costo de instalación. Puede ser que el insumo sea más barato que otros pero su instalación lo haga más caro que los demás. Por eso es indispensable considerar no solo el precio, sino también, su vida útil y los gastos de mantenimiento y operación. El proyectista, en gran medida, fija la calidad y el costo de muchos ítems del proyecto. Por lo tanto, debe conocer el impacto económico de las especificaciones del pliego y el costo de operación y mantenimiento posterior.


La calidad es una gestión, ya que si para disminuir un costo lo hacemos sin un plan integral, seguramente, lo estaremos pagando como “costo de la No Calidad”. Por ejemplo, si se reduce el costo de operación acotando el número de personal, más adelante la empresa tomará operarios, tal vez más calificados y de mayores salarios que sus predecesores. Podemos ver que sin un plan integral los costos adicionales implicados son iguales o más importantes respecto de los ahorrados.  


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