Arquitectura Sustentable
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29.10.15 Textuales

Aspectos económicos y financieros de las obras de arquitectura

Al momento de considerar el crecimiento de un micro-emprendimiento, resulta de vital importancia la formalización y regularización del mismo. Ahora bien, existen diferentes formas de lograr dicho cometido teniendo en cuenta los siguientes factores: el capital inicial con que se cuenta, la estructura de costos, la cartera de clientes desarrollada, la planificación financiera, la cantidad de socios participantes, el tipo de actividad a desarrollar y los niveles de comercialización. De la conjugación y nivel de desarrollo de los mencionados factores dependerá el tipo de formalización a tener en cuenta. Para ello, es necesario considerar aspectos contables y jurídicos. 


El primer tema importante a decidir radica en la conformación del negocio en función de la cantidad de socios intervinientes. Un micro-emprendimiento puede ser de una persona (Persona Física) o de varios socios conformando una sociedad (Persona Jurídica). La elección del tipo societario nos lleva a distintas características impositivas.


Desde el punto de vista tributario si se trata de una persona física, podría elegir ser Monotributista o Responsable Inscripto. El Monotributo consiste en pagar una cuota fija mensual para reemplazar la obligación de abonar IVA y Ganancias ante la AFIP. Con esta cuota también se accede a los beneficios básicos de Obra Social y Jubilación. Así puede observarse que dicha posibilidad de formalizar un micro-emprendimiento no tendría mayores complicaciones en el sentido impositivo y a un bajo costo, pero con la limitación de una facturación tope de $12.000 mensuales para venta de bienes y $6.000 mensuales para prestación de servicios.


La otra alternativa es la de inscribirse ante la AFIP como responsable inscrito, donde se tiene la obligación de pagar IVA mensual y Ganancias anual sin límite de facturación; pero con un mayor control y pedido de información por parte de la AFIP; significando disponer de un contador. Esta alternativa presenta la obligación de pagar -en forma mensual- jubilación autónoma y no cuenta con cobertura médica.


Si el micro-emprendimiento cuenta con varios socios, se deberá elegir un tipo societario. Los tipos más comunes son S.R.L o S.A.; si se opta por una de ellas debe inscribirse como responsable inscripto y asumir las obligaciones tributarias correspondientes; representado mayores obligaciones contables, carga administrativa y servicios de contaduría. La elección de un tipo societario, si bien desarrolla mayores costos representa mayor seriedad jurídica al momento de relacionarse con un banco, clientes y proveedores, brindando un marco de estabilidad jurídica al negocio. En esta opción los socios también tienen la obligación de pagar impuestos como Autónomos y no cuentan con cobertura médica.


Es imprescindible tener en cuenta la existencia de otros impuestos, como Ingresos Brutos que es un impuesto provincial y el impuesto a los Bienes Personales, una tasa que recauda la AFIP sobre aquellos sujetos que poseen bienes por un valor superior a $305.000.


En conclusión, un micro emprendimiento generalmente formaliza su negocio inscribiéndose como Monotributista; luego si supera los límites de facturación puede re-categorizarse como Responsable Inscripto. Por último, si el negocio adquiere importancia es recomendable diseñar una sociedad.

 

Regularización jurídica de un microemprendimiento a PyME

 

Desde el punto de vista jurídico resulta de fundamental importancia tener presente que, ya sea un pequeño microemprendimiento o bien una PyME, existen algunas cuestiones legales a tener en consideración, entre ellas la posibilidad de adoptar una figura societaria a efectos de limitar la responsabilidad de los pequeños empresarios o microemprendedores quienes habitualmente responden frente a las deudas del emprendimiento con su propio patrimonio.


Entre ellas las laborales, las cuales generan más de un disgusto, especialmente cuando los trabajadores comienzan a ganar en antigüedad.


Por eso sugerimos que las PyMES o micro-emprendimientos unipersonales adopten alguna forma societaria que limite la responsabilidad de los socios (S.A. o S.R.L.) por los siguientes motivos: Tal como decíamos precedentemente, para limitar la responsabilidad laboral de los socios; para acotar la responsabilidad de los socios frente a terceros que contraten con el emprendimiento por cualquier causa o motivo; porque mejora la capacidad de financiamiento mediante cesiones a terceros; clarifica las relaciones entre los socios y eventualmente frente a los herederos; mejora el posicionamiento frente a terceros.


De lo antes mencionados el más importante, sin dudas, es la posibilidad de separar la responsabilidad de los socios de la responsabilidad de la sociedad. Sería esta última, salvo supuestos excepcionales de fraude, quien respondería frente a terceros (proveedores, empleados, organismos impositivos, etc.), no quedando el patrimonio personal de los socios comprometido.


Por supuesto que los costos de la empresa van a incrementarse, especialmente desde el punto de vista contable (deberá llevarse una contabilidad, libros societarios etc. no necesarios en el régimen simplificado), ya que el emprendedor deberá inscribirse en IVA (Impuesto al Valor Agregado) y en el impuesto a las ganancias, lo cual implicará un mayor control del fisco, pero si el emprendimiento resulta sustentable económicamente no existen dudas que es el camino a seguir en aras de la protección del propio patrimonio de los socios.


Como conclusión final podemos decir que la decisión de formalizar un emprendimiento dependerá del nivel de desarrollo y perspectivas de crecimiento que se tenga del mismo. Por ello, es recomendable cuando el emprendimiento se encuentra en su génesis adoptar la inscripción al Régimen Simplificado del Monotributo con sus diferentes categorías y escalas de facturación anual. Por otro lado, cuando el emprendimiento comienza a sostener un nivel de desarrollo y crecimiento sustentable es conveniente adoptar figuras societarias más tradicionales como lo son las S.R.L o las S.A., a los efectos de brindar una mayor seguridad jurídica y consolidar el patrimonio social.

 

Fuentes consultadas:

 

www.monotributo.com.ar

www.iprofesional.com

www.uni.edu.ar

www.derecho.uba.ar

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