Arquitectura Sustentable
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04.05.15 Del Editor

La importancia de planificar

La planificación de un proyecto de arquitectura aglutina la mayor parte de los esfuerzos tendientes a organizar la suma de las variables que se dan en función a sus necesidades, objetivos y alcances determinados por un tiempo. 


Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS


Existen en la práctica dos fases principales en la planificación. La primera consiste en estudiar la viabilidad de un proyecto haciendo los estudios técnicos, de mercado, financieros, de rentabilidad, estimación de recursos necesarios y los costos generados. La segunda fase se encuentra relacionada con la ejecución del proyecto. En dicha etapa se lleva a cabo una planificación detallada -punto por punto-, realizando una tarea previa de preparación, organización y planificación para garantizar el éxito al concluir la obra. Planificar consiste entonces en conjugar dos elementos muy diferentes. Por un lado, los Objetivos (exigentes, múltiples, difíciles) y por otro lado, los Recursos (limitados, costosos, rígidos).


La realidad no es previsible, en la mayoría de los casos, con lo cual habrá que formular ajustes periódicos que nos lleven a un buen término para cumplir la meta. La planificación se presenta como una herramienta para la gestión y toma de decisiones. Cabe señalar que dentro de la planificación permanece implícita la representación del conjunto de tareas y actividades que suponen la realización del proyecto (obra), así como también, considerar la fase de entrega o puesta en marcha donde verificamos que funciona adecuadamente y responde a las especificaciones aprobadas. En este contexto, el objetivo de una óptima planificación radica en obtener un resultado con la calidad acordada bajo un costo y tiempo determinados.


Se reporta un objetivo actual de gran interés que es la satisfacción del cliente, elemento clave para el éxito del emprendedor a futuro. Una de las herramientas para la planificación es a través del Camino Crítico (CPM), el cual en función a la previsión de ejecución lógica de la obra, establece la fecha de inicio de actividades, siendo que a cada tarea se le asigna una ruta con un tiempo determinado. Mientras el tiempo de inicio y fin de la tarea es más corto nos encontramos justamente con un camino crítico. La secuencia operativa demanda contar con el listado de tareas a ejecutar. Luego, se diseña el diagrama de red con su respectiva secuencia lógica. Después, se formula el cálculo de cuándo se inician las tareas y lo más tarde que pueden ser concluidas. Allí se encuentra el camino crítico. De esta secuencia se desprenden los tiempos de ejecución, los trabajos que se pueden efectuar simultáneamente -o en taller para acortar tiempos-, también la asignación de costos y quiénes intervienen (si por ejemplo, se dispone de suficientes recursos humanos y materiales).


Mediante programas de computación obtenemos información del calendario de consumos con el fin de establecer pedidos de acuerdo a las fechas previstas en la planificación. Estos sistemas toman automáticamente la información y la presentan en gráficos, trayendo los diferentes calendarios: previsión de mano de obra, previsión de maquinaria, de materiales, calendario, previsión sub-contratistas. Estos programas entregan mediciones y desviaciones en la ejecución de obra para tomar las siguientes decisiones: análisis de recursos humanos, previsiones de obra, sub-contratos, control de rendimientos, modificación de la planificación.


Cabe aclarar que independientemente del sistema empleado, la planificación de los trabajos que concurren a la realización de una obra de arquitectura demandará siempre de la responsable y profesional mirada del arquitecto, fundamentalmente en ejercicio del rol de Jefe de Obra.


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