Arquitectura Sustentable
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Premisas para la construcción saludable y sostenibles de edificios

El desarrollo tecnológico ha permitido la evolución de las características técnicas de los materiales en la construcción de los edificios. Gracias a esta evolución, se ha conseguido modificar las materias primas utilizadas para levantar edificaciones, y también han aparecido nuevos materiales. Si bien se han alcanzado nuevos y mejores objetivos, el coste ha sido alto. ¿Cual es la solución más adecuada para resolver estos problemas?

El uso de materiales en la construcción de edificios tiene impacto en el entorno en todas sus fases: extracción, transporte, manipulación, puesta en obra, funcionamiento, y fin de vida y desecho. Su impacto se produce sobre el medio-ambiente y sobre la salud de las personas y es diferente según las características de dichos materiales, y la forma en que se transformen, usen y desechen. Se denomina cualidades vitales o bióticas, a las características de los materiales que tienen que ver con su impacto en todas sus fases (Guía de Bioconstrucción, Mandala Ediciones).


En la Naturaleza existen materias primas que han sido utilizadas desde siempre en la construcción de los edificios: el barro, la piedra, la cal, la madera.  Además, el lugar y el clima de cada zona, han sido factores determinantes en su elección, y en la elección de las técnicas constructivas más adecuadas. No obstante, con el paso del tiempo, se han ido transformando dichas materias, con el objetivo de mejorar sus características técnicas y constructivas -‘cemento, hierro, aluminio, subproductos industriales, materiales sintéticos y productos químicos, son los más importantes’-, pero a cambio, también se ha modificado sus características físico-químicas, y su ordenación molecular.


Por otro lado, también se han producido sustancias nuevas que no existen de manera natural en la Naturaleza. El desarrollo tecnológico ha permitido, en el caso de la construcción de edificios, la mejora de las características técnicas de los materiales, pero ‘a costa de sus cualidades biológicas y de su inocuidad medioambiental‘ (Guía de Bioconstrucción, Mandala Ediciones). Con la aparición de nuevas materias han aparecido también nuevos problemas: altos costes medioambientales, radiactividad elevada, toxicidad, falta de transpiración, interferencia de campos magnéticos y eléctricos naturales, etc.. Todo ello tiene como resultado un tipo de construcción anti-ecológica, nada confortable e insana.


¿Cómo nos enfrentamos a esta situación? ¿Cómo podemos resolver estos problemas?:

Desde luego, no se trata de volver al pasado, sino de no volver a repetir los mismos errores, haciendo un ejercicio de reflexión donde las prioridades sean otras:


– Impacto sobre el medio-ambiente durante el ciclo de vida.

– Efecto sobre la salud de las personas.

– Balance energético durante su ciclo de vida.

– Beneficios sociales.


La ‘Guía de Bioconstrucción’ adelanta algunas estrategias: especial atención a la procedencia de las materias primas de los materiales cerámicos, y su temperatura de cocción, evitando temperaturas superiores a 950ºC; limitar el uso del cemento a cantidades mínimas; utilizar antes morteros de cal, de yeso o bastardos, antes que de cemento; confección de morteros, con la arena y la grava que dé el terreno, las calcáreas mejor;  estudio del impacto por el uso de los materiales sintéticos, plásticos derivados de la química del cloro, etc.


La innovación, el desarrollo y la investigación es la respuesta, teniendo en cuenta estas premisas. El medio adecuado para alcanzar el objetivo: uso de materiales con impacto positivo, reducción del consumo de energía, no sobre-explotación de recursos, ni producción de materiales tóxicos o insano, reciclaje, reducción en la generación de residuosy re-utilización.


FUENTE: www.certificadosenergeticos.com/


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