Arquitectura Sustentable
ampliar tamaño texto  reducir tamaño texto    Comentarios compartir en facebook compartir en twitter compartir en linkedin

Casa Modular en Costa Rica

Se trata de una construcción imponente  realizada con 8 contenedores reutilizables integrados por un módulo central. Grandes espacios, techos muy altos y una filosofía que recorre toda la casa: sustentabilidad y respeto por la naturaleza. No dejes de ver la galería de imágenes.


El diseño de esta vivienda se concibió bajo el concepto modular de 8 contenedores reutilizables de 40’ High Cube, integrados por un módulo central de doble altura, que funciona como elemento unificador de todos los espacios. Este módulo articulador tiene gran versatilidad ya que hace posible que el amplio espacio central funcione como área social o como área de trabajo según las necesidades de cada momento.


El módulo central, proporciona una superficie de 95 metros cuadrados de espacio adicional, nace como resultado de la interconexión de 4 contenedores. A su vez uno de los contendedores en el segundo nivel se desplaza ligeramente en un lado para crear espacios exteriores con uso de terraza y vestibular, y un acceso secundario en la fachada. El primer nivel de la vivienda funciona como área de trabajo y actividades sociales. El segundo nivel se reserva para los espacios privados de habitaciones y estudio y cuenta con una pasarela exterior que conduce a las escaleras que conectan con la azotea del tercer nivel.


En el exterior prevalecen los detalles singulares. La piel de bambú que reviste la fachada noroeste se compone de una serie de paneles móviles pensados para proteger los espacios interiores de la radiación solar. Los paneles se pueden desplazar de acuerdo al movimiento del sol durante las horas de la tarde. El árbol de cedro original del terreno juega un papel muy importante para la distribución de la vivienda. Se busca el contacto visual hacia el árbol desde cualquier punto de la casa.


La forma de la casa está en relación con los elementos climáticos del lugar. El módulo central de doble altura actúa como pulmón de ventilación cruzada y la fachada oeste acristalada potencia la iluminación natural. Se tuvieron en cuenta varias cuestiones para que la casa tuviera el menor impacto ambiental posible, tanto en su diseño, como en la elección de los materiales y en los sistemas para la conservación de la energía.


Se escogieron materiales, que siendo duraderos y de poco mantenimiento, fuesen también renovables, reutilizables o reciclables. La madera del desrame del árbol de cedro se reutilizó en escaleras y algunos otros detalles de mobiliario de la casa. El deck se realizó con madera certificada proveniente de fuentes renovables mezclada con plástico reciclado, piso de hormigón lujado y bambú entre otros. Las puertas de los contendedores se reutilizaron para la mayoría de las puertas del proyecto.


Para reducir el consumo de energía y recursos naturales se instalaron paneles solares para calentar el agua y sistemas de recolección de agua de lluvia para su reutilización en inodoros y riego. La estudiada distribución de la vivienda genera una ventilación cruzada, suficiente para que la vivienda no necesite aire acondicionado, a la vez que proporciona una iluminación totalmente natural durante el día.


El uso de contendedores en la construcción enriquece el diseño, pero además disminuye el impacto ambiental: se reutiliza un elemento ya existente, se evitan movimientos de tierra invasivos, se reducen las emisiones de dióxido de carbono que se producirían con la fabricación de cemento o el transporte de los tradicionales materiales de construcciones hasta el terreno y se reducen el tiempo de construcción y los costes en aproximadamente un 20%.


A la hora de escoger la cocina, se tuvo en cuenta en todo momento la estética del conjunto de la casa. De esta manera, se optó por el diseño LINE-L de Santos en color blanco, al igual que las paredes y acorde con la estética minimalista de la edificación.


Para romper con la tonalidad estrella de este estilo, se incorporaron al ambiente ciertos detalles de mobiliario en madera que siguen la filosofía presente en toda la casa: sostenibilidad y respeto por la naturaleza. Así pues, para hacer tanto la barra de la isla, como las patas de la mesa del comedor se reutilizó la madera del desrame del árbol de cedro original del terreno. Estos elementos confieren calidez a la estancia y combinan con la vegetación circundante.


La arquitectura de la casa tiene un gran peso en la cocina. Esta se ubicó en el primer nivel de la vivienda, que funciona como área de trabajo y actividades sociales. Se pensó como un espacio abierto al comedor y que comunicase con el salón. Para no romper con la continuidad visual, el mobiliario de almacenaje se estructuró en línea y se complementó con una isla en color blanco donde se ubican las zonas de cocción y limpieza.


En el área de la isla adquiere gran protagonismo la barra de madera de cedro, que ocupa la totalidad de la zona trasera del mobiliario. Gracias a esta balda que circunda gran parte de la isla, esta se convierte en una práctica barra de desayunos o comida rápida.


El área de las columnas se dispuso con un amoblamiento a techo para que pareciese una pared más.


La casa, construida por Cúbica, es un diseño de Maria José Trejos, en el interior con colaboración de Sergio Pucci que ha sido en encargado de fotografiarla. Ellos han diseñado también parte de los muebles, algunos de los cuales, como la mesa de la cocina han sido fabricados por un ebanista local. No dejes de ver la galería de imágenes.

Comentarios

Ingrese para poder comentar