Arquitectura Sustentable
ampliar tamaño texto  reducir tamaño texto    Comentarios compartir en facebook compartir en twitter compartir en linkedin
30.01.15 Del Editor

La calidad bien entendida empieza por casa...

Con el concepto de “Calidad” ocurre algo sumamente curioso. Todos nos referimos a ella en forma frecuente y muy pocos saben a ciencia cierta qué significa, cuáles son sus alcances. Algo similar ocurre con la paz mundial. Todo el mundo la declama pero muy pocos hacen algo para llevarla a la práctica. ¿Se entiende?


Por el Arq. Gustavo Di Costa
Editor de Revista ENTREPLANOS


Dentro de la terminología común, el concepto de “Calidad” se aplica como sinónimo de bueno, suntuoso, distinguido. Se oye incluso decir: "Esto es de Calidad" ó "Esto tiene Calidad". Veremos que mientras la primera afirmación constituye una indefinición, parecida a ciertas curvas estadísticas, de trazo impresionante pero que en esencia nada indican, la segunda es una perogrullada, puesto que existe una tendencia muy marcada -y bastante poco racional- entre los profesionales de distintas disciplinas de "robarse" unos a otros términos para asignarles significados más o menos caprichosos, siendo que nuestro idioma ofrece una riqueza tal de vocabulario, que alcanza y sobra para expresarnos con profunda claridad. Este tema no resulta menor, puesto que es de uso y costumbre en el proceso de transferencia de conocimientos, indicar la necesidad de desarrollar un idioma común, dato clave si pretendernos entendernos técnicamente.

 

La indefinición práctica del término “Calidad”, en mucho me recuerda a la no menos famosa “Productividad”, concepto igualmente manoseado y una bandera de quienes buscan una mejor utilización de los recursos, termino que pasó a representar un significado amorfo, casi indefinido.

 

¿A qué nos referimos cada vez que hablamos de “Calidad”? ¿Cuándo se fija una determinada “Calidad” y cuándo se considera que ha sido lograda? ¿Dónde comienza y finaliza nuestra responsabilidad con respecto a la “Calidad” de una obra? ¿Existe alguna forma de traducir la “Calidad” en una cifra que pueda ser estimada, manejada, comparada y estandarizada?

 

Calidad de un producto; define Feigenbaum, conforma la resultante de una combinación de características de ingeniería y de fabricación determinantes del grado de satisfacción que el producto proporcione al consumidor durante su uso. Términos como confiable, servicial y durable, se han tomado en ocasiones como definición de “Calidad” del producto, pero en realidad, asumen características individuales -que en conjunto- constituyen la “Calidad” de un producto.

 

Antes que tentar una definición, con el ánimo de clarificar el concepto, quiero establecer el significado de “Cualidad”, vale decir, cada uno de los caracteres que distinguen a las personas o cosas (propiedad, atributos, naturaleza, índole), cada modo de ser por el cuál una cosa es lo que es y como es; “Características”, concepto que se aplica a la cualidad que es distintiva de una cosa o persona (peculiaridad, propio, típico, atributo); finalmente, “Categoría” implica uno de los grupos en que se puede clasificar una cosa o persona, es el valor o importancia de acuerdo con esa clasificación.

 

Por ser preciso defender el significado del término “Calidad”, para que sirva sin ambigüedades como un parámetro útil para el diseño, la organización, conducción y control de las obras, preferimos definirla como sigue: “Calidad” es un grado de medida en cuanto a las cualidades características que se ajustan a los estándares y tolerancias fijados para calificarla.

 

Usted, estimado lector, puede continuar reflexionando sobre el tema. Para así construir, entre todos, una “Calidad” bien entendida.

Comentarios

Ingrese para poder comentar