Arquitectura Sustentable
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¿Sabemos definir la envolvente térmica de los edificios y su eficiencia energética?

El comportamiento energético de los edificios consiste en el intercambio de calor que se produce entre los espacios interiores habitables y el ambiente exterior a través de su envolvente térmica. Dicha envolvente se compone de todos los cerramientos opacos -verticales y horizontales-, huecos y puentes térmicos del edificio, y su eficiencia energética depende de su adecuado diseño y ejecución, teniendo en cuenta la zona climática donde se ubica el edificio y su perfil de uso. Pero, ¿sabemos definir correctamente la envolvente térmica? ¿Qué parámetros la definen? 


¿Qué es la envolvente térmica de un edificio?

 

La envolvente térmica de un edificio contiene todos los espacios interiores habitables, y los separa del ambiente exterior, ya que se compone de todos los cerramientos, horizontales y verticales, los huecos y los puentes térmicos del edificio. Se entiende por ambiente exterior tanto el aire exterior, como el terreno o u otro edificio adosado.

 

Por ejemplo, en edificios  residenciales  se consideran espacios habitables las propias viviendas, las zonas comunes como escaleras, pasillos o portales que no estén abiertas -al aire libre-, y los espacios reservados a oficinas o locales comerciales. Dentro de cada vivienda se consideran los recintos habitables, las habitaciones y estancias de la misma: dormitorios, comedores, bibliotecas, salones, etc.; y también las cocinas, los baños, los baños, los pasillos y los distribuidores. Los lavaderos o espacios para el tendido de prendas en viviendas, no son espacios habitables.

 

Por otro lado, las particiones interiores, verticales y horizontales separan espacios habitables de otros no habitables en contacto con el exterior, por lo que dichas particiones también forman parte de la envolvente térmica.

 

Por ejemplo, en los edificios residenciales con garaje en planta baja o en sótano, el forjado que separa el garaje del resto del edificio, es una partición interior horizontal; por otro lado, las paredes verticales que separen un espacio habitable de otro no habitable, se consideran particiones interiores verticales. Esto sucede también, por ejemplo, en paredes que separan locales de otros espacios habitables, pero con distinto uso y condiciones térmicas de funcionamiento, por lo que dichas paredes también se consideran particiones interiores verticales a efectos de cálculo.

 

¿Qué parámetros  definen los elementos de la envolvente térmica?

 

1. Cerramientos opacos: muros, suelos y cubiertas.

 

2. Huecos: vidrios y marcos.

 

3. Puentes térmicos.

 

El comportamiento energético de cada uno de ellos depende, a efectos de cálculo, de:

 

– Sus características geométricas.

 

– Su composición: capas de diferentes materiales que componen el elemento desde el punto de vista constructivo.

 

– Sus propiedades características: espesor, densidad, conductividad y calor específico. En el caso de las cámaras de aire: espesor y resistencia térmica. En elementos con masa térmica, la transmitancia y la resistencia térmica, se obtienen a partir del espesor y la conductividad del elemento constructivo. En puentes térmicos, la transmitancia térmica es lineal.

 

– Los objetos que proyectan sombra sobre cada uno de los cerramientos opacos que componen la envolvente, y que reducen la cantidad de radiación solar que incide sobre los mismos; las protecciones solares -fijas o móviles- en el caso de los huecos.

 

– En los huecos hay que considerar, la permeabilidad, el factor solar del vidrio y la absortividad del marco, en función del color del mismo.

 

¿Qué criterios influyen en su comportamiento energético?

 

La zona climática donde se ubique el edificio determina su comportamiento energético debido a que se produce una interacción a través de la envolvente térmica con el exterior, intercambiando calor con el entorno.

 

Por otro lado, la demanda energética, se define como la energía útil necesaria que deben aportar los equipos de calefacción y refrigeración, para mantener unas condiciones adecuadas de confort térmico en el interior del edificio. Dicha demanda dependerá del perfil de uso del mismo, y de la zona climática donde se ubique, y por lo tanto del intercambio de calor que se produzca con el ambiente exterior, a través de la envolvente, por lo que un buen diseño y ejecución de la misma, permitirá una ahorro efectivo en el consumo de energía, mejorando la eficiencia energética del edificio.

 

FUENTE: Certificados Energéticos

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