Arquitectura Sustentable
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12.12.14 Protagonistas

Proyectos y Obras sin secretos

La Cámara Argentina de Consultoras de Ingeniería – CADECI- nació en el año 1964 para nuclear a las primeras firmas de ingeniería que han sido pilares fundamentales para concretar grandes emprendimientos nacionales. Este año cumplió su 50° Aniversario. En ese marco conversamos con el Ing. Pablo Chelmicki (*), Gerente de la Institución, para conocer en detalle el trabajo de las Consultoras de Ingeniería en nuestro país y su importancia a la hora de invertir en una obra o proyecto. “Pagar un honorario justo, para tener el mejor proyecto y la mejor obra, dentro del presupuesto disponible, es maximizar la inversión.”


La Cámara Argentina de Consultoras de Ingeniería nació en el año 1964 para nuclear a las primeras firmas de ingeniería que han sido pilares fundamentales para concretar los grandes emprendimientos nacionales, destacándose los servicios prestados para realizar desde proyectos hidroeléctricos, líneas de alta tensión, caminos e infraestructuras del transporte en sus diversos modos, saneamiento y control de inundaciones, grandes puentes, emprendimientos industriales, telecomunicaciones, gas y petróleo, desarrollos urbanos, entre tantos otros.

 

Su objeto principal ha sido -y es- convocar, promover y presentar en las áreas públicas y privadas la actividad de la consultoría de ingeniería nacional como pilar clave para el desarrollo y crecimiento de un país y colaborar con la sociedad a fin de que ésta cuente con la solución sostenible, tecnológica y económicamente más adecuada para cada problema de infraestructura y desarrollo, contribuyendo así a reposicionar a la Argentina en el mercado global del conocimiento.

 

Este año, la CADECI cumplió su 50 aniversario. Bajo el lema “50 años de ingenio” se presentó un libro sobre la intensa actividad en obras y servicios realzados por firmas de la Cámara durante éstas cinco décadas. Asimismo se realizaron diferentes eventos que abarcaron a todo el país, desde Jornadas Técnicas a la participación y presencia activa en congresos vinculados a la actividad y la ingeniería: en Santa Fe, Neuquén, Entre Rios, San Luis, San Juan, Tucumán, entre otros, cerrando el año con un Torneo de Golf. Por su parte, en el marco de este aniversario, la Cámara ha sido anfitriona de la reunión en Buenos aires del Comité Ejecutivo de la Federación Panamericana de Consultoras (FEPAC), de la cual la entidad ocupa la Vicepresidencia.

 

Además de los Estudios de Arquitectura e Ingeniería, existen las Consultoras de Ingeniería. ¿A qué se dedican estas firmas y en dónde radica su importancia?


En general los estudios se especializan en determinados temas, por ejemplo, en obras de arquitectura,  estructuras, instalaciones sanitarias, entre otros. Las Consultoras de Ingeniería, en rigor, son empresas conformadas por equipos de profesionales de diferentes disciplinas y diversas especialidades. En general, las de cierta envergadura, cuentan con ingenieros, arquitectos, agrimensores, geólogos, ambientalistas, sociólogos, abogados, entre otros, quienes, en forma organizada, a través de la mirada multidisciplinaria y experta de sus integrantes, garantizan concebir proyectos seguros, eficientes y sustentables.

 

Su intervención en emprendimientos de distinta envergadura, públicos y privados, manifiesta un profundo sentido de la responsabilidad; colaboran con la decisión de orientar la inversión hacia obras adecuadas y en llevarlas a cabo de la manera más racional y eficiente posible. En este sentido, la convocatoria de los servicios de consultoría de ingeniería se presenta como una opción segura para quienes se encargan de encauzar y administrar esas inversiones.

 

¿Por qué considera que es una opción segura?


Sean fondos privados o estatales, todo proyecto, y más aún si es de cierta envergadura, implica el desembolso de importantes fondos. Esto pasa tanto en los desarrollos inmobiliarios, obras de infraestructura, o emprendimientos industriales. Sea cualquiera el caso, el punto central es que la inversión, para que sea redituable, debe estar optimizada. Es decir, bien pensada y dirigida.

Implica primero hacer proyectos razonables y sustentables. Para ello se debe analizar en detalle no solo los aspectos propios del diseño y su funcionalidad, sino también metodologías constructivas, costos, tiempos, logística, y nunca olvidar prever bien el mantenimiento futuro y su incidencia a valor presente.

La clave, entonces, es simple: para generar el mayor ahorro y eficiencia, se debe invertir en ingeniería. Un estudio realizado en España determinó que en los proyectos donde se pretendía ahorrar un 2 o 3 por ciento en el costo de los proyectos, o evitar invertir en estudios geotécnicos y/o geológicos previos, implicó en muchos casos un incremento en los costos y plazos de las obras del 20 a 30 por ciento, con el agravante de resultar obras con alto costo de mantenimiento.


¿Cuándo nacen las primeras firmas consultoras?


Originariamente, las principales obras públicas contaban con la colaboración de valiosos especialistas que formaban parte de estructuras técnicas en organismos y empresas públicas que se encargaban de proyectar y dirigir las obras que estaban en sus manos.

 

Frente a las crecientes demandas de infraestructuras de mayor envergadura se contrataba la consultoría a empresas de ingeniería internacional, que subcontrataban a incipientes empresas de ingeniería local. La contratación de firmas extranjeras tenía como consecuencia una fuerte dependencia tecnológica, el conocimiento generado no quedaba en el país, además de favorecer la provisión de equipos asociados a fabricantes establecidos en los países centrales.

 

Afortunadamente, por aquellos años, una serie de factores comenzaron a cristalizar la conciencia de la conveniencia e importancia de capitalizar el conocimiento forjado en cada emprendimiento. Corría la década del 60 cuando en nuestro país la ingeniería comenzaba a organizarse en forma de firmas consultoras. Se conformaron, entonces, las primeras empresas privadas argentinas que, con sus equipos multidisciplinarios, fueron complementando el accionar de los privados y del Estado en las obras y emprendimientos que le dieron impulso al país.                

 

Una de las actividades habituales de las firmas de consultoría es la inspección de las obras. ¿En qué grado esa actividad se desarrolla en el país?

 

La ejecución correcta de una obra o la prestación de un servicio es el resultado de un proceso que requiere, además de un buen proyecto, de un buen sistema de control. Para ello, mediante una adecuada supervisión realizada por equipos profesionales con experiencia,  es posible planificar las tareas que permitan asegurar el cumplimiento de las obligaciones de un contrato. Desde la calidad de los componentes de la obra y/o del servicio, el cumplimiento de los plazos, de los aspectos de higiene y seguridad, abatir impactos ambientales, entre otros temas. El punto es que quien contrata paga por una obra bien hecha, pero no todos tienen claro cómo asegurar la calidad contratada. Improvisar, no supervisar, sale caro.

 

Si bien son claros los beneficios, no se aplica habitualmente. ¿Cuál es la razón?

 

En determinados casos, por creer que no hace falta o por un mal entendido ahorro. Hay un tema cultural donde todo lo que tiene que ver con los  honorarios profesionales, de cualquier índole, se toma como un gasto que se busca minimizar o evitar, en vez de hacer a la inversa. Pagar un honorario justo, para tener el mejor proyecto y la mejor obra, dentro del presupuesto disponible, es maximizar la inversión. En muchas obras del Estado pasa igual. Muchas veces se delega la supervisión en equipos propios, que están sobrecargados de tareas, otras veces no cuentan con los equipos o la experiencia necesaria.   

 

Hay países, como Colombia, que tienen establecida la tarea de inspección por ley (o interventoría como la denominan allá). Es decir, debe ser contratada con una persona (física o jurídica) independiente de la entidad contratante y del contratista.

 

 

Con el tiempo ha surgido la figura del Gerenciador. ¿Cuál es su rol?


El Gerenciador o Project Manager es una figura muy interesante que se está imponiendo sobre todo en el ámbito privado, aunque hay casos de contratos del Estado donde se aplicó con muy buenos resultados. Su rol, en el sentido más amplio, es representar al Comitente e intervenir durante todo el proceso, idealmente desde el inicio del proyecto hasta la recepción final de la obra, e incluso durante la primera fase de la puesta en funcionamiento y mantenimiento.

 

¿No hay una superposición de roles?

 

Depende del Comitente, si cuenta con un buen equipo propio y de cómo estructura la ejecución del proyecto y la obra. Para bajar costos, hay una tendencia a dividir el proyecto y la obra entre diferentes actores. En los hechos, la obra queda sin un responsable claro. Otras veces, por cuestión de plazos, se lanza la obra sin completar el proyecto. Sea el caso, si no hay una buena coordinación profesional experimentada e integral, inevitablemente habrá problemas, reclamos, extensión de plazos, etc. Todo eso implica un costo final mayor que se puede y debe evitar. 

 

En costos, ¿cómo impacta finalmente?


Se puede decir con seguridad que su intervención se paga con creces, si cumple su rol adecuadamente. Si es sólo un administrador que junta facturas, certificados e imprime informes, no sirve. Un buen Gerenciador debe saber anticipar los problemas y buscar optimizar cada peso. Requiere exigir a cada actor, desde los proyectistas especialistas, a las empresas intervinientes, que cumplan adecuadamente con su parte; en la etapa inicial incluso requerir rehacer o completar la documentación; saber advertir rubros sobredimensionados, interferencias, etc.

 

Es frecuente encontrar pliegos plagados de incongruencias y contradicciones que si se dejan, traerán muchos problemas. Un buen proceso implica estudiar la obra ítem por ítem y en forma integral. Analizar para cada caso la mejor alternativa constructiva, en costos, tiempos y logística. Evaluar cómo contratar la obra, si con un contrato general, o bajo un esquema de una empresa responsable y subcontratistas.

 

Como experiencia puedo decir que su intervención ahorra dinero. Hay muchos ejemplos de edificios, que al analizar los ítems con mayor incidencia y evaluar alternativas se bajaron los costos en forma importante. Por ejemplo en un edificio, para los muros vidriados, se optó armar el taller en la misma obra. Para optimizar los cortes y reducir desperdicios se acordó pedir al fabricante del vidrio, paños de medidas especiales (a igual precio unitario). En el caso de los perfiles de Al, la mejor opción era diseñar y mandar a hacer los mismos. El ahorro generado total era del orden del 25%, que implicaba un ahorro equivalente al 6% del costo total de la obra. Sumando todos los ahorros logrados, se bajó el costo final previsto del proyecto en más del 20%. Por otra parte, se analizó la normativa y se mejoró la superficie vendible en más de un 5%. Cuando se ven los números finales, los honorarios se pagan con creces.   

 

¿Cuáles son las cualidades que debe tener un buen Project Manager?

 

Básicamente: tener bien claro el objetivo de Comitente y lograr su apoyo; contar con conocimientos técnicos; conocer lo que pasa en el mercado; estar a la vanguardia de las nuevas tecnologías, materiales; ser claro en transmitir ideas y sostenerlas con firmeza; saber delegar; tener muchos contactos con especialistas, contratistas, subcontratistas buenos y con precios justos; y actuar en forma transparente y ética.   

 

 

(*) Gerente de la Cámara Argentina de Consultoras de Ingeniería. Coordinador y gerente de proyectos, obras y desarrollos.  

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