Mentalidad sustentable

  Cuando recorremos obras de arquitectura de otros países, o cuando nos llega información técnica, miramos esperanzados algunas hazañas constructivas con la nostalgia de poder lograr ese alto grado de desarrollo, capacidad de producción, precisión y ajuste, aunque casi simultáneamente, nos planteamos una pregunta: ¿Será posible actualmente en la Argentina desarrollar los pasos necesarios para lograr un mayor grado de sustentabilidad en la construcción de nuestros edificios?

  Si la respuesta fuese afirmativa: ¿Qué aspectos deberíamos garantizar a nivel institucional, empresario, profesional e individual para lograrlo, pensando que la sustentabilidad no es un fin en sí mismo, sino un método capaz de optimizar los recursos y mejorar el rendimiento?

  Como toda actividad económico-productiva de un país, la construcción aglutina una múltiple variedad de factores relacionados en forma más estrecha o lejana a los diversos sectores comprometidos en la misma. Es así que la construcción -la “industria madre”- no escapa a la regla general comprendiendo su desarrollo la evolución de varios sectores ligados a la investigación, profesionales independientes, Estado, empresas, etc.

  Entender que la sustentabilidad no tiene futuro, sino presente, es la clave de nuestro éxito como técnicos solidariamente comprometidos con la sociedad. Si visualizamos que las nuevas formas de construir nos brindan recursos capaces de solucionar satisfactoriamente nuestros edificios, en los plazos y costos previstos, con un mínimo esfuerzo, instalaremos una ley humana capaz de regularnos a todos.

  Necesitamos innovar. Basta recordar la construcción del Crystal Palace en Inglaterra, en el año 1851, donde se aplicaron por entonces modernos conceptos de modulación, industrialización de elementos, sistemas de montaje, etc., concebidos y planeados con un significado básico: La industrialización de la construcción. Desde luego, de acuerdo con los medios y conocimientos de aquella época. Es así como una cuidadosa planificación, basada sobre investigaciones, estudios y trabajos previos, permitió levantar ese monumental edificio, con una superficie cubierta de más de 70.000 metros cuadrados, en menos de cuatro meses.

  La construcción sustentable es aquella cuyas partes constitutivas son, en su mayoría, ejecutadas en serie y en taller, con la precisión de los métodos industriales modernos, para formar un sistema constructivo coherente y satisfactorio, según sea su destino, con condiciones normales de resistencia, aspecto, habitabilidad, confort y duración, presentando un mínimo de mantenimiento.

  En razón de una fase de montaje precisa y detallada, una construcción podrá ser ejecutada por mano de obra no especializada, rápidamente, sin esperas, retoques ni modificaciones de importancia, por medio de operaciones simples de montaje, presentación y unión, reduciendo a un mínimo las tareas de terminación. Nunca se ha hablado tanto como en la actualidad de la industrialización de la construcción, aunque por supuesto, el tema no constituye novedad alguna.

  La industrialización de los sistemas constructivos sustentables se ha transformado en una imperiosa necesidad, un proceso de sistematización que debe y merece ser atendido, estudiado y desarrollado con suma prudencia, para alcanzar las más nobles y positivas metas.

  El tercer milenio encuentra al planeta con una población total que ronda los 6.000 millones de habitantes. No obstante, un informe presentado en la Asamblea de las Naciones Unidas estima que el 50% de la población del mundo vive en casas con diferentes grados de deficiencia y mal equipadas, hacinadas o en condiciones ambientales inadmisibles. El derecho a la vivienda es una equidad de los seres humanos, una elemental condición de la ciudadanía. De todas formas, los requisitos para un cobijo son distintos dependiendo de muchos y diversos aspectos, como la situación geográfica, el clima, la sismicidad, la economía y los conceptos sociales.

  El uso de productos altamente sustentables significará concretar una verdadera revolución dentro de los sistemas constructivos. Se presentarán diferentes y nuevos problemas, pero también, esperanzadoras soluciones.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS

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