¡Estos son mis principios…

… si no les gustan tengo otros! La frase, atribuida al célebre Groucho Marx, sirve como humorada inicial para hablar -seriamente- acerca de los principios de la arquitectura sustentable. El desarrollo de las sociedades conlleva a un mayor empleo de los recursos naturales y la consecuente generación de residuos, para finalmente, sumar importantes valores en la producción de dióxido de carbono. Nuestros edificios, fundamentales para la vida y el consumo, podrían reducir sus efectos ecológicos adversos a través de un mejor diseño. Allí irrumpe en escena la denominada “Arquitectura sustentable”, concepto el cual implica brindar un giro a los sistemas convencionales aplicados actualmente. Para ello, es indispensable la innovación tecnológica, el desarrollo técnico-científico, la creatividad y los cambios culturales. Una construcción sustentable implica producir con calidad. Agregar a nuestros proyectos estudios más profundos, analizar la obra desde todos los puntos de vista: Social, económico y ambiental para superar el desmedido crecimiento insostenible. Detallaremos algunos puntos aplicables al Principio Ambiental: Optar por materiales locales, ello evitará la producción de dióxido de carbono generada por el transporte e incrementará la producción y mano de obra local; preferir materiales y tecnologías con menor cantidad de CO2 en el ciclo de vida completo del edificio, considerando sus diferentes etapas; proyectar circuitos cerrados de aguas y residuos, con el objetivo de ser lo más eficientes posibles internamente para generar la menor cantidad de emisiones al entorno; proyectar con energías renovables, preservar los recursos no renovables y la biodiversidad; y prever la utilización de materiales reciclados o reutilizados.

En cuanto a los Principios Sociales consideraremos particularmente: Garantizar un seguro laboral; cumplir con las normas impositivas, beneficiando indirectamente a los sectores sociales más carenciados; preferir materiales locales, a efectos de favorecer el desarrollo de la industria del lugar; ponderar los programas de higiene y seguridad en la obra y en cualquier ambiente local; y evitar y prevenir los compuestos orgánicos volátiles.

Desde el Principio Económico, otro de los rectores sustanciales, valoraremos: Escoger materiales durables, con mantenimiento escaso o nulo; alcanzar una aceptable eficiencia energética gracias a la elección y combinación de materiales y elementos, empleando equipos capaces de demandar la menor cantidad de energía ofreciendo el mismo servicio; acotar la demanda energética a través de las denominadas estrategias pasivas: Diseño, orientación, uso de aislantes; reutilizar y/o reciclar materiales, en la misma obra o para otras construcciones; y desarrollar modelos de simulación para obtener la solución más adecuada; rediseñar los sistemas constructivos pensando en la mayor eficiencia de los materiales y tecnologías, modularlos para que en la puesta en obra generen la menor cantidad de desperdicios.

Luego de formalizar un recorrido por los aspectos más generales de los conceptos que conforman la arquitectura sustentable, debemos materializar las citadas ideas en modos y maneras de construir, las cuales logren conferir a nuestros edificios estabilidad, confort y durabilidad. Es fundamental crear obras a partir de la innovación y la creatividad. En paralelo, es de suma importancia que los consumidores promuevan la utilización de esta nueva manera de construir.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista ENTREPLANOS

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