¿Cuánto me va a salir?

Esa pregunta es la que nos va a hacer nuestro cliente luego de que nos cuente sus necesidades, así sea una reforma, una ampliación o una vivienda nueva. Para responder la consulta, debemos analizar una serie de costos dentro de los cuales desglosaremos todos los pasos, las personas y situaciones involucradas en la realización del proyecto.

Por el Arq. Gustavo Di Costa, editor de la Revista ENTREPLANOS.

Definiremos, desde el inicio, la distinción entre los conceptos de “Costo” y “Precio” de una obra. Se denomina precio al valor comercial total que está dispuesto a pagar quien encomienda la materialización de una determinada obra. Por otra parte, entenderemos como costo al valor que incluye la totalidad de los montos pagados por la estructura productiva (contratista principal) que emprende el trabajo de la construcción. Por lo dicho queda claro que el precio de una obra es fijado por las condiciones imperantes en el mercado, mientras que el costo permanece en directa relación con el valor de los recursos empleados.

Resulta fundamental realizar dicha diferenciación de conceptos ya que los mismos remiten a distintas situaciones. En ciertos contextos económicos, una empresa decide hacerse cargo de la realización de una obra a efectos de mantener su plantel laboral o para que su nombre permanezca vigente en el mercado. Ese precio que determina la empresa, fue de alguna manera regulado por la competencia, no es acorde con el costo de la obra, y puede considerarse como una inversión efectuada por la firma para defender determinados intereses que pueden ser los mencionados más arriba u otros que podrían jugar conjuntamente en la toma de decisiones. Vale aclarar que el profesional en su rol de proyectista, es el encargado del diseño de la obra, por ende, deberá conocer la tecnología a implementar a efectos de la representación y especificación de la misma, ya que la documentación del proyecto constituye la base para la resolución de la temática en cuestión.

Quien posee conocimiento técnico y reconoce el proceso de producción de la obra está capacitado para disponer la racionalización de los recursos interactuantes con el proceso productivo. Sólo en apariencia, la documentación resulta ser independiente de la producción de la obra. Quien proyecta no sólo deberá contactarse con los espacios creados sino con la producción de los mismos, visualizando la organización de la infraestructura necesaria y adecuada. De esta forma, materializará una documentación completa, la cual posibilitará la economía de dicho proceso, ya que diseñará en función del costo de la obra.

En el presente análisis estamos integrando el concepto de economía y productividad que otros podrían considerar independientes del simple proceso técnico de la formación del costo, lo cual implicaría solamente asignar valores a lo proyectado. Esa es una posición posible, pero entendemos que es necesario llevar a cabo un estudio más integral, no olvidando conceptos fundamentales como el de rescatar la importancia de un buen diseño, así como la de efectuar un óptimo análisis económico, el cual deriva en la correcta distribución de los recursos a implementarse en la dinámica de la construcción.

Una pregunta fundamental es ¿cómo se organizará la obra? De allí derivará el costo en base al proyecto del obrador, su ubicación y composición, el costo de la infraestructura de producción que incluye redes viales, sanitarias, eléctricas, entre otros sistemas a desarrollar en función de la escala del emprendimiento.

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