Crean mini placa solar que produce energía con las sobras del vino.

Una investigación conjunta de la Universidad de Venecia ‘Ca’Foscari’ (Italia) y la Universidad de Málaga (España) ha descubierto que los restos del proceso de vinificación pueden servir como material económico para fabricar placas solares fotovoltaicas.

En los últimos años, la energía solar fotovoltaica ha crecido, según datos de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) más de un 500%, lo que supone todo un reto para la fabricación de los paneles solares de producción de energía.

Su construcción supone utilizar materiales que son caros y, en muchas ocasiones, su extracción no es nada sostenible, como en el caso del silicio. Por ello, se están investigando nuevas maneras de fabricar paneles solares con materiales más acordes con el equilibrio medioambiental y que no supongan un trastorno para el entorno.

Una de estas investigaciones es la que ha llevado a la Universidad de Venecia ‘Ca’Foscari’ a liderar un proyecto de innovación sobre nuevos materiales para la creación de paneles solares. Ha contado con el apoyo de fondos de la Unión Europea y, asimismo, con la participación de investigadores de la Universidad de Málaga. Ahora han presentado sus conclusiones.

La más llamativa, y que ha sido foco de la investigación, es la posibilidad de fabricar paneles solares fotovoltaicos con los residuos que generan las bodegas a la hora de producir vino tinto.

Según el profesor de la Universidad de Málaga, Enrique Rodríguez-Castellón y la profesora Elisa Moretti, del departamento de Ciencias Moleculares y Nanosistemas de la Universidad Ca’Foscari’ “lo que se busca con este estudio es recuperar y transformar la basura del procesamiento y la clarificación de los vinos para la construcción de células fotovoltaicas con colorantes orgánicos, las denominadas células de Gräetzel”.

Este material podría reemplazar a otros más caros, como el silicio y, además de ser más sostenible, también podría ser más barato y, por lo tanto más rentable.

Todo se basa en que, según explican, “el tinte extraído de las sobras del proceso de vinificación capta la luz solar inyectando electrones al semiconductor, capaces de atravesar el circuito externo, produciendo una corriente eléctrica renovable y sostenible”.

Ahora, después de este hallazgo, solo queda que se puedan utilizar estos restos de la vinificación a una escala industrial para que la producción de energía solar, además de ser buena para el medioambiente, también lo sea para nuestros bolsillos.

 

Con información de: www.lasexta.com

 

 

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