Costos de los Servicios Energéticos (CSE)

A partir de los años 70 del siglo pasado, los países desarrollados manifestaron la necesidad de impulsar el ahorro energético en vista del creciente costo del petróleo. El foco de la crisis energética del año 1973 provocó que la humanidad toda se plantee la necesidad de reconsiderar el gasto energético de sus edificaciones. En los últimos años, la redacción del Acuerdo de Kyoto torna mucho más evidente la importancia de la mencionada economía.

Por el Arq. Gustavo Di Costa, Editor de la Revista ENTREPLANOS.

Estudios realizados en los EE.UU. acerca del problema energético demostraron que el 25% del consumo total de energía, en sus diversas formas, se emplea en la climatización de construcciones. De dicho porcentaje se estimaba factible reducir el consumo en un 50%.

Nuestros edificios conforman instrumentos de captación, acumulación y distribución de energía. Atento a ello es fundamental comprender que la arquitectura debe necesariamente adecuarse a las condiciones bioclimáticas circundantes. El profesional del diseño deberá descubrir las formas de cada lugar y a través de la tecnología actual y la correspondiente investigación, procurará aprovechar sus ventajas.

La energía calórica actual para una vivienda con un buen nivel de aislamiento térmico (Muros y Techos), puede dividirse en 40% para la instalación sanitaria (agua caliente) y 60% para la instalación destinada a calefacción. Podríamos ahorrar el 80% de la energía empleada por una vivienda para el calentamiento del agua y hasta un 50% en calefacción, debido a los avances tecnológicos. De acuerdo con estudios formulados, se podría economizar -aproximadamente- el 40% de la energía empleada en los edificios aplicando tecnologías eficientes. De esta manera, es posible lograr una interesante economía energética mediante un adecuado criterio de diseño tendiente a mejorar la relación superficie-volumen. Es útil comprender que los fenómenos higrotérmicos se originan, por lo expuesto, en la envolvente del edificio. La responsabilidad de los arquitectos en este campo resulta ser trascendental, dado que sólo a partir de condiciones interiores adecuadas en las obras proyectadas, podremos hacer participar al usuario en la responsabilidad que él también ostenta en el consumo de energía.

Un párrafo aparte merece la responsabilidad de las instituciones y organismos públicos, sus funcionarios y técnicos, encargados de decidir cómo serán los edificios propuestos a fin de brindarle a los usuarios, obras energéticamente eficientes y con la mayor economía de recursos posible.

Los denominados Costos de los Servicios Energéticos, representan aproximadamente más del 15% de los gastos de una vivienda. Con la participación activa de todos los sectores, evitaremos el derroche de energía sin afectar la calidad y confort de las condiciones interiores. Un óptimo diseño de un edificio permite descubrir soluciones con medios pasivos que motorizan reducciones del consumo aplicado al confort térmico interior.

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