Aislación sustentable

La aislación juega un papel vital en la conservación de energía, la eficiencia térmica y acústica y la lucha contra la escasez de combustibles y representa un factor clave. El mercado de aislación termal facturó más de US$23.890 millones en 2016 y se proyecta que ascenderá a unos US$29.620 millones para 2022, según la firma de investigación Markets and Markets.

Entre algunos de los materiales más comunes usados en aislación se encuentran las placas de yeso laminadas y las lanas minerales. Pero también hay soluciones alternativas de alto desempeño que se pueden encontrar ya sea en un campo o en su propio armario.

Opciones

La lana de ovejas, por ejemplo, se puede utilizar tanto en muros como en techos, y se ha popularizado en el Reino Unido y Nueva Zelanda, con marcas como Thermafleece, Black Mountain e Insulwool.

Generalmente el material se compone de entre 75% y 100% de fibras naturales, con el resto de contenido reciclado. De fácil manejo, se lo promociona por su alta eficiencia termal, es decir, evita la transferencia de temperatura desde el exterior al interior de una vivienda con una huella de carbono muy baja, ya que absorbe carbono naturalmente y su fabricación requiere alrededor del 15% de la energía necesaria para fabricar productos más tradicionales.

Una segunda solución proviene de los familiares jeans. Generalmente en un 80% reciclado de algodón y fibras, la aislación de la mezclilla iguala la de la lana de oveja y excede el desempeño de productos convencionales, además de que son respaldados por estándares para resistencia al fuego, hongos y plagas.

Además del ahorro de energía, la aislación de mezclilla reciclada ayuda a desviar desechos textiles de vertederos y es completamente reciclable. En Estados Unidos, por ejemplo, el programa Blue Jeans Go Green recoge jeans a lo largo del país para reciclarlo en UltraTouch Denim Insulation, fabricado por Bonded Logic.

Si la lana de oveja y la mezclilla son aislantes inusuales, la opción de Brighton Waste House, en el Reino Unido, es radical. El proyecto investiga estrategias para construir un edificio con bajo uso de energía utilizando materiales de desechos. Como resultado, algunos muros han sido llenados con materiales aislantes como pilas de viejos videocasetes y cerca de 20.000 cepillos de dientes.

“Es cada vez más importante considerar la fuente de materiales aislantes (de qué están hechos y cómo fueron hechos), ya que muchos de ellos generan contaminación y consumen mucha energía durante su fabricación. La buena noticia es que hay muchas opciones no tóxicas que también son fáciles de disponer al final de su vida útil”, señala Duncan Baker-Brown, diseñador de Waste House, arquitecto de BBM y académico de la Universidad de Brighton. “La aislación es apasionante, porque puede ser una ‘victoria’ fácil si le preocupa el medio ambiente”, agrega.

Un buen ejemplo de esta tendencia es el proyecto conjunto de Knauf Insulation y la compañía de gestión de recursos Veolia, que anualmente evita que el equivalente a 350 millones de botellas sea enviado a vertederos al tiempo que maximiza el uso de vidrio reciclado en vez de usar materiales vírgenes. “Esta innovadora nueva instalación representa una gran inversión en la economía verde del Reino Unido, lo que es bueno para empleos, bueno para la comunidad y bueno para el planeta; Knauf Insulation está estableciendo el estándar para que otros fabricantes sigan el mismo camino”, dice Estelle Brachlianoff, vicepresidenta ejecutiva sénior de Veolia UK & Ireland.

 

Por Cristián Peters

Comentarios

Entreplanos



Auspician Entreplanos




Newsletter







Comentarios